
Los colombianos votamos en paz y recibimos los resultados del preconteo en tranquilidad. Se instalaron 122.220 mesas y a las 5:18 de la tarde, una hora y dieciocho minutos después del cierre de las urnas, la registraduría reportaba que se habían contabilizado el 92.85% de las mesas y que Abelardo de la Espriella ganaba la primera vuelta con el 43.63% de los votos contra 41.17% de Iván Cepeda. Habría pues segunda vuelta.
A las 9:38 de la noche habiendo contabilizado el 100% de las mesas, la registraduría reporta los siguientes resultados:
Votaron 23.685.329 personas, con una participación del 57.88%, la más alta para una primera vuelta en este siglo. Abelardo de la Espriella superó los 10 millones de votos y obtuvo el 43.74%, Iván Cepeda no llegó a los 10 millones y obtuvo el 40.9%. La diferencia es de 673.138 votos. A mi no me sorprendió el resultado. Hace una semana escribía en esta misma Cucharada (de paso gracias a Enrique Santos que me ascendió de mero bloguero a columnista) “Petro llevó a Colombia al escenario de la batalla cultural siguiendo el decálogo de Gramsci, y en ese escenario, la “superioridad moral” de Fajardo y la falta de definición de Paloma le cedieron el lugar a Abelardo de la Espriella”.
En ese momento, cualquier jefe de Estado decente hubiera dado un parte de vicrtoria de la democracia y celebrado que su gobierno y las instituciones hubieran garantizado un proceso electoral ejemplar en condiciones complejas. Pero no, el líder cósmico no es decente. Se sabía que si perdía no reconocería los resultados, lo venía cantando desde el comienzo del año con su falaz discurso contra el proceso electoral colombiano que elección tras elección, incluyendo todas las que lo favorecieron a él, como representante a la cámara, como senador, como alcalde y como presidente; ha demostrado ser rápido, eficiente y transparente. El trino es vergonzoso. No sorprende que el Heredero siga la orden del líder y también cuestione los resultados. Afortunadamente, se patraseó y dijo en rueda de prensa: “Hasta el momento, debo decirlo con claridad, no hemos encontrado evidencias o indicios de irregularidades protuberantes”.
También lo ha dicho esta Cucharada, la izquierda no cree en la democracia y no respeta las elecciones sino cuando gana.
Debo confesar que, lo que si me sorprendió fue el estruendoso fracaso de la candidatura de Paloma, no llegó a dos millones de votos, se le esfumaron los seis de la consulta por Colombia y los tres que ella solita había sacado en esa ocasión. Afortunadamente mi previsión de los tres doritos no se cumplió y Sergio Fajardo superó el umbral, pero pasó raspando. Lo de Claudia López me deja perplejo y triste. Merece más.
Vienen tres semanas complejas, en las que el “líder cósmico” y el Heredero harán hasta lo imposible por detener al Tigre.
Es posible que Petro intente sabotear el escrutinio de la primera vuelta. No sorprendería que “sorpresivamente” (upps), aparezcan los angelitos de la primera línea a entorpecer o sabotearlo.
Seguramente la pandilla de la Casa de Nariño acabará de reventar las arcas para salir a comprar consciencias a como dé lugar.
Hoy se destapó. El líder cósmico dejó cualquier remilgo y entró de lleno con un discurso virulento a participar en la campaña a la segunda vuelta: “
“Así que tengo la obligación moral con la humanidad y con la historia y la vida de Colombia de derrotar al fascismo mafioso. Llamo a toda persona demócrata a defender la democracia contra la muerte que se avecina”
Y el Tigre no se quedará atrás. Su discurso en Barranquilla para celebrar el triunfo en primera vuelta fue también agresivo y amenazador y como en el caso de Petro no faltaron insultos.
Los debates entre el Tigre y el Heredero van a ser interesantes, aunque me temo que los compromisarios del Heredero pedirán cositas como que los candidatos lean todas sus respuestas y que de los escándalos de corrupción de la cloaca de la Casa de Nariño no se mencionen.
Sin aspavientos, considero que es importante haber derrotado al Heredero ayer pues ellos estaban seguros de la victoria. Es fundamental volver a derrotarlo el 21 de junio. Pero, la gritería de Abelardo anoche desde Barranquilla no será la fórmula que le traerá los votos que le faltan para ganar en segunda vuelta. Tampoco las agresiones del líder cósmico y del Heredero le servirán a la izquierda para atraer los votos del Centro. Del Heredero no espero nada distinto a lo que le ordene el líder cósmico, otros sí. Me dice alguien más moderado que yo que es necesario que Abelardo entienda que debe modular su discurso para hacerlo atractivo para los sectores que buscan elegir un buen gobierno que gestione los graves problemas del país con rigor y sin los brotes de ideología trasnochada que esconden la codicia de los corruptos. Lo cierto es que los dos candidatos tienen que salir a buscar votos. No creo que al Tigre le alcance con los palomeros. Y tampoco creo que al Heredero con los de los otros. Normalmente, entre primera y segunda vuelta aumenta la votación y ahí está el quid del asunto. El que logre atraer más nuevos votantes podría ser el ganador. Surge entonces el dilema ¿qué atrae más votos en estos tiempos de pasiones, radicalismo o moderación?
Yo pienso que la polarización impulsada por el líder cósmico y que ha sido el catalizador de la campaña del Tigre borró el centro, esa es la dura realidad en la que aterrizamos.
En fin, durante las tres semanas que empiezan hoy veremos cómo va el agua al molino y el 21 de junio a las siete de la noche, a más tardar, sabremos quién es el nuevo presidente de los colombianos.
Juan M Urrutia, Junio 2
Buenos días Juan Manuel.
Muy buen escrito. Totalmente de acuerdo.
Qué lástima ver el país entre estas dos opciones…… esperar.
Saludos a Mónica,
Vicky ________________________________
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