
Y larga estada
Realmente, esta semana, yo esperaba dedicarme a mirar, críticamente, como corresponde, los nombramientos y anuncios del presidente electo, pensaba que de Petro ya todo se había dicho. El 25 de junio, en el momento en que el Consejo Nacional Electoral le entregó la credencial que reconoce como presidente electo de la Republica a Abelardo de la Espriella, en pleno mundial de fútbol hice un plan. Publicaba una cucharada más sobre el resultado de las elecciones y me dedicaba a seguir el mundial, volvería a la actualidad nacional e internacional después de la final que fue el 19 de julio. Quedaban tres semanas antes de la posesión del nuevo presidente de Colombia, y la guerra de Irán, estaba otra vez encendida, entre el 21 de julio y el 6 de agosto estimé que estaría publicando un par de cucharadas sobre el balance del gobierno de Petro, una sobre el desmadre de Irán y una sobre lo que veía venir con el Tigre. Iba cumpliendo más o menos mi plan, pero, (carajo siempre hay un pero) con Petro no hay descanso.
El fin de semana se atravesaron los audios de la ciudadana exprés Eva Ferrer, otrora íntima amiga de la ex primera dama, que fue primera dama hasta que se le acabó la leche a la vaca. Escandaloso. La señora Ferrer, a título de explicación, dice que fue grabada ilegalmente. No negó que lo haya dicho, lo que relata la examiga de la ex primera dama que lo juzgue el que tenga que juzgar. De la brincona Verónica se sospechaba, se le criticaban ciertos excesos de gastos y una vida desordenada en Suecia, pero manilarga no. El líder cósmico, con el descaro que le ha caracterizado utilizó los recursos del Estado, que en realidad no son del estado sino del pueblo, para sacar de la casa a su legítima esposa y meter ahí a las amantes de turno. Otro capítulo de una interminable historia de total irrespeto a la ética. No hay un espacio del gobierno de Petro que no apeste.
Para que se hable de otra cosa y no de la corrupción que lo rodea y de la que él no puede ser sino cómplice y muy posiblemente beneficiario, como ha hecho desde que era alcalde, Petro se ha dedicado a promover su descabellada versión de un supuesto fraude electoral y a llamar a sus seguidores a formar grupos paramilitares e incendiar el país. Está en el borde de una violación más del código penal.
Ustedes queridos y pacientes lectores deben estar cansados con la constante publicación de los escándalos del gobierno que termina mañana. Para evitar repeticiones y reiteraciones, yo me limito a decir que Gustavo Petro, su hermano, su esposa, ahora ex, el hijo que no crio y el que adoptó, sus mujeres de “confianza”, sus ministros, los directores de los departamentos administrativos, es decir el consejo de ministros en pleno, recorrieron, colectiva e individualmente todo el código penal.
En cuanto a Gustavo Petro, el Consejo Nacional Electoral emitió un fallo determinando que se comprobó la presencia de aportes del sindicato de maestros Fecode, contratos de publicidad en Caracol TV, pagos a testigos electorales y una contribución de la Unión Patriótica (UP), los cuales fueron omitidos; así como la utilización de fuentes de financiación expresamente prohibidas. Entre ellas, figuran, nuevamente la donación de FECODE no reportada, un aporte de la Unión Sindical Obrera de Ecopetrol (USO) y pagos gestionados por Ingenial Media SAS para los testigos electorales.
Con base en el fallo del CNE la fiscalía le ha imputado a Ricardo Roa, gerente de la campaña Petro Presidente 2022, el delito tipificado por el Artículo 396 A de la Ley 599 de 2000, o Código Penal que dice:
El gerente de la campaña electoral que permita en ella la consecución de bienes provenientes de fuentes prohibidas por la ley para financiar campañas electorales, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años, multa de cuatrocientos (400) a mil doscientos (1.200) salarios mínimos legales mensuales vigentes e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo tiempo0 .En la misma pena incurrirá el respectivo candidato cuando se trate de cargos uninominales y listas de voto preferente que realice la conducta descrita en el inciso anterior. En la misma pena incurrirá el candidato de lista de voto no preferente que intervenga en la consecución de bienes provenientes de dichas fuentes para la financiación de su campaña electoral.
En la misma pena incurrirá el que aporte recursos provenientes de fuentes prohibidas por la ley a campaña electoral
En conclusión, Gustavo Francisco Petro Urrego fue un presidente ilegítimo, inepto, mentiroso y corrupto. Hay suficientes bases para que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes cumpla con la ley y lo llame a juicio por delitos electorales, y «el que venga detrás que arree» como decía mi bisabuela Lolita, quedan cerca d mil denuncias. Lo demás es carpintería política y esa ya sabemos que apesta. De resto todo mal, todo mal. Bien ido y que se vaya lejos.
Empieza un nuevo gobierno y lamento decir que, como decía mi mamá, viene mal aspectado. Me parece que el presidente electo cree que mover el centro para otro lado es descentralización. No tiene sentido resolver que va a gobernar desde una casa blanca de dry wall en Barranquilla y justificar semejante barrabasada diciendo que la casa se hizo con donaciones de ¿amigos? y que él pagó los muebles. Ahí no está el detalle.
Se puede descentralizar desde Bogotá, con todos los ministros y directores de departamento y el equipo de asesores y consejeros que acompañan al presidente cerca, haciendo reuniones presenciales en las que se desarrolle espíritu de equipo; lo que no sucede con un poco de funcionarios en calzoncillos y camisa con corbata y chaqueta elegantísima y funcionarias en pants, pero full maquillaje y blusa de moda, sentados y sentadas en reuniones virtuales, apagando el micrófono cuando grita el pelado o ladra el perro. Basta con trasladar los recursos y las decisiones a los entes territoriales y eso se puede hacer con unos decretos, unas directivas presidenciales y de ser necesario legislación, que para eso sirven las mayorías que el presidente electo dice tener en el congreso.
Tampoco es descentralizar trasladar la ceremonia de posesión del presidente de la República de la majestuosidad de Capitolio o de la Plaza de Bolívar a la cancha de básquet de la USC, a la que el han dado el flamante nombre de Arena USC.
De la Espriella anunció que gobernaría para todos los colombianos y colombianas, pero sus primeros actos son excluyentes. Él y sus bodegas, sobre todo sus bodegas, han resuelto declararle la guerra al Centro Democrático y al expresidente Álvaro Uribe. Para calentar al unanimismo de su, ahora, partido político, excluye a los expresidentes Santos y Samper del acto de posesión, rompiendo con una tradición de años, que básicamente le daba un carácter de unidad al acto.
Nombra de ministro de relaciones exteriores a un fanático negacionista que sigue al pie de la letra la agenda MAGA y remacha nombrando al funesto ex procurador Ordoñez embajador en la OEA.
Preocupa que el gobierno entrante se dedique a buscar revanchas y camorras en lugar de dedicarse a corregir el desastre que nos deja el progresismo que es mayúsculo.
Por primera vez desde 1998 no voy a ver la posesión, ya me contarán que dijo el presidente y a esperar a ver si el gobierno mejora de aspecto, porque por ahora ¡no gusta nadita!
Juan M Urrutia, agosto 7, 2026