¡A que yo lo tengo más grande que usté!

Desde ya hace un buen rato, casi desde su aparición, y pese a que a mí las de los Samper no me matan, la lectura de las columnas que aparecen en la sección Los Danieles de la revista Cambio son parte integral de mi matutina, muy matutina, rutina dominical que empieza a las cinco de la mañana con un jugo de limón, una tostada de pan integral con queso y miel y el servicio de desayuno para Mónica y los perros que hayan amanecido en la casa que pueden ser dos o cinco.  Hoy se completa con la final del abierto australiano de tenis.  Yo generalmente veo la última semana de los torneos llamados de grand slam.

Hoy antes de las mencionadas columnas, leí con atención una “entrevista” que le hiciera un grupo de periodistas a Gilberto Rodríguez el capo del cartel de Cali.  No deja títere con cabeza, pero me parece a mí que le da especialmente duro al expresidente Gaviria de quien insinúa era “cómplice” de Pablo Escobar.  Voy a re leerla porque no me quedó claro que el capo acuse a la campaña de Pastrana, la de 1994, de haber recibido dinero de ellos, lo que sostuvo Julio Sánchez en la W esta semana.

Estaba escribiendo el primer borrador de una pensadera que muy posiblemente espante a muchos y a muchas.  Se me ocurre que, independientemente de sus implicaciones o sus resultados, es interesante comparar al líder cósmico mundial universal con el egocéntrico líder, ese si real, de la mayor potencia mundial.  La idea de la comparación me surge de la absurda pretensión de Petro de convocar a la humanidad contra Trump y las ideas “de derecha”, desde un inviable Haití.

Y salió Petro ¡vomitando estrellas, ay ay ay qué bellas!

El trino que disparó la crisis fue emitido por el presidente de los colombianos y las colombianas y les colombienes, a las 3:07 de la mañana.  A las 3:41 de la mañana emitió el segundo trino.  En el primero le daba la bienvenida a los colombianos que venían deportados de los Estados Unidos en vuelos previamente acordados entre los dos gobiernos e invitaba a recibirlos con flores.  Borró el primero y en el segundo anunciaba que había desautorizado la entrada de los aviones que los traían.  Incoherente, incomprensible.  El tipo lleva 912 días no haciendo y en la madrugada del día 913 resolvió hacer, y se armó la que se armó.

El pretendido líder cósmico libertador de las Américas sostenía en trinos posteriores que lo hacía en defensa de la dignidad, defensa que nunca hizo ante los más de 14,199 colombianos que fueron deportados en 2024 en las mismas condiciones; y, mucho menos, ante las flagrantes y monstruosas violaciones de los derechos humanos de nuestros “hermanos venezolanos”, ¿será que esos no son americanos?  Los obsecuentes miembros del culto siguen defendiendo la actuación del mesías y sosteniendo que lo hizo en defensa de la dignidad.  Dignidad que ni la señora Pizarro, ni el guionista de las tetas, ni el empresario de los Fruver, ni la sobrinita pálida, ni el muy exitoso negociador de la paz con el ELN, han siquiera mencionado en el caso de Venezuela o de los desplazados del Catatumbo.

La intempestiva e inconsulta medida de prohibir el ingreso de los aviones, tomada desde Coveñas, en donde nadie sabe qué andaba haciendo el man, no se entiende porque es violatoria de los acuerdos internacionales de derechos humanos e inconstitucional.  El gobierno de Colombia está obligado a asegurar el reingreso de sus connacionales cuando, sea cual fuere la razón, sean deportados o expulsados de cualquier país.

Decía esta mañana en los medios, el embajador de Petro en Washington Daniel García Peña, que él, que estaba en Bogotá para participar en un foro de la cámara de comercio colombo americana AMCHAM, fue sorprendido por la noticia a las 4:30 de la mañana de ayer.  Joder, se supone que García Peña es cercano al mesías, le hubiera podio avisar que iba a armar lo que Quino llama la “grossatotta bronca”

En cambio, lo que si se entiende es la inmediata reacción del presidente Trump a quien no le tiembla la mano para imponer sus decisiones, como lo ha demostrado continuamente la primera semana de su mandato.  Mandó a Petro a freír espárragos, impuso toda clase de sanciones y obligó al gobierno de Colombia a bajar la cabeza.

Mientras Petro seguía echándole leña a la hoguera, el canciller Murillo, la canciller to be Laurita la milagrosa y el embajador García Peña, trataban por todos los medios de aplacar el asunto, lo que lograron tras un día de intensas negociaciones.  Triunfó la diplomacia, decía orgulloso García Peña esta mañana. 

