Duele

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El sábado 7 de junio, algo después de las cinco de la tarde en un acto de campaña, un menor de edad, dicen qué de 14 años, le dispara tres tiros con una pistola 9mm, adquirida en un almacén de armas en Estados Unidos en 2022, al precandidato del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay.  El joven no tenía un plan de escape.  Trató de huir corriendo.  Lo agarraron y ya estando en el piso un adulto que vestía una chaqueta roja lo golpeó varias veces en la cabeza.  Lo llevaron a un hospital herido en una pierna.  Y arrancaron las más enloquecidas especulaciones. 

Colombia regresa al 30 de abril de 1984, cuando mataron a Rodrigo Lara, o al 18 de agosto de 1989, cuando mataron a su compañero Luis Carlos Galán.  Colombia recuerda a Pardo leal, a Bernardo Jaramillo, a Carlos Pizarro y a Álvaro Gómez Hurtado, por no hablar sino de los notables.

La primera reacción del presidente de los colombianos es un trino que todavía nadie ha podido entender.  El señor Petro debía viajar a París a las siete de la noche, canceló su viaje.  El primer trino del primer mandatario parecía el de una persona bajo el efecto de alguna pepita milagrosa de esas que se toman los que le tienen miedo al avión.

Luego vino la alocución, el jefe del Estado parecía enajenado, y la alocución lo confirmó.

“Que la paz sea contigo” es un saludo que se comparte entre los pueblos de la biblia.  Jesucristo, sus apóstoles y discípulos se saludaban así y eran semitas, antes de la llegada de profeta Mohamed.  As-salamu Alaykum es la traducción a la lengua árabe de ese saludo común entre los pueblos semíticos que ocuparon Judea, desde la edad de hierro.  Las tribus árabes que en ese entonces se encontraban al sur de Judea, adoptaron ese saludo y como resultado de las conquistas musulmanas y del imperio otomán, As-salamu Alaykum es utilizado por los pueblos musulmanes.  En marruecos, donde viví tres años, se saluda Salam Alaykum y se contesta wa-Alaykumu-s salam.  En Arameo se decía Slama Alkón y en Hebreo se dice Shalom aleichem.  Y los cristianos dicen la paz sea contigo y contestan y contigo.

Ante el intento de magnicidio perpetrado contra el más articulado vocero de la oposición a su inepta y corrupta gestión, Petro termina su vacía alocución presidencial con una diatriba llena de errores históricos.  Parecía enajenado, como si le hubieran interrumpido su “agenda personal”, pero todavía estuviera bajo los efectos de lo que consume, que puede ser tila o chai.

En su extrema ignorancia acude a una frase que tiene un profundo significado espiritual y que desafortunadamente se popularizó como saludo sin que la mayoría de quienes la usan se compenetren de ese significado.  Yo trabajé, cinco años, con una mujer musulmana de una fe inquebrantable y de una bondad infinita, quien cada día cuando me saludaba, me decía “may peace be with you”, así en inglés.

No el Caribe no fue poblado con árabes que venían de marineros en los barcos españoles que colonizaron “el nuevo mundo”.  Anota mi compañero Alfonso Villegas: Estudios recientes sugieren que la población del sur de la península (Española) no tiene una huella genética significativa de las poblaciones musulmanas.  Un estudio (Universidad de Granada) desvela que la conquista musulmana apenas dejó rastro genético en la Península Ibérica. Ni siquiera en Andalucía oriental, donde duró ocho siglos. El tópico de que los españoles del Sur descienden directamente de los invasores musulmanes de la Edad Media es falso. Los historiadores ya lo sabían. « Es difícil aventurar cifras, pero la conquista la hicieron no más de 100.000 individuos en diversas oleadas, en un territorio de entre 3 y 4 millones de habitantes. La inmensa mayoría de la población se islamizó, pero una cosa es la herencia cultural y otra, la genética».

Tres horas de preparación para salir con semejante horror.

