España Campeón

afp.

Se acabó el mundial.  ¿Qué decir?  El primer pensao, es que para ser campeón hay que pinchar en el primer partido, hace cuatro años Argentina caía derrotada por Arabia Saudita y este año España no pudo con Cabo Verde. 

España es un digno campeón, sobre todo por el fútbol que mostró en los dos partidos finales, arrollador contra una selección francesa que sucumbió ante el toque español; y resiliente ante una Argentina que mostró lo que es el fútbol argentino, impetuoso e imponente cuando se les viene en gana, como contra Inglaterra en esos alucinantes minutos finales o marrullero, sucio, traicionero, al anti fútbol total cuando los superan de verdad.  Si no hubiera sido por el árbitro, los argentinos hubieran hecho de la final una carnicería.  Prueba de ello fueron las agresiones post partido y la actitud despreciable de la selección, de toda la selección argentina dándole la espalada a los españoles mientras estos celebraban.  Malos perdedores. 

Lástima que esa selección haya logrado inducir semejante nivel de odio contra el fútbol argentino que ha producido a uno de los mejores, si no el mejor de todos.  Confieso en la Cucharada que iba por Argentina en la final, que quería que Messi lograra el bicampeonato y superara al tramposo y drogo que nos han querido vender como el mejor de todos, Maradona, que además era castrista.  Pero me volteé después de la cuarta o quinta cochinada de algún jugador argentino, me quité la camiseta azul y me puse la roja.  Muy bien España y muy bien el Dibu Martínez que evitó una goleada que hubiese podido ser histórica. 

Caso aparte, el partido por la “medalla de bronce”. Inglaterra y Francia decidieron que no iban a reventarse, jugaron bonito, dejaron jugar, tal vez demasiado, pero fue divertido.  Muchos estarán pensando, a esperar cuatro años.  Yo no.  Espero ansioso a septiembre cuando empiecen las ligas europeas.  Quiero ver la reacción de los hinchas de los equipos ingleses en donde juegan los argentinos que sacaron el insensato cartel de las Malvinas.  Quiero ver a Lucho Díaz recuperando el brillo que la selección de Lorenzo no le permitió tener.  Quiero ver a Olise ocupando la banda que le entregaron a Dembelé.  Quiero volver a ver a Kvaratskhelia que no estuvo.  Que viva el fútbol, que salió bien servido con el triunfo de España.  Y si, fue un mundial lleno de cuestionamientos, si la FIFA no se pone pilas los malos arbitrajes que se esconden detrás del VAR y el afán corporativo que se ha tomado la organización podrían empañar el mejor espectáculo del mundo.

Como esta semana no hubo sino 4 partidos, tuve tiempo para ser humano.  En la noche de jueves a viernes Estados Unidos completó la séptima noche de bombardeos en Irán.  Medios estatales iraníes denunciaron que, en la noche del jueves, las bombas estadounidenses alcanzaron varios objetivos civiles, lo que está prohibido por la Convención de Ginebra.  La lista incluye el aeropuerto de Iranshahr, una estación de ferrocarriles y seis puentes en la provincia de Hormozgan.  El comando central que controla las operaciones niega esa versión e insiste en que sólo han bombardeado objetivos militares.  Irán a su vez atacó instalaciones militares de EEUU en los vecinos Estados del Golfo.  El Estrecho de Hormuz sigue cerrado y el petróleo ya subió de 70 a más de 90 dólares. Bum!!!

La guerra que se inventaron Trump y Netanyahu, que se iba a acabar en una semana, completa ya cuatro meses y va que se las pela para volverse indefinida.  Trump necesita terminarla, pero Netanyahu necesita que siga.  Trump no sabe como terminarla. 

