Memorias del Gobierno del Despojo

De Vladdo en X

Gustavo Bolívar, Iván Cepeda y María José Pizarro encabezan la lista de quien sabe cuántos petristas a los que se sumarán unos “intelectuales” de izquierda y periodistas “independientes”, quienes, finalmente, hoy salieron a denunciar, a pedir investigaciones y a pedir sanciones contra las hermanitas de la caridad, “Juliana que mala eres y la otra Verónica”.  Otros guardan un silencio cómplice, la mermelada no los deja hablar.

La primera noticia que se tuvo de Juliana Guerrero fue el 4 de febrero de 2025 en el primer consejo de ministros televisado.  Esa noche los colombianos, las colombianas y les colombienes, comprobamos que la Casa de Nariño se había convertido en un nido en el que se refugiaban varios conciertos para delinquir.  Ese día quedó claro que el gobierno del Cambio era en realidad el gobierno del Despojo.  Todo ello, y mucho más confirmado ayer en entrevista de Blu Radio con Angie Rodríguez que ha resuelto encender un ventilador que seguramente acabará salpicándola ya que está vinculada con el gobierno del Despojo desde comienzos de 2025.

La Bitácora

La bitácora es, en un barco, un pequeño armario, junto al timón, donde está la brújula y se llama cuaderno o libro de bitácora el libro en que se apunta el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de la navegación.  Por extensión se llama bitácora cualquier registro del desarrollo de un viaje y hoy en día, del de un proyecto de infraestructura, por ejemplo. 

Aprovechando el éxito de la película de Christopher Nolan, se me ocurrió que la Odisea es una bitácora, pero no, es un canto que recoge un relato, pero lo que si considero es que Colombia ha vivido una odisea, sin final feliz, estos cuatro años.  Aquí la bitácora del primer año, cuando quien quisiera mirar se habría percatado del desastre y de pronto se hubiera podido evitar.

Antes de completarse el primer año del gobierno del Despojo ya habían reventado suficientes escándalos para que quienes lo llevaron a la Casa de Nariño, le dijeran “basta ya” a Gustavo Petro Urrego y pusieran el grito en el cielo como lo habían hecho con casos menos graves y menos descarados en épocas anteriores cuando se consideraban el faro moral de la nación.

Empecemos, entonces, con la bitácora de los primeros dos años de gobierno del Despojo.

  • Maleta Laura Sarabia, enero 30 2023
  • Denuncia por irregularidades en la financiación, donaciones ilegales y violación de topes, de la campaña Petro presidente 2022. Febrero 2023
  • Escándalo del hijo que no crio 2 de marzo 2023
  • Pasaportes marzo de 2023
  • Renuncia de Cecilia López y otros abril de 2023
  • Visita al Ménage Strip Club en Lisboa.  Mayo de 2023
  • Audios de Benedetti y Laura Sarabia junio 4 de 2023
  • Supuesto suicidio del coronel Oscar Dávila 9 de junio de 2023.
  • Presidente perdido en Paris junio de 2023
  • UNGRD febrero de 2024
  • Inexplicable enriquecimiento de Andrés Sarabia junio de 2024.  Aquí la bitácora de su hermanita Laura Sarabia, alias La Milagrosa:  Jefa de Gabinete (2022–2023).  Directora del DPS (2023–2024).  Directora del DAPRE (2024–2025).  Canciller (2025).  Embajadora en Londres (2025 – 2026)

Para agosto de 2023, cuando el gobierno del Despojo cumplía un año, quien quisiera ver, ya sabía que estaba mal enrutado.  En ese momento toda la izquierda resolvió que todo eran “mentiras y falsas acusaciones de la oposición”.  El presidente estaba ya dedicado a desvariar en cuanta intervención le organizaban mientras sus secuaces estaban planeando y ejecutando el despojo.  Eso se hubiera podido parar.  Desafortunadamente buena parte del congreso estaba untado de mermelada hasta las orejas, con recursos robados al erario, se sabría más adelante.  Los únicos que hubieran podido ponerle el tatequieto eran los cuadros del Pacto Histórico, pero prefirieron pelechar.

Han pasado 1450 días, han pasado 11 meses y 20 días.  Faltan 11 días para que se acabe la pesadilla. El gobierno sigue haciendo hasta lo imposible por robarse lo que sea y no queda una sola instancia que no haya sido contagiada del cáncer de la corrupción.  Todo en nombre de una ideología que lo único que ha dejado es muerte y desolación en el mundo.  Pero a la izquierda los muertos no le importan, son parte del costo que incurren las naciones para que se logre el triunfo de la revolución.  Y si no pregúntenle a Guillermo Alfonso Jaramillo y a Carolina Corcho por los niños que murieron porque no les suministraron los medicamentos.

