Y marchamos

Y marchamos, y fuimos muchos.

Las fuerzas populares deben responder este primero de mayo, dijo Petro ardido y tratando de desestimar lo que realmente sucedió este domingo.  El presidente se refugió en la mentira y el discurso radical para no reconocer la importancia de las protestas.  A él le gusta tuitear largo pero a mi me gusta resumir.  Cualquier cálculo habla de 500 mil personas protestando, para Petro, apenas la mitad.  Y el punto central “Si la derecha quiere burlar las elecciones e irrespetar el voto del pueblo, no habrá entendimiento”.  O sea, para Petro la protesta es un irrespeto al voto popular y el decide quién es el “pueblo”.

Es difícil establecer cuántas personas asisten a una marcha.  A mi me parece que los “marchantes” en Bogotá éramos muchos más que los 90,000 que reportan “las autoridades” y mucho menos el millón que dicen los más radicales.  Lo de Medellín era de esperarse, salieron 350,000 personas, según “las autoridades”.

Una estimación un poco más seria de la participación en Bogotá puede rondar las 250,000 personas, súmele 350,000 en Medellín y unas 100,000 en el resto del país.  Eso me da 700,000 personas, un poquito más de las 250,000 que vio el presidente.

Marché y me insultaron.

Yo marché, desde el Parque Nacional hasta la plaza de Bolívar.  El aifon dice que fueron 14,000 pasos.  Nos figuró masaje y esculcada a la llegada a la plaza de Bolívar porque ya estaba repleta.  Fue, quiera el presidente o no, una marcha multitudinaria, espontánea, la gente salió, mucha, contrariamente al título de mi columna del sábado, a parchar en la marcha.  Cómo no había un “comité organizador”, como el que deben estar montando para el 1 de mayo, pues no había consignas de esas que les enseñan en los buses a los acarreados que llevan los sindicatos y los gamonales a las “manifestaciones”; y la gente gritaba la frase que más le ha dolido al presidente, “fuera Petro”.  En su creatividad, un grupo de marchantes cargaba un ataúd con un listón que se refería a la reforma a la salud y unos desadaptados, que siempre los hay, cantaban algo así como “Petro en serio te vas al cementerio”, veinte imbéciles en medio de una protesta a la que asistieron de un millón a un millón quinientos mil colombianos y colombianas y uno que otro extranjero que andaba por ahí paisajeando.

La reacción del presidente, no le vuelvo a decir el cacas porque según la Silla Vacía así le dicen los de extrema derecha y yo de eso no soy, fue lo que uno puede esperar de él:

Se inventó unas categorías:

  1. “los que me quieren dar un golpe blando que anule la decisión popular por el cambio”
  2. “los que quieren un pacto que deshaga las reformas que van a favor el pueblo para mantener la captura de enormes cantidades de dinero público usados como ganancias de particulares”
  3. “los que están manipulados por el odio y la mentira promovidos por los medios y las redes y que añoran es la represión abierta, las masacres paramilitares y los asesinatos de jóvenes”

Finalmente tomó como tema central y fundacional de la marcha la salida en falso de los desadaptados de la frase del cementerio para salir a cacarear “quieren matar al presidente”.  Es como si las protestas, que han llamado el levantamiento social, se hubieran definido por los crímenes de los terroristas de primera línea financiados por el director del DPS de Petro y articulados por quienes hoy coordinan, desde palacio, las bodegas y los comandos petristas como el que atacó la Corte Suprema de Justicia recientemente.  Los que creemos en la democracia fuimos capaces de entender que en todo movimiento hay desadaptados y que en 2021 lo que sucedió fue una explosión de protesta contra el régimen de Duque.  Y claro que en Puerto Rellena en Cali (ahora le dicen puerto resistencia) y en las Américas en Bogotá había encapuchados que gritaban que muera Duque y que invitaban a quemar CAIs y a quemar buses y matar policías, pero el centro de la protesta era el descontento, fundamentalmente de una juventud sin oportunidades.

En su muy extenso y muy mal redactado trino más reciente el presidente ataca a lo que él llama “las marchas uribistas”.  Y mientras el senado se preparaba para aprobar el articulado de la reforma a las pensiones que la combativa ministra de trabajo si fue capaz de concertar, el mesías del cambio seguía insultando a los congresistas.  Qué equivocado está.

No excelentísimo señor ¿doctor? (¿es o no es?) don Gustavo Petro Urrego, presidente de la república de Colombia, usted no tiene derecho, pero sobre todo no debe, como presidente de Colombia, insultar a los cientos de miles que salimos a marchar el domingo 21 de abril.

