
¿Niñas o Niños?
No se sabe, en el bombardeo de este fin de semana contra la estructura criminal de Iván Mordisco murieron tres «menores de edad», la izquierda se indigna, la derecha calla, o aplaude.
Está documentado y comprobado que el reclutamiento de niñas y niños por parte de las bandas criminales del cartel del Pacto de la Picota aumentó sustancialmente con el beneplácito del gobierno de la banda del Pacto Histórico, asociada al cartel. El candidato de la banda del Pacto Histórico a la presidencia, en su momento, defendió el reclutamiento de niños y niñas mayores de 15 años. ¿Sorprende entonces que en el bombardeo contra la banda de Iván Mordisco hayan muerto 3 “menores de edad”? pues no mucho, si hay “menores” combatiendo y hay combates habrá “menores” muertos. ¿De quién es la culpa? Del que puso a los “menores” muertos a combatir, o sea el que los reclutó y los forzó, porque todo reclutamiento de un niño o de una niña menor de 18 es forzoso. ¿De quién es la responsabilidad? De un Estado que le ha fallado a las niñas y los niños víctimas de reclutamiento forzoso y de un gobierno que lo cohonestó. En el cuatrienio del gobierno de la banda criminal del Pacto Histórico fueron dados de baja 65 “menores” en los bombardeos. En septiembre de 2025, en el Guaviare, igual que en esta ocasión, fue bombardeado un campamento de la estructura criminal de Iván Mordisco, murieron 20 personas, 7 menores de edad. La derecha se indignó, la izquierda calló. Durante el gobierno de la banda del Pacto Histórico murieron 65 “menores”, recordemos que ese concierto para delinquir empezó a bombardear en julio de 2024. Mataron a 65 “menores” en 24 meses, 2.7 por mes, un buen promedio para el gobierno cuyos defensores se rasgan las vestiduras y se cubren de cilicio hoy en día.
Algunas precisiones:
Es un hecho, hay niñas y niños forzados a participar en las actividades de las bandas criminales que tienen acosada a la población civil de un buen pedazo de país, eso es un hecho Cuando hay menores combatientes, hay menores que mueren en los combates o bombardeos. Exigir que un gobierno, el de Duque, o el de la banda del Pacto Histórico o el del presidente sin apodo «mejore la inteligencia » para determinar si hay niños y/o niñas en un campamento antes de un bombardeo equivale a exigirle al gobierno que le pida permiso a los criminales para bombardearlos.
Conociendo como operan los criminales que explotan a niños y niñas, lo que va a pasar con la ola de indignación es que las bandas del cartel del Pacto de la Picota se van a asegurar de que en todo campamento haya niñas y /o niños para que, si los bombardean, el comité de indignación de los defensores de la banda del Pacto Histórico pueda salir a rasgarse las vestiduras, a meterle presión al ministro de defensa y a la cúpula militar para tratar de desconcentrarlos de la tarea.
Por otra parte al decir que «murieron menores combatientes” nadie sabe si eran niños o niñas porque, como la actual directora del ICBF, se piensa que hablar de infancia, o de niñez o de menores, los visibiliza, cuando en realidad los invisibiliza. O ¿acaso alguien me puede decir cuántas niñas murieron entre los 65 menores que murieron entre julio de 2024 y agosto de 2026? No son menores, son niñas o son niños y lo deberíamos saber.
La indignación por la muerte de los niños y de las niñas en combate es “relativa”. Si los mata el mío es bueno, pero, si los mata el otro, es malo. Así no se vale, debería ser ABSOLUTA. Y la culpa será siempre y en todo lugar de quien las y/o los reclutó.
¿Periodistas o activistas?
“Siento mucho que porque el gobierno pidió mi cabeza todos se tengan que ir”, le dijo Camila Zuluaga a su equipo en la reunión donde Caracol Televisión les notificó que el programa Mañanas Blu 10am se había terminado, al igual que sus contratos. (La Silla Vacía sep 2)
La noticia de la cancelación del programa de radio que dirigía Camila Zuluaga en Blu Radio ha producido reacciones interesantes. A diferencia del caso de la muerte de menores combatientes, en este caso, además del comité de indignación y del comité de aplausos hay una significativa reacción que podríamos llamar moderada, y eso puede ser una buena noticia, o por lo menos eso siento yo que comparto esa posición.