Es una falta de honestidad intelectual decirle “que la paz sea contigo” a un rival político a quien ha estigmatizado, la última vez ni siquiera 24 horas antes del atentado, a quien ha acusado de pertenecer y de defender los intereses de una élite nazi y esclavista y contra el que ha llamado a sus seguidores “a luchar hasta la muerte”.  Pero ese es Gustavo Petro, inepto, inconsciente, irrespetuoso y sobre todo falto de la grandeza que los pueblos tenemos derecho a esperar de nuestros gobernantes. Acaso la frase “los expresidentes son una banda de malhechores sanguinarios” ¿no es una invitación a la violencia?

De la vacía alocución de 40 minutos de los cuales por lo menos 5 fueron arrastrando las eses, no quedó más que la confirmación de la incapacidad del presidente.  No sé si sea de nacimiento o producto de los excesos de los que lo acusan por todo lado.

Todo en la reacción de Gustavo Petro ha sido desconsolador.  El domingo mientras los colombianos, aterrados con el regreso de la violencia política, hacíamos votos y oraciones porque Miguel Uribe salga de esta, lo que sería milagroso, según palabras de su esposa; el presidente se niega a ser Presidente y se mantiene como líder de una banda de revoltosos que necesitan mantener el país polarizado, incendiado y sumido en el odio para que sus dirigentes sigan saqueando las arcas. 

Y como ha sido la costumbre de Petro, el domingo le suma a sus deleznables salidas un post en X en el que compara los excesos de las bodegas de la extrema derecha en las que atacan a hijos e hijas de algunos miembros de la cúpula de la banda criminal que rige nuestros destinos con el atentado para concluir que eso demuestra que el atentado lo cometieron enemigos del gobierno del cambio.  Petro alimenta así el lenguaje violento, las acusaciones sin fundamento, los ataques personales que se han tomado las redes sociales.  En lugar de tender puentes, de llamar a la unidad de la nación, le mete leña y combustible al incendio.

No hay que extrañarse, no sorprende.  Gustavo Petro nunca llegó a ser, ni siquiera en el M19, nada más que un agitador, un revoltoso, “el cacas”.  Se nutre en la confrontación y el insulto y no conoce ni de lejos lo que son la decencia, la moral y la ética.  Por eso sus ya casi tres años en el gobierno están plagados de incidentes, de mentiras, de falsas acusaciones y de ataques personales contra sus críticos y opositores.

No voy a caer en la bajeza de señalar culpables.  Me dolió escuchar a varios “líderes”, Andrés Pastrana y Vicky Dávila, los más notorios, tratando de “pescar en río revuelto”, sus declaraciones iniciales ante el atentado son sólo comparables con el discurso de Petro.  Otros líderes fueron capaces de mostrar algo de mesura.

Estoy convencido que nunca vamos a saber qué fue lo que pasó.  Espero que algún día Gustavo Petro y sus cómplices en la banda criminal entiendan que el lenguaje también asesina.  Y espero, para terminar, que el discurso inteligente y ponderado empiece a dominar el escenario, que nos muestre el camino de la reconciliación y que las elecciones (congreso y presidente) que hagamos en 2026 nos permitan iniciar un largo y complejo proceso de recuperación.

El presidente ha convocado, selectivamente, a los voceros de los partidos a una reunión en la Casa de Nariño.  Dejó por fuera al partido de Sergio Fajardo, y al partido Conservador.  Los dirigentes de los partidos de ¿oposición? se apresuran a ahondar en la polarización para aprovechar el momento y anuncian que no asistirán.  Blu radio apoya y aplaude.  BABOSOS.  Había que hacer lo que dice Sergio Fajardo, asistir a la reunión y decirle a Petro que si realmente quiere lograr la unidad nacional y brindar garantías lo primero que tiene que hacer es sacar a Armando Benedetti de su gabinete.  Y luego si hablar.

Se ha escrito mucho sobre este asunto.  Esta columna de Yahir Ackerman me gustó mucho

https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/el-disparo-y-el-silencio/


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