El caso es de hambre

El caso es de hambre, dicen los bogotanos cuando se llega la hora de alguna comida y hay que hacer cola en el restaurante o espera en la casa porque todavía están preparando el arroz, recuerde que almuerzo sin arroz es desayuno.

El caso es de hambre.  La tormenta perfecta.  Se combinaron tres factores, la pandemia, el cambio climático y el genocidio de Ucrania.  El resultado “En solo dos años, el número de personas con inseguridad alimentaria grave se ha duplicado pasando de 135 millones en 2019, a 276 millones en la actualidad” dijo el secretario general de la ONU el 19 de mayo.

Primero fue la pandemia, el freno de las economías y sobre todo el pernicioso efecto sobre el transporte global, del que no se ha recuperado la economía mundial.  El transporte es hoy en día notoriamente, más costoso y engorroso, que antes de 2020.  La alimentación de la población del mundo, sobre todo de la de los países más pobres depende del comercio internacional.  La gran mayoría de los países pobres son importadores netos de alimentos.  El cuello de botella en el transporte marítimo sumado al aumento de los fletes de por sí aumentó el riesgo de inseguridad alimentaria grave para millones de personas.

El efecto del genocidio de Ucrania

En 2020 Rusia y Ucrania exportaron el 21.6% del total de trigo exportado en el mundo.  En 2021 Rusia exportó 39 millones de toneladas y Ucrania 17 millones de toneladas de trigo.

Ucrania además es productor de maíz cebada y semillas de girasol y se estima que esas cosechas se verán reducidas hasta en un 42% como resultado del genocidio.

El 18 de mayo en la bolsa de Chicago el precio del trigo fue 39% más alto que cuando empezó el genocidio en Ucrania

Rusia es, además, el primer productor del componente más importante en los abonos químicos, el nitrógeno y el segundo el potasio y el tercero en fosfatos.  O sea, desde el comienzo del genocidio, pailas con los fertilizantes químicos.

Además, los fertilizantes están sometidos al cuello de botella del transporte y a los altos costos del combustible.  En promedio el costo de los fertilizantes con nitrógeno ha subido en un 50%.

Menos comida, menos fertilizantes para sembrar comida y todo más costoso.  Se va configurando la tormenta perfecta y como dicen por ahí no hay situación por mala que sea que no sea susceptible de empeorar,

Y claro el clima.  Todo el que haya sembrado una mata de papa o mil hectáreas de cebada o de arroz sabe que las buenas cosechas dependen del clima, de un clima bueno para excelentes cosechas o moderado para buenas cosechas.  El cambio climático acabó con los climas moderados, y si el clima no es moderado nunca será bueno, o demasiada agua o muy poca.  Un buen clima requiere de una buena combinación de agua y sol.

Las condiciones climáticas extremas han dado al traste con cosechas en China y en India y han afectado la producción de grano en los Estados Unidos.

La humanidad está pues bajo la amenaza de una hambruna.  Los científicos que llevan años analizando las causas y los efectos del cambio climático han planteado que uno de sus efectos serán la escasez de agua y de comida.  La pandemia y el genocidio en Ucrania parecen haber acelerado el proceso y la crisis de alimentos es ya un hecho.  Contundente.

¿Qué hacer?  A mi que soy bastante pendejo se me ocurre que producir comida.  Por ejemplo, en Colombia, la sabana de Bogotá, el altiplano cundiboyacense, el caucano y el nariñense, son zonas que podrían rápidamente transformarse en extensos cultivos de grano, trigo, cebada, maíz.  Eso era lo que se cultivaba con éxito hasta los años cincuenta del siglo XX.  Un imaginaría que, así como subsidian a sus ineficientes agricultores, los países ricos deberían subsidiar y apoyar el desarrollo de procesos productivos eficientes de alimentos en los otros países.  Uno pensaría que alimentar a los pobres de los países y a los países de los pobres es un asunto de seguridad nacional para los países ricos, uno pensaría que producir comida es una mejor acción para mantener la paz que producir armas.  Pero eso es uno que es pendejo.

Esta cucharada está inspirada por el artículo de portada del Economist de esta semana, que obviamente está mucho mejor construido.  Lo recomiendo.

Media cucharadita

De la coalición Centro Desesperanza

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @Juanmaurrutiav1


Una respuesta a “El caso es de hambre

  1. La historia se repite 100 años después de la horrible hambruna rusa de 1921-1922 que causó la muerte de 5 millones de seres humanos en la región y obligó a algunos al canibalismo. El gran responsable fue Lenin que además rechazó la ayuda en comida que le ofreció los Estados Unidos.

    A ver si Putin, éste hijo de Lenin, lo va a superar.

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