
Hace tres semanas asistimos a la posesión. No recuerdo un arranque de gobierno más enredado en lo que llevo siguiendo los aconteceres nacionales, que no son sino unos sesenta años.
Hace tres semanas se acabó, finalmente, el gobierno de la banda criminal del Pacto Histórico. Y durante estas tres semanas, como sucedió durante cuatro años, se siguieron destapando los actos criminales y antiéticos de la banda. Han continuado las elucubraciones discursivas clitorianas, se siguen destapando los escándalos de corrupción y se va completando la lista de las fufurufas del régimen, “las mariposas amarillas”. Para rematar, con la presentación del presupuesto general de la Nación venimos a descubrir que como cualquier mafia que se respete, la banda criminal del Pacto Histórico también mantenía una contabilidad paralela.
Gustavo Bolívar, Carlos Carrillo, Sofía Petro y Viviana Marín amenazaron con incendiar el país. Y, ¡oh sorpresa!, el departamento en donde opera uno de los escuadrones de la banda criminal, encabezado por el genocida de la salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, arde por incendios causados por manos criminales ¿coincidencia?
Ese es el legado.
Lo que me entristece es que el gobierno que se posesionó el 7 de agosto viene, como decía mi mamá, “mal aspectado”.
Hay que aceptarlo, no podía empezar en peores condiciones. Tras la pompa y circunstancia de la posesión, bastante plástica, por cierto, hasta que llegaron al batallón; el sábado y domingo el presidente De la Espriella los dedicó a seguir en plan de campaña, se fue a Medellín a asistir al desfile de los silleteros desde el palco de su aliado Fico Gutiérrez y amaneció en Barranquilla, el lunes, y mientras se lavaba los dientes le anunciaron el terremoto.
Y más se demoraron en terminar de caerse los edificios afectados que en comenzar los ataques de los defensores de la banda criminal del Pacto Histórico y de los y las oportunistas del momento, como Claudia López, que seguramente aspiraba a un cargo en el “gabinete alternativo”. Qué si hubieran hecho empalme…si hubieran hecho empalme se habrían enterado de lo que toda Colombia ya sabía, que habían aniquilado la UNGRD, para eso no se necesitaba empalme. Que se había demorado en atender la tragedia porque amaneció en Barranquilla y no en la Casa de Nariño…el líder de la banda criminal del Pacto Histórico llegó a Córdoba cuando ya estaban bajando las aguas de las inundaciones, varios días tarde y dejó a los alcaldes de los pueblos afectados sentados en el piso esperándolo. Ni que decir del falso dilema de los rescatistas internacionales.
Cualquier persona con cinco dedos de frente es consciente que la respuesta inicial del gobierno en modo estreno estuvo muy por encima de las expectativas. La confianza generada por el presidente en el sector privado resultó en un diluvio de anuncios de ayudas y donaciones. Como siempre los colombianos mostraron su solidaridad y su generosidad, impulsados por la dinámica de confianza que generó ver a un presidente, acompañado por su esposa y varios miembros del alto gobierno ocupándose de la tragedia y no preocupándose por la conexión entre el clítoris y el cerebro, o por el tren elevado de Buenaventura a Barranquilla.
Hay que reconocer que el presidente al que no he podido poner un apodo que me guste y al que no me gusta decirle el tigre, y su equipo, o parte de su equipo, han hecho muchas cosas muy bien. Resalto la seriedad con la que están enfrentado dos problemas que son el directo resultado de las acciones delictivas de la banda del Pacto Histórico; a saber, la doble contabilidad con la que pretendieron esconder sus cochinadas y el apoyo irrestricto a las otras bandas criminales coparticipes en lo que se me ha ocurrido llamar “el cartel del pacto de la picota”.
Muy crack (como dicen los pelados) el vicepresidente. Está en todo, decíamos nosotros de pelados. Es la primera muestra que hay un gobierno, o un sector del gobierno, que es serio
Eso se refleja en la presentación de un presupuesto en el que han “sincerado” las cuentas. Se refleja en la transparencia con la que el ministro de hacienda ha aclarado que buena parte de ese gasto está amarrado por ley y para desmontarlo se necesita otra ley. Por eso el Gobierno va a presentar una Ley de Ajuste Fiscal y sobre todo el ministro ha dicho que el gobierno se ha fijado la meta de alcanzar un superávit fiscal primario en los cuatro años.
Se refleja en el despliegue de una estrategia integral para combatir a las bandas del cartel del pacto de la picota y para recuperar la seguridad de los colombianos. Eso les va a tomar buena parte del cuatrienio, pero había que empezar golpeando y limpiando; aislando y extraditando a los protegidos del cartel de la picota que están en las cárceles y persiguiendo sin descanso a los que están azotando a la población civil. Eso se logra destinando los recursos para la protección de la ciudadanía, eliminado los esquemas de protección de las fufurufas del régimen y de otros lacayos. Eso es lo que uno espera de un gobierno serio.
Gusta la seriedad y la sobriedad con la que la ministra ha iniciado la titánica gestión de intentar salvar el sistema de salud, ojalá encuentre los recursos necesarios para tapar la tronera que el gobierno de la banda criminal del Pacto Histórico ha dejado. Lástima que por asuntos de “pureza ideológica” desde el mismo gobierno le pongan zancadilla, como sucedió con el retiro de una de las personas fundamentales de su equipo, me refiero a Hanna Escobar, acusada de no ser zucarita de pura sangre, cuando era tal vez la persona más idónea para el cargo de directora de Medicamentos y Tecnologías en el ministerio.