Esta guerra de Irán ha mostrado lo peor de Trump.  Ha mostrado la codicia del entorno presidencial, por las constantes “filtraciones” de información que seguramente constituirán un completo expediente de fraude con información privilegiada, amigos de Trump han ganado billones y hasta el operador del tele apuntador (que se supone es la forma castiza de decir teleprompter) de la Casa Blanca se ganó 100,000 dólares apostando, en una página de apuestas y predicciones, sobre las palabras que usaría Trump en sus discursos.  Ha mostrado hasta la saciedad que Trump tiene opiniones muy sólidas, hasta que resuelve cambiar de opinión.  Ha mostrado que el equipo que escogió Trump para “negociar” con los iraníes, Steve Witkof y su yerno Yared Kushner ha sido de una inexplicable ineptitud, el famoso memorando de entendimiento firmado en imponente ceremonia en Versailles no sirvió sino para enredar más la cuestión.  Los protagonistas de un excelente podcast que se llama “The rest is politics” comentan en su podcast del jueves 16 que nadie en el equipo estadounidense se preocupó por revisar el texto del memorando para asegurarse que no hubiera palabras o frases que se prestaran a interpretaciones equivocas o ventajosas y que desde el primer día las partes estaban tratando de sacar ventaja de las inconsistencias.  Ya se ha dicho varias veces que ni Trump que se dejó engatusar por Netanyahu, ni el mismo premier israelí, esperaban que Irán tuviera la capacidad militar para cerrar el estrecho de Hormuz, cada vez que le viniera en gana.  O tal vez Netanyahu si sabía.  Dicen en el mismo podcast que en círculos confiables de la política israelí, es claro que Netanyahu necesita un estado de guerra permanente, ya sea en Gaza, o en Líbano o en Irán, porque en el momento en que haya algo de paz, el tipo se cae y el día que deje de ser el primer ministro que salva a Israel en la guerra, el tipo va para la cárcel acusado de toda clase de actos de corrupción.  Espero que este comentario no me gradúe de antisemita.

Ese es Trump.  El que tiene el despacho del presidente de los Estados Unidos lleno de baratijas de oro que parecen encargadas en Temu.  El que sigue mintiendo sin pruebas sobre el resultado de la elección de 2022.  El que sigue negando el calentamiento global.  El que tuvo que pagarle más de cinco millones de dólares a una periodista que lo acusó de abuso sexual.  El que enlodó la muy buena presentación de la selección de Estados Unidos en el mundial.  El que sigue tratando de desaparecer cualquier evidencia que lo asocie con Jeffrey Epstein.  El que acusa a Canadá de ser culpable, por ¿negligencia? de los incendios forestales que han causado que ciudades como Detroit, Nueva York y Washington DC estén sumidas en una capa de humo que amenaza con dañarnos la final del mundial.  Amenaza Trump a Canadá de imponer un arancel adicional para compensar a los Estados Unidos por el aire dañino, sucio y contaminado que llega desde allá.

Tema a seguir: 

El progreso de los socialistas democráticos de Estados Unidos, Democratic Socialists of America se llama el movimiento que ya tiene 120,000 miembros.  Encabezados por el alcalde de Nueva York Zohran Mandani y por Nithya Ramán candidata a la alcaldía de Los Ángeles.  El “movimiento” aún pertenece al partido demócrata, tiene una agenda pro Palestina y anti sionista que apoya la agenda BDS (boicot, desinversión y sanciones) contra el régimen de Israel.  El triunfo del Mandani en Nueva York impulsó a los candidatos de DSM en el Estado que, en este verano, ganaron dos primarias y tienen serias opciones de ganar la elección a la cámara en noviembre.  Ese movimiento puede fortalecer la tendencia socialista y progresista que impulsan Bernie Sanders y Alexandra Ocasio-Cortéz. 

Cultural

EL 17 de julio se estrenó The Odyssey, la película del director de Oppenheimer, Chris Nolan.  Los comentarios son extremadamente negativos y los resume el título del comentarista de The Economist “Una estúpida adaptación de La Odisea”. A quien le interese hay una excelente reseña de Carlos Torres en El Molino.

Finalmente, hoy es 20 de julio.  Se instala el congreso con amenaza de merequetengue ante la “alianza” del centro democrático y el pacto histórico para derrotar las pretensiones del presidente electo.  Mala cosa.  Los demócratas (jajaja) del PH colombiano encabezados por Petro y Cepeda siguen, como Trump, negando la derrota electoral y anuncian marchas y protestas.  

Juan M Urrutia julio 20


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