
Habemus tercera carta de Álvaro Leyva, larga demasiado, y así pierde contundencia. Uno al final no sabe si la referencia escatológica al viaje a la Guajira se refiere a la cagada del avión o a la de la emergencia económica o a la de los carrotanques. Admiro la valentía del excanciller, que sin mosquearse reta al drogadicto tiranillo a que demuestre que algo de lo que dice es falso.
En la primera versión de esta cucharada, a Gustavo Petro quise ponerle el alias “el inepto drogadicto”, pero es el presidente, así que lo dejo como “alias el Presidente”
La fiscalía llamará a juicio al exministro de hacienda Ricardo Bonilla enredado con el escándalo de la UNGRD. Queda faltando el exministro Velazco para completar el póker de ases.
Los escándalos que rodean al presidente de Ecopetrol son pavorosos, en su defensa él baboso ese sale a decir que es una persecución “basada en género”, no seamos maricas diría yo.
Amparado en el chuchuchú el ministro Jaramillo raspa la olla de los recursos del sistema de salud para favorecer a familiares y amigos y para utilizar lo que queda para financiar el proyecto político de la banda criminal llamada el Pacto Histórico
Reporta la W que el gobierno estudia suspender la regla fiscal recurriendo a la “cláusula de escape”, mecanismo disponible para momentos excepcionales. Así está previsto en el orden del día del CONFIS, Consejo Superior de Política Fiscal que se reunirá el lunes 9 de junio. Van a hacer público lo que ya se sabía y que, como siempre, alias el Presidente había negado. Se volaron la regla fiscal, gastaron excesivamente más (corrupción) y recaudaron excesivamente menos (ineptitud), confirmando así que este gobierno además es irresponsable.
De orden público ni para qué hablar. Vivimos el impero de las bandas criminales mientras alias el Presidente amordaza a las fuerzas del orden.
El caos es generalizado.
Contaba ayer en una entrevista radial, el presidente del partido de la U que, en conversación telefónica el día en que el Senado revivió la reforma laboral y hundió la consulta popular, alias el Presidente le manifestaba a un senador de ese partido que a él ya no le interesa la reforma laboral sino su consulta popular. “A la mierda los pastores, se acabó la navidad” decía una tía mía cuando era hora de acabar la fiesta. Los malandros el unico cambio que quieren y la única reforma que promueven es para poder seguir saqueando a los ciudadanos y ciudadanas de «este país» que es como los zurdos de m… le dicen a Colombia.
Eso es lo que explica que alias el Presidente y sus cómplices de la banda criminal que dirige los destinos de la Nación, hayan resuelto incendiar el país, desconocer las instituciones y llamar a la insurrección. Ya no les queda de otra, necesitan, les urge, que el debate se centre en el “decretazo”. A alias el Presidente lo acompaña en esta aventura, ahora como ministro de justicia, Eduardo Montealegre, el socio de Carlos Palacino el de Saludcoop. Otro camaleón de la política colombiana, que fuera uribista, luego santista y ahora miembro de la banda criminal del drogadicto.
La oposición, si es que ese sancocho se puede llamar oposición, cae en la trampa, no reacciona, no convoca, insulta y aparecen los egos. Peor que los deseos tiránicos del guerrillero es la reacción del enjuiciado mister president Uribe, a quién no se le ocurre nada mejor que dividir culpando a Santos de la situación.
Es hora de que quienes estamos indignados con la ineptitud, con la irresponsabilidad, con las rumbas y las pérdidas y con la rampante corrupción encontremos un líder que nos convoque a todos para superar este desastre. Y ese, desgraciadamente no aparece. Preocupados por su propia elegibilidad, la derecha y el centro, con todos sus matices, que deberían encontrarse para detener a los zurdos que se tomaron el progresismo y lo convirtieron en una banda criminal corrupta e inepta, tiran cada uno para su lado. No podemos contar con Uribe, ni con Santos, Gaviria, ni Pastrana, tampoco con Vicky, ni con Claudia, mucho menos con Galán u Oviedo, tampoco con ninguno de los polluelos del Centro Democrático. En cambio, alias el Presidente cuenta con toda su banda criminal articulada por los camaleones, Barreras, Benedetti y el recién llegado Montealegre. No es hora de candidaturas, es la hora de la indignación, de la rabia y de la acción. Ninguna de las personas mencionadas muestra tan siquiera un ápice de la valentía de Álvaro Leyva. El discurso de Fajardo se parece a lo que necesitamos, pero le falta el perrenque para liderar una verdadera “insurrección” contra alias el Presidente y su banda criminal.
Será pedir la resurrección de Alberto Lleras y Laureano Gómez, o tal vez la del Chavo del Ocho con su Chipote Chillón.