Gusta el nombramiento de la Conchi Araujo en la embajada en Washington, pobrecita, eso sí, le va a tocar interactuar con el exprocurador Ordonez, uno de los personajes más oscuros de la política colombiana.
No uta, decía mi hija Carolina cuando le tratábamos de hacer comer ciertos vegetales.
En los últimos gobiernos, uno de los funcionarios que se anunciaba en las primeras de cambio era el jefe del DNP. No fue así y cuando anunciaron el nombramiento, y mientras se aplaudía su designación, al doctor Sepúlveda lo des nombraron por un asunto de pureza ideológica, mal precedente, no uta.
No uta nadita que los primeros anuncios en materia de política exterior hayan sido el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén y el reconocimiento de la “soberanía” de Israel sobre los Altos de Golán. Borraron con el codo la buena noticia del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. La verdad no uta nadita el nombramiento de un fanático negacionista en la cancillería.
No uta nadita encontrarse en las redes sociales a la directora del ICBF dando una “batalla cultural” inútil, y sobre todo ignorante, al pretender que dejemos de decir las niñas y los niños y tratando de explicar el concepto de niñez. Me hubiera gustado verla con las botas de caucho y el chaleco verde, atendiendo a su gente, en el Chocó, en Valle, en Risaralda, en Caldas y en Quindío. Visitando los centros zonales, hablando con los equipos, ayudando a las comunidades. Pero no, ella se sintió que estaba haciendo una tarea trascendental. Que alguien le explique, por ejemplo, que, en muchos casos, muchísimos, a los niños el padrastro los casca, pero a las niñas con muchísima frecuencia, las toca o las viola, porque son diferentes y se deben reconocer como diferentes y se deben visibilizar como diferentes. Pendejadas señora directora, póngase a trabajar por las niñas y por los niños que harto necesitan que Usted esté a la altura de la “patria milagro”.
No uta que la primera salida de la ministra de educación haya sido para decir que van a erradicar del sistema educativo algo que no existe, “la ideología de género”, esa es una falsa prioridad. Debo reconocer que luego ha ido enmendando la plana al anunciar que el exitoso modelo de los colegios concesionados se va a extender a todos los lugares del territorio nacional, eso le sacó la piedra a FECID y a mi con eso me basta. .
No uta la Casa Blanca de dry wall que construyeron en Barranquilla y que llaman la sede presidencial. No me gusta ni la estética ni el “concepto”. El presidente de la República de Colombia, tiene dos estructuras de apoyo, una es el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, la otra la Casa Militar de la Presidencia. Son dos organizaciones complejas que desde los años 80 del siglo pasado operan en tres edificaciones que se ubican en la calle séptima entre las carreras séptima y octava en Bogotá. Son la Casa de Nariño, el edifico del DAPRE que está enfrente, en la esquina de la calle séptima con carrera séptima y la sede del Batallón Guardia Presidencial. Se conforma ahí un complejo sistema de soporte a la tarea y a la seguridad presidencial, que va a verse interrumpido con el “traslado”. Súmele que la mayoría de los ministros pueden llegar a la Casa de Nariño en minutos en caso de emergencia. Hace un par de días vi al Secretario Jurídico de la presidencia leer un comunicado desde el tradicional lugar en el primer piso, frente a la escalera interior de la Casa de Nariño. Es decir, si ese secretario es requerido de urgencia por el presidente, ¿le toca conectarse por Zoom, o que la urgencia espere hasta que el señor secretario se desplace a la Casa Blanca de dry wall? A última hora nos cuentan que hubo patraseada y que el presidente sin apodo si va a despachar desde la Casa de Nariño, porque ya la mandó “limpiar”. Se ha perdido tiempo, esfuerzo y plata.
No uta, finalmente, el tufillo de pureza ideológica que se respira alrededor el presidente. El que permitió el oso del des nombramiento del jefe de planeación, el que alienta a la directora del ICBF a salir con semejante babosada y a la ministra de educación a entablar una innecesaria batalla contra los molinos de viento. La intervención en el nombramiento de Carolina Soto, una mujer idónea y capaz, en la CCI generó un ruido que sobra.
Esa “batalla cultural” innecesaria excluye, cuando lo que necesita Colombia y prometió el presidente al que no he podido ponerle apodo ,es un gobierno incluyente para todos y todas (con el perdón de la directora del ICBF).
Por eso digo, como mi mamá, que el gobierno que empieza viene mal aspectado.
Nota final: Anuncia HBO que el 3 de septiembre estrenan un documental sobre le proceso 8.000. Interesante. Es sano que a la gente se le recuerde quienes fueron los responsables de uno de los momentos más desgraciados de nuestra historia política. Ojalá que el documental vuelva a poner en la palestra el asesinato de Álvaro Gómez. En Colombia ha habido varios magnicidios; a Pardo Leal lo mataron en la masacre de la UP por grupos de ultra derecha apoyados por los militares, a Carlos Pizarro lo mandaron matar los narcos, a Galán Pablo Escobar con el apoyo de Santofimio y del general Maza, a Bernardo Jaramillo dicen que lo mandaron matar las FARC, pero en los casos de Álvaro Gómez y de Miguel Uribe, siempre se sospechó y nunca se supo, si eran o no crímenes de Estado. A ver si la señora fiscal, tan acomodada con el gobierno de la banda criminal del Pacto Histórico, ahora si saca la casta.