Yo no promuevo, ni propongo, ni creo en golpes blandos o golpes duros.  Considero que, desgraciadamente, los colombianos y las colombianas tenemos que mamarnos su desastrosa gestión hasta el 7 de agosto de 2026, cuando le reemplazará, esperamos, una persona con las capacidades para recoger lo que quede y reconstruir lo que se deba.

Eso que usted llama las reformas que van a favor del pueblo, por ahora no existe.  Lo que Usted y su ministra Carolina Corcho presentaron como una reforma a la salud y que Usted ahora quiere imponer con intervenciones y decretos, no es nada más que una vendetta personal de ustedes contra las EPS, especialmente contra las que han sido exitosas, como Sanitas.  Lo que Usted y sus secuaces han hecho al crear un subsidio para comprar las conciencias de jóvenes criminales no es una reforma que va a favor del pueblo.  Los jóvenes que madrugan a trabajar, a estudiar, a preparase, no han recibido nada de su gobierno, porque todo es para esas brigadas que Usted y su secuaz, el guionista de las tetas, esperan articular y organizar para “quedarse”.  Lo que Usted y sus secuaces llaman la Paz Total, no es una reforma que va a favor del pueblo, que esta pagando con sangre sus errores y bandazos en una negociación sin sentido con bandas criminales a las que no sabemos qué fue lo que ustedes les prometieron cuando su hermano visitaba a sus líderes en las cárceles.  Yo marché señor Petro porque considero que Usted ya no pudo hacer las reformas que el país requiere y que yo en mi inmensa ingenuidad creí que Usted iba a ser capaz de hacer.  Lo más triste es que su frase “las reformas que van a favor del pueblo” es una absoluta falacia, ni usted ni sus secuaces del pacto histórico han pensado en lo que va a favor del pueblo, sólo actúan enceguecidos por una ideología obsoleta.

Acusar a cientos de miles de personas, pensantes, de estar “manipulados por el odio y la mentira promovidos por los medios y las redes” es de una extrema miopía, es desconocer que el desgaste de la imagen de su gobierno es el resultado de causas objetivas y concretas:

  1. La falta de transparencia en la financiación de la campaña que lo llevó a la presidencia y de los contratos otorgados para “pagar favores” a reconocidos donantes.
  2. La incapacidad de su hijo y de su hermano de explicar conductas que constituyen flagrantes violaciones de la ley.
  3. Su permisividad con la corrupción, como fue el caso del director de la UNGRD, a quien Usted mantuvo en el cargo hasta que, seguramente, el sindicado cuadró cuentas.
  4. Su apoyo solapado e hipócrita a las violaciones a los derechos humanos de su compadre Maduro.
  5. Las intervenciones y persecuciones a empresas privadas que lo único que producen es un daño a eso que Usted llama el “pueblo”.
  6. Su política de “transición energética” que lo único que ha hecho es paralizar las industrias del carbón y del petróleo sin que se haya avanzado un milímetro en energías renovables.  Yo duré 18 meses esperando una licencia para una granja solar que hoy podría estar mitigando el apagón que se nos viene, y no fuimos los únicos.
  7. Los excesos de la “primera dama” y de la “segunda dama” de la nación.
  8. Y, claro, el incumplimiento de todas y cada una de sus promesas.

Y paro aquí porque ya me da es pena con los lectores.

No, señor Petro, yo marché pidiendo que Usted, que tanto jode con el cambio, cambie.

Breves (muy) internacionales

Primero fueron las protestas por la cancelación del discurso de la “valedictorian” en USC, luego la toma de la plaza del campus de Columbia y la intervención de la policía, le siguió una situación similar en Yale y a estas horas se puede decir que e problema se le está saliendo de las manos a las universidades gringas.  La causa las protestas pro palestina que a medida que Netanyahu comete más bestialidades, se hacen cada vez más antisemitas.

El congreso de EEUU aprobó, finalmente, ojalá no sea tarde, un paquete de ayuda militar para Ucrania.  Incluye también a Israel y Taiwán.

Se inició propiamente el juicio a Trump.

Empiezan a salir encuestas que ponen por primera vez a Biden adelante.

Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav1


Una respuesta a “Y marchamos

  1. Sigo disfrutando sus escritos aunque lamentablemente el derechismo con odio y las redes le están haciendo daño. Pregunto: ¿no valdrá la pena esperar a que se profundice en las auditorías a las EPSs y se sepan (ojala) los resultados para seguir adelante con sus comentarios respecto a la reforma a la salud?

    Solo lamento que Petro sea un pésimo administrador y gestor de sus ideas muchas de ellas buenas.

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