Humo blanco histórico en Dubai

En la madrugada del 13 de diciembre, luego de reacciones muy negativas a un primer borrador de resolución, demasiado blandengue con el tema de los combustibles fósiles, se anuncia un nuevo texto de la resolución final de la COP 28.  The Economist y el Guardian lo llaman un “landmark deal”.  El Guardian, que ha sido más radical en sus posiciones, lo califica como una notoria mejora al anterior, pero insiste en que la redacción omite términos como desfase o disminución (phase out o phase down) de los combustibles fósiles.

El texto acordado llama a los estados a iniciar una transición para alejarse de los combustibles fósiles «de manera ordenada y equitativa, acelerando la acción en esta década crítica, con el fin de alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050, de acuerdo con la ciencia».  Los que conocen el tema, como la dotora Carolina, piensan que en términos diplomáticos es un gran logro haber acordado esta redacción.  Y si la decisión es histórica, podría haber sido más histórica si se hubiese planteado el desfase progresivo (phase down) o el desfase simple y llanamente (phase out).

Después de revisar los comentarios y análisis de muchos periodistas reportando desde la COP, me quedan varios puntos:

  1. De manera sin presedentes, el primer día de la COP se aprobó el Fondo para Pérdidas y Daños, el cual será operacionalizado inicialmente por el Banco Mundial. Este Fondo busca atender las necesidades de los países más vulnerables a los efectivos nocivos del cambio climatico, y evitar el endeudamiento extremo para atender desastres naturales. A la fecha se han prometido al rededor de 700 millones de dolares para el fondo, el cual equivale al 0.2% de las necesidades financieras estimadas por los paises afectados.
  2. Es la primera vez que Naciones Unidas, eso que llaman la comunidad internacional, hace un llamado a los países a una transición ordenada y justa para alejar el uso de combustibles fósiles, con metas concretas.
  3. Uno de los textos más disputados de la COP fue el Balance Mundial (Global Stocktake – GST), el cual buscaba hacer una evaluacion sobre el avance colectivo del cumplimineto de los objetivos del Acuerdo de Paris, e informar sobre las medidas necesarias para alcanzarlos y evitar el aumento de la temperatura global más allá de 1.5 grados. Lo que se destaca del Balance Mundial, es su anuncio del fin de la era de los combustibles fósiles. Los países firmantes se sumaron un acuerdo para triplicar la cantidad de energías renovables y duplicar la eficiencia energetica para 2030 y a la transición energética de los combustibles fósiles hacia energías limpias para el 2050. Tambien da señales para frenar la deforestacion a 2030. Lo malo es que omite el cómo y los medios de financiacion.
  4. Fueron dos semanas de intensas negociaciones en donde fue necesario poner de acuerdo a la Union Europea, los pequeños estados insulares (cuya sobrevivencia misma despende del resultado de estas negociaciones) y demás naciones vulnerables a los desastres causados por el clima (incluido Latinoamerica), con los paises miembros de la OPEP, las economias dependientes de petróleo, gas y carbón, y países emergentes como India y Nigeria
  5. El Sultan Al Jaber, el oficial emiratí que presidió la conferencia, y que había recibido críticas de muchos activistas que lo acusaban de conflictos de interés, logró una importante victoria diplomática al sacar adelante esta declaración que, como ya se dijo, es histórica.

El reto queda en la implementacion del Acuerdo y la mobilizacion de recursos. Queda por verse el comportamiento de las naciones, ya que este tipo de acuerdo no es vinculante, o sea se cumple por voluntad, no por obligación. 

La participación del gobierno colombiano mejoró en cuanto se alejó del discurso retórico y pintoresco del presidente, e intervino la ministra de ambiente, quien tuvo muy buena acogida y sus comentarios han sido subrayados por medios de la importancia como The New York Times y The Guardian.  Susanna Muhamad es la excepción que confirma la regla, y se destaca en medio de un gobierno de mediocres e incompetentes. 

LA GUERRA

Estados Unidos sigue votando contra cualquier resolución de la Asamblea General o del Consejo de Seguridad que llame a un cese al fuego en Gaza.  Y se va quedando cada vez más sólo.  Es impresionante que el peso que tienen los grupos de presión pro Israel en la política interna afecte de forma tan evidente las decisiones de política exterior estadounidense.  Esos grupos que han logrado que se vuelva de general aceptación que, sin importar el contexto, cualquier voz de apoyo a la “causa palestina” sea considerada como un llamado al genocidio de los judíos y que expresar una opinión crítica de la gestión y de las acciones del gobierno de Netanyahu sea considerada como un acto de antisemitismo.

En medio de la encerrona de que fueron objeto las presidentas de Harvard, MIT y Penn surge una inquietante preocupación.  El partido republicano pretende tomar las banderas del más extremo sionismo que proclama que en cualquier contexto el uso de la palabra intifada es un llamado al exterminio de los judíos.  Extraña posición de muchos republicanos trumpistas que hasta hace poco respaldaban la tesis de la “conspiración de reemplazo” eminentemente racista y antisemita, sean ahora los defensores de los judíos a quienes hasta ayer acusaban de querer reemplazar la raza blanca norteamericana por minorías racistas.

Los mismos republicanos, con puras pretensiones políticas, aduciendo que cualquier paquete de ayuda militar debe estar acompañado de un fortalecimiento de las acciones contra los migrantes en la frontera, está a punto de entregarle la victoria en la guerra de Ucrania a Rusia, que es lo que Trump siempre quiso.

El futuro es muy incierto.  El gobierno de Israel ha rechazado la solución de dos estados como fórmula para lograr la paz entre Israel y Palestina.  Las declaraciones de la embajadora de Israel en el Reino Unido confirman esa posición. 

Todo parece indicar que se ha llegado a un punto en que los líderes de ambas partes apuestan su supervivencia a la eliminación de sus contrarios.  Tanto Hamas como Netanyahu y su coalición han escogido la eliminación del otro como su plataforma de acción, y la paz no llegará sino cuando esos liderazgos sean reemplazados.

Por: Juan Manuel Urrutia
X: @Juanmaurrutiav1


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