Y tembló

Vivienda destruida en San José del Palmar, Chocó

Esta semana esperaba comentar los primeros nombramientos y medidas del presidente Abelardo de la Espriella (sigo sin encontrarle un apodo, ya dará papaya) y la naturaleza resolvió que no.  Tembló el lunes a las 7:34 de la mañana y al gobierno le tocó empezar sin poder comenzar.  Nombramientos y decretos quedaron aplazados mientras se atendía la tragedia, que es mayúscula.  Nos quedamos sin saber cómo era que iba a despachar desde la Casa Blanca de Dry Wall en Barranquilla.

La institucionalidad colombiana está mucho mejor preparada para atender una emergencia de lo que creen los colombianos, sobre todo quienes aprovechan las emergencias para “hacer oposición”.  No así un gobierno que por soberbia de unos y otros no hizo empalme y al que el terremoto del 10 de agosto agarró físicamente con los calzones en la mano.  Es obvio que ante una tragedia de esta magnitud cualquier gobierno se vea desbordado, pero la hoja de ruta que puede ser un informe de empalme hubiera servido. 

Tras cerca de 100 horas desde que sucedió el terremoto, el balance era el siguiente:

  • Personas fallecidas: 287.
  • Personas heridas: 3.975.
  • Personas desaparecidas: 378
  • Personas rescatadas: 354.
  • Familias afectadas: 56.448 familias
  • Personas Afectadas135.179
  • Animales: 169 rescatados.
  • Viviendas Afectadas79.108
  • Viviendas destruidas 13.077
  • Edificios Colapsados 121

En términos de infraestructura, la mayor afectación la sufren los hospitales (238), colegios (2.486) y centros comunitarios (2.093), que en una emergencia son sitios clave para recoger insumos, atender a las personas y dar refugio.

Hay 254 vías, 87 acueductos, 50 puentes y 5 aeropuertos afectados.

Más de la mitad del país tuvo alguna afectación.15 departamentos reportaron algún tipo de daño, siendo Chocó, Valle y Risaralda los más afectados. En total, hay 437 municipios en emergencia.

Desde hace años todos los gobiernos, con excepción del de Gustavo Petro, han apoyado el fortalecimiento del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres.  Por esa razón el presidente sin apodo, el vicepresidente y el ministro de interior se encontraron con una operación de salvamento, de búsqueda y rescate y de recolección de información en marcha, y con su dinamismo muy seguramente la potenciaron.

Yo viví el caos del terremoto de Armenia en 1999, ciudad en la que pasé los primeros cinco días posteriores al desastre atendiendo la emergencia con Fernado Medellín y Carlos Eduardo Osorio, durmiendo en el Club Campestre de Armenia compartiendo cuarto con una o dos personas dependiendo de quien necesitara cama y comiendo raciones militares.  Le recuerdo a los lectores que el epicentro de ese terremoto fue en Armenia.  Y con la consciencia tranquila puedo decir que en mi opinión el balance de las acciones de los gobiernos locales, del gobierno nacional y sobre todo de las entidades que conforman el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres es SUPREMAMENTE positivo.  Claro que hay fallas, siempre las hay, así como todo buen queso tiene huecos.

El punto más bajo que ha enmarcado el proceso es la cruzada contra el gobierno encabezada por el pasquín socialista español El País, a la que se han sumado Sandra Borda, a quien respeté hasta dos días, Daniel Coronell a quien hace rato le perdí el respeto, Félix de Bedout que no merece respeto alguno, las periodistas independientes María Jimena Dussán, Camila Zuluaga y Ana Cristina Retrepo, todos ellos y todas ellas supuestamente objetivos e independientes.  Han mostrado su infinita ignorancia y miopía uniéndose a la campaña del Pacto Histórico, el petrismo puro y duro, que ha pretendido condenar al Gobierno Nacional porque no aceptó la participación de una brigada mexicana que según uno de los mayores expertos mexicanos, Enrique Ochoa líder del equipo de Rescatista USARA MEX 11, no cumple con la certificación que exige Colombia.  Ahora están convirtiendo en héroes de pacotilla a un grupo de rescatistas voluntarios que se hacen llamar los topos aztecas que no tienen certificación alguna y a quienes verdaderos expertos califican de turistas de tragedias.  No logro entender que gente que se pretende independiente y objetiva se rebaje al vomitivo activismo de Ariel Ávila, de Mafe Carrascal y de Isabel Zuleta, para citar unos ejemplos.

Insisto, el gobierno lo está haciendo bien, pero viene el premio de montaña, y va a ser largo y difícil.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, tristemente asaltada por el gobierno de Gustavo Petro, administra el Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (FNGR).  El Fondo Nacional podrá recibir, administrar e invertir recursos que provengan del Estado o los aportes hechos por personas naturales o jurídicas, instituciones del orden público y privado.  El fondo es administrado por la fiduciaria estatal Fiduprevisora y en su estructuración cuenta con un sistema de subcuentas.  El gobierno de Juan Manuel Santos atendió a los damnificados de las inundaciones causadas por la ola invernal de 2010 y 2011 con Colombia Humanitaria que era una subcuenta del Fondo Nacional de Calamidades, que era como se llamaba el fondo en ese tiempo.

La ley que creó la UNGRD estableció también el Fondo de Adaptación que fue creado para atender la construcción, reconstrucción, recuperación y reactivación económica y social de las zonas afectadas por los eventos derivados del fenómeno de La Niña de los años 2010 y 2011.  El fondo sigue operando, ha sido muy criticado por la lentitud de su gestión y también ha sido objeto de varios escándalos, como casi todas las instituciones, durante el gobierno de Gustavo Petro.

Pero esas instituciones y sus estructuras ahí están y se pueden activar para atender la catástrofe.  El presidente de la Espriella ha anunciado que va a declarar la emergencia económica, esperemos la declaratoria y los decretos que de ella resulten.

El terremoto golpeó severamente a cuatro capitales departamentales, y a más de 400 municipios en el occidente colombiano.  Seguramente habrá un grupo de municipios severamente afectados y otros algo menos.  Se ha mencionado el FOREC como un modelo posible para atender la emergencia.  No basta.

El presidente, sin apodo, anunció hoy que va a nombrar un gerente para el Chocó, sería fantástico que se iluminara y se sentara con Jaime Ruiz y con Luis Carlos Villegas y con Everardo Murillo y que diseñaran el FORCHO, un Fondo para la Reconstrucción del Chocó y otro para el Valle y otro para Risaralda y el eje cafetero.  Cada uno de esos fondos con su propia junta directiva con gentes de la región y en cada junta un ministro, por lo menos.  Los recursos de esos fondos estarían en una subcuenta del Fondo de Adaptación.  Y a contratar con el sector privado, a utilizar recursos innovadores como el pago de impuesto con obras y sobre todo transparencia y eficiencia.  ¿Seremos capaces?

Un comentario impopular.  Mientras todo sean conjeturas y chismes, no hay ninguna razón para que el Senado de la República le niegue el permiso de salida a Gustavo Petro.  El señor ha sido el peor presidente de Colombia pero eso no basta para coartar sus derechos.  Punto.

Juan M Urrutia, agosto 15


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