Desgobernando ando

Esta columna estaba para el domingo, pero decidí publicar primero mis reflexiones sobre el debate alrededor del antisemitismo en las universidades de Estados Unidos.

Con el titular La Cancillería de Leyva Cocinó el Desastre de la Licitación de Pasaportes, La Silla Vacía recoge la historia de este asunto que ahora tiene enredado al hijo del canciller, Jorge Leyva y al amigo del presidente, Alex Vernot.  Uno no llega a entender como una persona como el canciller Leyva, curtido en mil batallas, cometió semejante error de principiante.  Como lo relata La Silla, a Leyva se le advirtió desde abril de este año cuando el fondo rotatorio del ministerio dio a conocer el pliego con las condiciones, aún antes de abrir la licitación, que había unos requerimientos que favorecían a un solo proponente: Thomas Greg and Sons, la empresa de “los Bautista”.  En ese momento el canciller resolvió que no, que esas alertas eran falsas y que la licitación no tenía ningún problema.  Se llegó la hora de adjudicar y como todo mundo lo había advertido, los proponentes diferentes de Thomas no pudieron completar el proceso porque no cumplían con los requisitos que desde el vamos se sabía no iban a poder cumplir.  Quedó pues Thomas Greg and Sons como único proponente, lo que se sabía desde antes de abrir el proceso, y advertencia que Leyva se pasó por donde sabemos.  Y zás Caifás.  Lo demás es paisaje. 

Luego de jurar que todo estaba perfectamente claro y transparente, el canciller resolvió declarar la licitación desierta siguiendo una orden directa del presidente Petro que se ha inventado una nueva forma de legislar, vía X.  La licitación no se podía declarar desierta, así el mesías lo quisiese, pues hubo un proponente que cumplió todos los requisitos, TG&S, eso se sabía desde el comienzo.  Se armó el zafarrancho, se llegó la fecha en que se acababa el contrato anterior, y Leyva volvió a violar la ley declarando una urgencia manifiesta para prorrogar el contrato vigente con TG&S y así evitar que los colombianos nos quedáramos, como les pasó a los venezolanos a comienzos del gobierno de Chávez, sin pasaportes.  Ha anunciado que habrá una nueva licitación que no le de ventajas innecesarias a ningún proponente, lo que de por sí es loable, pero en este caso es ilegal.  TG&S anuncia que demandará al Estado, la procuraduría cita a una audiencia de conciliación, la directora de la agencia de defensa del Estado, defiende al Estado y recomienda conciliar con TG&S que pide que se otorgue el contrato como es de ley.  Petro sigue encaprichado, Leyva resuelve resolver (sic) el problema insultando en público a la Dra. Zamora, Petro sigue encaprichado y bota a la doctora Zamora, ella se emberraca y denuncia que en este caso hay cosas muy raras, como unas reuniones en París del hijo del canciller con unos funcionarios de la cancillería y con Alex Vernot quien tiene pésima fama y vive allá luego del nombramiento de su esposa en la embajada ante la UNESCO- en premio de consolación por el fallido intento de nombrar a Vernot embajador en Francia.

Dice la Silla Vacía:  “Los ruidos sobre la injerencia de intereses europeos en la millonaria licitación de pasaportes vienen desde la licitación que fue anulada. A las supuestas reuniones en París entre el hijo del Canciller y supuestos interesados en la segunda licitación, se suman las versiones que circularon en varios medios sobre que el catalán investigado por corrupción en España y nacionalizado por Petro, Xavier Vendrell, hizo lobby a favor de la alemana Veridos en la primera licitación”

Petro sigue encaprichado e insiste que en su gobierno se violará la Ley 80 cuantas veces sea necesario, pero que no se otorgarán licitaciones en las que haya un solo proponente.  Eso no es por ahí.  Me decía ayer alguien que conoce el sector público, que lo que se rumora es que en Casa de Nariño han resuelto que es necesario “cuadrar” la licitación de nuevo porque la anterior la cuadraron “los otros”.  A buen entendedor, el Cambio es ahora.

GANÓ Y SIGUE PELEANDO

El ministro de salud logró, con un definitivo apoyo del ministro del Interior que demostró su talento para repartir mermelada y cocinar sopa de lentejas, que la Cámara de Representantes aprobara el proyecto de Ley que reforma la salud.  Viene la segunda vuelta en el Senado, en donde se suponen que la van a tener difícil.  El ministro de salud no tiene un pelo de bobo, es osado y la verdad no es valor ético que se le dé.  En su imperiosa necesidad de pelear con las EPS y de culpar al gobierno de Duque, ahora la emprendió contra la estrategia de ampliación de la oferta de camas de cuidado intensivo durante la pandemia, aduciendo que eso fue un negocio y que no era necesario.  No le voy a gastar el tiempo a los lectores discutiendo semejante barbaridad.  Hay que entender que el objetivo de la guerra declarada por el ministro contra lo que él llama los negocios de la salud, es crear un ambiento suficientemente adverso contra las EPS para que cuando las acaben de reventar a la gente no le importe. Se equivoca el ministro Jaramillo, lo único que va a lograr es dejar sin servicios de salud a los que no tienen con que pagar un seguro o una prepagada.

Por: Juan Manuel Urrutia
X: @Juanmaurrutiav1


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