Durante 1450 días eso que llaman el progresismo, conformado para las barras bravas del petrismo, pero también por intelectuales de izquierda y periodistas “independientes” le toleró todo a Gustavo Petro.  Esa es no sólo una vergüenza que deberán cargar.  Deben también entender que el callar ante los escándalos, el defender lo indefensable, el justificar lo que nunca tuvo justificación, todo ello en defensa del “proyecto político” los hace cómplices de la peor corrupción de la que se tenga noticia en la historia de Colombia.  La izquierda colombiana que nutrió su discurso en la denuncia de la corrupción, llegando al extremo de acusar de corrupción a funcionarios y funcionarias que no habían cometido ninguna falta, ni siquiera leve, tenía la obligación histórica y moral de detener a Petro desde el vamos.

Todos los que invitaron a votar por Iván Cepeda para “proteger la vida” deberían preguntarse si lo que estaban haciendo era endosando y justificando el cuatrienio del despojo.  Esos votos envalentonaron a Petro y su cuadrilla a seguir tapando el despojo, ahora bajo el mote de la ilegitimidad y de la “resistencia civil”.  Faltan 10 días, de los cuales 7 hábiles, y el presidente y su pandilla siguen hurtando en donde pueden.

Pero todo acaba y todo se acaba sabiendo.  En antes, (esa frase me gusta mucho más que el “antes”) luego de unos días o semanas de posesionado el nuevo gobierno, los medios y la gente descubríamos con sorpresa las “cositas” que habían sucedido durante el cuatrienio que terminaba, salvo en los casos de uno o dos grandes escándalos.  Eso lo llamaban el espejo retrovisor.  Pero con el gobierno del Despojo, qué espejo ni que carajos, la podredumbre es tal que la olla se está rebosando en vivo y en directo.  Eso ha obligado a los progres a buscar la forma de deslindarse de la cloaca.  La cabeza del iceberg son las declaraciones y confesiones de Angie Rodríguez.  Vendrán más, estoy seguro.  Quienes apoyaron a Iván Cepeda, el candidato del Despojo, no se podrán deslindar de la responsabilidad que les cabe.  Tienen que saber y tenemos que hacerles saber, que con sus votos contribuyen a que el presidente del Despojo y el candidato del Despojo y los congresistas del Despojo y los periodistas del Despojo y los intelectuales del Despojo hablen de los “casi 13 millones de votos”, de su desobediencia civil y del desconocimiento del resultado electoral.  Queriendo votar “por la vida”, votaron por el despojo y eso tendrá consecuencias.

El despojo fue total.  A los habitantes del Cauca, de Chocó, de Putumayo, de Nariño, del Pacífico, del Catatumbo y de medio país les robaron la seguridad al entregarle el control del territorio a las bandas criminales en negociaciones y concesiones amparadas en la paz total y pactos establecidos en las cárceles buscando apoyo para el Despojo.  A los jóvenes les robaron sus sueños, premiando a los delincuentes, reivindicando el terrorismo urbano de la primera línea por ellos creada y desviando los recursos que permitían el acceso a la educación superior.  Prometieron universidades y como en la “Estrategia del Caracol” sólo entregaron “casas pintadas” y lotes desocupados.  A millones de pacientes les robaron la salud feriando los recursos para financiar el “proyecto político”.  A los niños de la Guajira les robaron el agua.  A los colombianos y colombianas nos robaron la seguridad energética con un discurso ideológico y una gestión corrupta y negligente de los recursos. Con su desidia permitieron que los beneficiarios de sus concesiones y tratos secretos, destruyeran páramos y selvas para sembrar coca y extraer oro.

Se llamaron el gobierno del Cambio.  Lo único que cambió «el primer gobierno de la izquierda» fueron las proporciones y la cobertura generalizada de la corrupción. Colombia ha vivido el más descarado y cruel despojo causado por un déspota megalómano con un mal discurso que pretende ser de izquierda y del que queda es su desprecio por los valores que han construido nuestra sociedad. Para desgracia la izquierda cómplice lo sigue acompañando.

Cuando se acabe de destapar, de vaciar y de desinfectar la olla de la podredumbre, quienes aplaudieron el Despojo se habrán dado cuenta y o van a repudiar. De ahí resurgirá una oposición reflexiva y constructiva que supere la guerra a muerte y la violencia que los despojadores están anunciando.  Las naciones necesitan el debate de las ideas y el gobierno elegido necesita que lo vigilen, pero no desde declaraciones de fraude y de ilegitimidad. 

Como lo explica Gedeón Prieto, Antonio Gramsci formuló en sus Cuadernos de la cárcel que el propósito de los «revolucionarios» debe ser lograr la hegemonía cultural que es el unanimismo y que conduce al autoritarismo y corroe las sociedades. El gobierno entrante ofrece dar «una batalla cultural». Quienes defendemos una democracia pluralista en la que el que piensa diferente es el rival al que debemos escuchar y no el enemigo al que debemos cancelar debemos exigirle a Abelardo de la Espriella y a quienes lo acompañan que no se rebajen a los mismos niveles del petrismo despojador y de los borregos sordos y ciegos que lo siguen.

Juan Manuel Urrutia, julio de 2026


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