¡Petro paraco el pueblo está berraco!

Diego Caricatura en X

El 19 de abril de 1970, el entonces presidente de la República, Carlos Lleras R., ante lo apretado del resultado de la elección y la posibilidad de que se presentaran desmanes, decretó el toque de queda y mandó a los colombianos y a las colombianas a dormir.  El 20 de abril, el resultado favorecía a Misael Pastrana con una ventaja 63.557 votos.  En la mañana del 20 de abril el exdictador Gustavo Rojas Pinilla se reunió con el presidente Lleras y aceptó el resultado electoral. Su hija María Eugenia Rojas y su yerno Samuel Moreno Díaz adujeron que había fraude y amenazaron con “sacar a la gente a la calle”, pero Rojas reconoció, desafortunadamente un grupo de jóvenes idealistas y de miembros de las FARC se comieron el cuento del fraude y crearon el M19, cuyo máximo logro fue el acto sicarial del palacio de jusitcia en 1986. 

Esa sería la última vez que los colombianos y las colombianas nos fuimos a dormir el domingo de elecciones sin que el perdedor reconociera públicamente, generalmente hacia las siete de la noche, el resultado y aceptara su derrota.  Desde entonces hasta el 21 de junio, los perdedores de las elecciones presidenciales “concedían” el triunfo de sus adversarios, las elecciones se acababan y entrabamos en modo empalme.  Pero no, estaba anunciado que esta vez el perdedor, que estaba anunciado por todas las encuestas, no aceptaría el resultado y que el presidente siga sacando de su caja de cochinadas rebuscadas teorías sobre un “fraude electoral”.  Afortunadamente tenemos autoridades electorales y jueces de la República que respetan la ley, el Consejo Nacional Electoral ha dado el resultado final del escrutinio.

En las tres semanas que pasaron entre la primera y la segunda vuelta, encabezados, tal vez por Claudia López que ya sobrepasó a Roy Barreras en sus volteadas, periodistas, intelectuales «independentes, líderes de opinión, todos críticos de Petro para esconder su izquierdismo, fueron anunciando su respaldo al Heredero.  Se tragaron el anzuelo que les puso el jefe de la banda.  La disculpa más manida por esos excelsos demócratas era una supuesta defensa de la democracia ante el embate fascista de la candidatura del Tigre, hoy presidente electo de Colombia. 

El triunfo de Abelardo tiene un valor inmenso.  Se enfrentó a un gobierno, a una izquierda y a una “élite intelectual” que recurrieron a todas las formas de lucha, desde el voto fusil hasta la descarada e insultante intervención constante de Petro. 

Los “independientes” cayeron en la trampa y comieron cuento.  En defensa de la democracia se montaron en el bus de la campaña más antidemocrática de la historia política de Colombia.  Nunca vimos un solo trino, y mucho menos ninguna carta abierta de esas que acostumbran esos “intelectuales independientes” condenando la antidemocrática conducta de Gustavo Petro quien desde Panamá amenaza, de nuevo, con incendiar el país. Se escudarán tal vez en el descarado y poco honorable «derecho» que le asiste al Heredero de «esperar al escutinio», nueva interpretación acomodaticia de la izquierda, que siguiendo el decálogo de Gramsci, intenta crear un contraevidente relato. En la historia de las elecciones en Colombia, nunca jamás, el resutlado del escrutino ha diferido en más de un 3 por mil de el del preconteo, que siempre, fue aceptado por ganadores y perdedores, incluyendo al lider cósmico que en 2022 se apresuró a celebrar su victoria, con base en un precontepo en el que hoy decidió no creer. Finalmente, el Heredero reconoce el resultado, para poder reclamar el derecho, ese si democrático, a encabezar la oposición y ocupar la curul de senador de la República que la democracia que trataron de destruir y la Constitución que querían cambiar le otrogan. Finjan sorpresa queridos lectores el resultado del escrutinio difiere 1024 votos a favor del Tigre, eso es 0.03 POR MIL. Ensordece el silencio de los «petrocepedistas» de última hora.

Pasada la elección Caracol TV destapa el escándalo de la semana que se convertirá muy seguramente en el del cuatrenio y posiblemente en el del siglo. Se confirma el pacto de la Picota de Gustavo Petro con los bandidos. Vendrán explicaciones, negaciones, calumnias y ataques. Pero la verdad es que en desarrolllo de la Paz Total, planeada por el derrotado Heredero y ejecutada desde la Casa de Nariño por el «comisionado de Paz» se implementaron los pactos de la Picota y de otros centros de reclusión, con los paramilitares narcotraficantes del Clan del Golfo. ¡Testigos es lo que hay!

Traduzco: Iván Cepeda, el derrotado Heredero y Gustavo Petro el lider cósmico construyeron un relato más, típico del decálogo de Gramsci plagado de falsas acusaciones de paramilitarismo contra Álvaro Uribe y contra el presidente electo Abelardo de la Espriella. El relato ha sido repetido y cantaleteado por todos y cada uno de los «intelectuales independientes». A quien disienta del relato «progre» inmediatametne se le tacha de ULTRANEOFASCISTA, término acuñado por la feminazi Ana Bejarano para insultar a la valiente Jerome Sanabria, joven libertaria, a quien no le perdona que no comulgue con sus ideas, eso si es fascismo. Así los «intelectuales independientes», defensores de la vida, de los derechos humanos y de la naturaleza terminaron apoyando al gobierno del Cambio que ese sí pactó con un grupo paramilitar dedicado al narcotrafico.

El Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y Urabeños, surgió de las cenizas del movimiento paramilitar colombiano y se convirtió en una fuerza criminal con alcance nacional. El Clan del Golfo se dedica principalmente al tráfico transnacional de drogas.(Insigth Crime, marzo de 2026)

Ahora bien, si una cosa nos ha quedado clara a los colombianos es que a diferencia de otras dictaduras, el intento de apoderarse del poder y de asesinar la demoracia de Gustavo Petro, del derrotado Heredero y de todos los «intelectuales independientes» se ha encontrado con un muro de contención que se llama la institucionalidad. Pese a todos los embates de quienes se decían defensores de la democracia, para arrasarla, con el apoyo de todas las intituciones democráticas, el CNE declaró que Abelardo de la Espriella es el presidente electo de la República de Colombia, y que José Manuel Restrepo es el vice presidente electo de al República de Colombia. Tan sólida y valiosa es nuestra democracia que el derrotado Heredero, ideólogo de los pactos con los paramilitares narcofitraficantes, recibe su credencial como Senador de la República. Seguramente saldrá a decir que el comisionado de paz Rueda actuaba a sus espaldas.

Como las instituciones si funcionan, todos los cómplices de la acumulación de delitos que va quedando al hacer el balance del gobieno del Cambio, pagarán. Y eso no es revanchismo, ni persecución política, y mucho menos fascismo, es senciallamente pedir que se haga justicia.

Juan M Urrutia junio 24


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