El mencionado programa no era, como diría mi bisabuela, cualquier lagaña de mico, no. No era un concurso, ni un programa de sandeces, era un programa de discusión, de análisis, de debate. Arrancó antes de la pandemia, por allá en 2018, siempre bajo la dirección de Camila Zuluaga. Yo fui asiduo seguidor del programa y reconozco que me sentía bien informado. El estilo de dirección de Camila Zuluaga, permitía a las y los participantes en el programa hacer aportes valiosos y casi siempre se respetaban las diferencias. Sin embargo, como toda Colombia, el programa fue cayendo en la trampa de la polarización y si eras de los unos, eras bueno y si eras de los otros, malo, no importa quienes fueran los unos y quienes los otros. Desafortunadamente la periodista Ana Cristina Restrepo, que se hizo detestar por amplios sectores zucaritos, cayó en lo más profundo de esa polarización, y sus opiniones se fueron radicalizando hasta el ridículo de los comentarios sobre la celebración “traqueta” de los paisas cuando ganó Abelardo y sobre “auditoría forense” en el que no sólo mostró una profunda ignorancia sino una terrible pereza intelectual, que no era lo que le había caracterizado cuando, por ejemplo, ganó el premio Simón Bolivar. No se necesita ser pichidí para entender que esas condiciones el segmento estaba perdiendo audiencia.
La mayoría de los comentarios de los periodistas independientes y de muchos columnistas y analistas de la política coinciden en que sea cuáles fueran las razones, el cierre del programa es una mala noticia y deja un vacío. Claro, los defensores de la banda del Pacto Histórico se rasgan las vestiduras y anuncian el comienzo de la dictadura fascista mientras los zucaritos celebran la salida de las dos periodistas como una victoria de su líder. Como decía Cantinflas, «ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario».
Por el medio de la mitad se cuela una tercera opinión que se ha ido consolidando: en todo divorcio siempre hay culpa de lado y lado. Las periodistas se habían vuelto “incomodas” para las directivas de Caracol TV, propietario de Blu Radio. De hecho, ya le habían quitado el “Código Caracol” a Camila Zuluaga en el noticiero de la noche, el de mayor audiencia en Colombia.
La explicación de las dificultades económicas no ha sido confirmada pues no hay datos segregados disponibles sobre la audiencia específica del programa cancelado. Pero, Mañanas Blu, el programa del que el segmento dirigido por Camila Zuluaga hacía parte ha sido la cabeza de playa para la conquista del medio radial por parte de Blu que, como un todo, según Comscore de julio, es un éxito. Tiene el 60,9 por ciento de alcance de la audiencia radial y 20,1 millones de usuarios únicos. La más grande en radio. También es el medio radial más influyente entre los líderes de opinión según el Panel de Opinión de Cifras y Conceptos. (La Silla Vacía sep. 2) y el programa que dirigía Camila Zuluaga era un programa de opinión.
Sumemos a esto que desde las toldas del presidente al que no le he podido encontrar un apodo que me guste habían manifestado molestia con la actitud “antigobiernista” de los medios del grupo El Espectador y Blu. Se especula, entonces, que como se hizo en el caso de la Cámara Colombiana de Infraestructura, desde el alto gobierno le hicieron saber a las directivas de Caracol TV, de pronto al mismísimo dueño Alejandro Santodomingo que se reunión con el presidente en Barranquilla, que el gobierno estaba tan incómodo con las periodistas como los directivos de Caracol TV. Y como dicen por ahí “Salen pa pintura”.
Sea lo que sea, no es la primera vez. Recordemos que Alfonso López M, el compañero primo, hizo sacar a Klim de El Tiempo por sus incómodas colunas sobre La Libertad y el Fonsijet. Recordemos, que en el gobierno del 8.000, asesinaron Álvaro Gómez por sus incómodas columnas en El Siglo y que JM Santos pidió la cabeza de Vicky Dávila, lo que ella no le perdona. Y ni hablar del líder de la banda criminal del Pacto Histórico que no dejó un solo día de insultar y amenazar a cuanto periodista expresara opiniones incómodas.
A los presidentes les gusta la comodidad y les incomoda la incomodidad.
PD: Pasearse sin siquiera descubrirse entre bolsas de cadáveres no es católico, y exhibir la foto es repugnante.