
A Mateo lo mató un gestor de paz del gobierno, dice Duce Daniel Samper O. en X y tiene razón
En días pasados, muy pasados, hace rato no publico nada; se grabó una reunión en la que la representante del ministerio de educación hacía un llamado a lista y cuando le tocó el turno a alias Julianaquémalaeres, dijo sin sonrojarse, “Doctora” Juliana Guerrero, representante del señor presidente de la República”, y la imputada contestó, también sin inmutarse, “presente”. Se escenificó en ese momento el total y absoluto desprecio por la legalidad que es el talante fundamental del gobierno de Gustavo Petro. Une delegada del ministerio de educación, le otorga la condición de “doctora” a una mujer que está imputada por la falsificación del título universitario y que no puede acreditar tan siquiera un grado como tecnóloga en contaduría.
Ese desprecio por la legalidad y las instituciones es lo que ha llevado a la más aberrante y a su vez arrogante tolerancia con la corrupción y con el crimen organizado.
Gustavo Petro es fundamentalmente deshonesto. Nunca le importó ninguna de las promesas que hizo, sabía, cuándo las hizo, que se las pasaría por la faja. Y lo peor, sabía que contaba con una pandilla dispuesta, como él, a asaltar la buena fe, a engañar a sus seguidores y esconder todo detrás de una supuesta defensa del pueblo contra las oligarquías fachas y genocidas.
Lo más triste de todo es que ¡se la creyeron!
Aupado en la favorabilidad cercana al 50%, que le rentan su llamado a la lucha de clases (que yo he llamado “el síndrome del rico HP), sus promesas vanas que sus borregos todavía le creen, sus medidas demagógicas y el irresponsable y desaforado gasto público en un desmedido crecimiento de la burocracia estatal, expide decretos ilegales a diestra y siniestra, hipoteca el futuro de los colombianos y culpa a los “ricos HP” de todo lo demás.
Al presidente ya no le importa sino su discurso. Se pasea por el país, y, cuando puede se va de viaje y en cada parada un cuento, una promesa vana, una orden sin sustento. En Antioquia, en Cauca, en Catatumbo, en Chocó, en Arauca, en Nariño, en las comunas de Medellín y en los barrios calientes de Bogotá, en amplias zonas del Valle de Cauca los grupos delincuenciales, todos ellos encabezados por “gestores de paz” ejercen el control absoluto. Los ilusos creen que es que Petro no se entera. Falso él sabe y condona.
Y los que creemos que el gobernante debe ser ante todo honesto y decente nos quedamos anonadados viendo la intención de voto por el candidato del gobierno de la corrupción y del irrespeto a las instituciones democráticas mientras el lee discursos insulsos en plazas llenas de acarreados, eso si bien alimentados.
Me invade un sentimiento de terror y de angustia. La izquierda unida se consolida financiada con los recursos del presupuesto que deberían servir para que la gente no se muera, como Michael Melendez, esperando que la EPS del gobierno autorice un tratamiento. El centro ha desaparecido en medio de la más terrible polarización y los candidatos de derecha se canibalizan entre si en lugar de denunciar y exponer todos los días a toda hora la inmundicia que ha llevado Gustavo Petro a la Casa de Nariño y a todos los estamentos del gobierno.
El 31 de mayo tenemos que votar masivamente para sacar a esas cucarachas del Gobierno y para que el 8 de agosto comiencen los procesos que deberán llevarlos a pagar por sus delitos. Quedan tres semanas y todo está en juego.
Lo dice Carlos Vicente de Roux, no precisamente un exponente de la extrema derecha, militante del Polo Democrático Alternativo “en la izquierda legal, que hoy nos gobierna, tienen gran fuerza sectores que se toman la democracia representativa y el estado de derecho como un mero trampolín para hacerse del poder y quedarse con él”. No da nombres, a mi me late que en esa lista están Iván Cepeda y María José Pizarro. Estamos advertidos, o les ganamos en esta, o “hasta la vista baby”.
Cucharaditas:
A propósito de la guerra de Irán me sorprendió hoy un comentario que hacían los panelistas de un podcast que se llama “the rest is politics” sobre la evolución de los mercados y las fortunas que han hecho gentes cercanas al presidente Trump que según parece “maneja” los mercados con sus anuncios. También me ha sorprendido mucho que el objetivo de Trump sea ahora reabrir el estrecho de Ormuz y punto. Estaba abierto en enero de este año. La guerrita que se inventó con Netanyahu le ha costado a los Estados Unidos más de 100 billones de dólares y les permitió a los líderes iraníes ahogar la revuelta que los iba a tumbar. Pero Trump saldrá a tocar las trompetas del triunfo.
Y con el perdón de quienes no son aficionados al fúlbo, como le dice mi vecino Enrique, el partido de ida entre el Bayern y el PSG fue el mejor partido de fútbol que he visto, y he visto muchos, demasiados. Y el partido de vuelta es el más vergonzoso que he visto y he visto mucho de eso también. La UEFA le pone un arbitro portugués altamente cuestionado en su país al PSG que alineaba a varios jugadores portugueses, a uno de ellos el ¿juez? le perdonó una tarjeta roja y a otro un penalty. Lástima, con jugadores como Kvarantskhelia o como Dembele el PSG no necesitaba de la mano de un árbitro de pacotilla. Y uno con la ilusión del mundial que está por empezar. Joder.
JMU mayo 8