No wey, triunfó el sentido común, la pataleta de los dos ególatras no tenía sentido.  Los funcionarios del Departamento de Estado y de la Cancillería de Colombia encontraron un llanito, “que manden los deportados, pero eso, sí en defensa de la dignidad, el Estado Colombiano al que el mesías del cambio tiene quebrado va a pagar la cuenta enviando dos aviones para las primeras repatriaciones, y el que venga detrás que arrié”.  Son, y han sido durante años, dos vuelos semanales y eso no es sostenible para Colombia, así que los manidos vuelos en aviones de la fuerza aérea estadounidense recomenzarán tarde o temprano, y conociendo a Trump, yo apostaría que las deportaciones de colombianos van a aumentar.

Gran triunfo de Petro, gritan las bodegas petristas, enorme reculada, gritan las otras bodegas. 

A mi se me ocurren dos cosas. 

Una, como siempre, Petro se quedó en el discurso, con un eterno y delirante trino en que se proclamó el último de los Aurelianos, y puede que tenga razón porque si algo tienen los Aurelianos es que nunca ganaron una. 

Y aquí les vuelvo a contar una anécdota de Muktar, el coordinador del programa de mercadeo social de anticonceptivos en India en los años 90 del siglo pasado.  Estábamos en Nueva Dehli y salíamos de una reunión muy compleja en la que habíamos logrado bajar la espuma de funcionarios del gobierno que estaban muy molestos porque se habían incumplido unas promesas que nuestro jefe, el director del programa había hecho en un viaje anterior.  Al llegar a la oficina, Muktar dijo, “me siento como los barrenderos que van después de los elefantes en los desfiles, recogiendo toda la mierda”.  Así se debían sentir anoche el canciller Murillo, el embajador García Peña y la canciller to be Laurita la milagrosa, qué fatiga.  Pasaron el día recogiendo la mierda que esparce Petro con sus elucubraciones.

Dos, Petro si logró algo.  En razón a la crisis y para tratar de entender mejor hoy estuve oyendo noticias desde las cinco de la mañana.  Antes de enterarme de la salida de Petro estaba pensando escribir sobre el Catatumbo y la inexplicable visita a Haití y había seleccionado dos citas, una de Ana Bejarano y otra de Enrique Santos.  A esa hora seguía yo pensando que lo del Catatumbo es muy grave y que el sometimiento de Petro a Maduro y a Diosdado es tenebroso.  Pues como resultado de los matutinos enrumbados trinos dominicales de Petro, a las 9:00 de la mañana ningún noticiero había mencionado que en el Catatumbo este fin de semana asesinaron a 13 personas, tres de ellas menores de edad.  Cáspita.

Les dejo las citas.  Ana Bejarano sostiene que Petro se ha quedado preso del discurso, en lo que concurro.  Santos nos recuerda el fracaso de la paz total.  Yo las iba a usar para mi comparación.  La hipótesis es que Petro y Trump son igualitos, ególatras, impredecibles y convencidos que son la salvación de la humanidad, sólo que uno habla y el otro hace.  Y el episodio de ayer lo confirmó, el uno, Petro habló y, lo único que hizo, como dicen los intelectuales, para bien o para mal, fue recular ante las acciones del otro, Trump. 

¿En dónde quedó ese parlamentario brillante, el orador contundente e inspirador? Se lo tragaron las palabras que acompañan su delirio y su incapacidad de reconocer las faltas de su gobierno. Por eso viaja a Haití en medio del desastre que se desenvuelve en Colombia; porque a veces pareciera que se quedó atrapado en el mundo de las ideas en donde sí puede controlar lo que pasa, donde le basta con citar a un cineasta italiano, un filósofo rebuscado y algún héroe de la independencia de cualquier lugar del mundo. (Bejarano Ricaurte Ana, Los Danieles, Cambio.com, enero 26, 2025)

Poco antes de asumir el gobierno, Gustavo Petro aseguró que en pocos meses lograría la paz con la guerrilla y, si no, que le pidieran la renuncia. Hoy le pide al Ejército que proteja al Catatumbo de los “asesinos del ELN” y se pregunta cómo es que este grupo armado se desplaza en tan “grandes volúmenes” de Arauca a Norte de Santander y “de ser tan débil se volvió fuerte”. Preguntas todas muy pertinentes. Pero sobre todo preocupantes, cuando las formula el jefe del Estado y primer comandante de las Fuerzas Armadas. Si él no sabe…(Santos Calderón Enrique, Los Danieles, Cambio.com, enero 26 de 2025


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