El mejor amigo

Foto: Reuters

La humanidad entera, esa que en nuestro horrible himno “entre cadenas gime” observa la tendencia bélica de las movidas en la geopolítica mundial.

Las señales son preocupantes, por no decir angustiantes.  Desde eso que dimos en llamar el fin de la guerra fría, no sentía uno “pasos de animal grande” en la escena geopolítica global.  Las pataletas nucleares de Irán y de Corea del Norte mostraban discretamente la distancia entre la visión internacional de eso que llaman occidente y Rusia y China.

Con la caída de la URSS, el poder geo hegemónico de Rusia se vio disminuido, pero su poderío no; además mantiene un permanente chantaje sobre la energía dependiente Europa Occidental.  Es así como Putin logró anexar Crimea en 2014 sin que ni los gringos ni los europeos pudieran decir ni mú.  Y es así como amenaza con una invasión a Ucrania si los Estados Unidos y los europeos insisten en la expansión de la OTAN:

China asume a pasos agigantados una posición de supremacía en el mapa de la geopolítica internacional.  Por ejemplo, hoy en día ejerce una importante influencia en el mercado internacional de commodities apalancada en su creciente influencia en los países productores de África.

La fotografía de Vladimir Putin y Xi Jinping en su encuentro en Beijing es bien diciente, para empezar, es el primer cara a cara del premier chino con otro jefe de estado desde 2019.  Hasta allá fue Putin a acompañar a su “¿nuevo mejor amigo?” en la inauguración de unos juegos Olímpicos de Invierno marcados por los boicots diplomáticos de varios países de occidente en protesta por las violaciones de los derechos humanos en China.

Vladimir Putin y Xi Jinping emitieron una larga declaración conjunta en la que se refieren a variados asuntos de geopolítica.  El meollo de la declaración es el surgimiento de una posición conjunta de Rusia Y China en relación con las alianzas de seguridad impulsadas por Estados Unidos y sus aliados, específicamente se oponen a la expansión de la OTAN y se colocan (como dicen en las telenovelas) seriamente preocupados con la alianza de defensa entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, llamada AUKUS.

Mientras los Estados Unidos trata de conformar un bloque con sus aliados europeos de la OTAN para evitar lo que ellos han definido como una muy posible agresión de Rusia a Ucrania, Putin logra solidificar una alianza con China para contrarrestar los embates de la diplomacia norteamericana.  Las cartas están sobre la mesa, por un lado, juegan China y Rusia y por el otro lado Estados Unidos y sus aliados europeos.  Imagino que otros países como Japón, India y Australia estarán pendientes, por ahora no he visto ninguna reacción por esos lados.

Para tratar de entender hacia donde puede evolucionar esta situación, que está cerca de convertirse en una crisis, puede ser útil mirar quiénes son los jugadores.

Putin y Xi Jinping son muy parecidos.  Dos líderes autocráticos, con el más absoluto desdén por los derechos humanos.  Para ellos sus críticos u opositores son enemigos y deben ser aniquilados.  Combinando la represión, la persecución y si es necesario el asesinato de sus opositores con un discurso nacionalista han logrado establecer un férreo control sobre sus connacionales.  No le rinden cuentas a nadie diferente a los miembros de su circulo interno.  Putin miente, acude a las noticias falsas sin remilgo.  Xi Jinping es un poco más discreto pero la verdad oficial china dista mucho de la realidad.  En una cosa se diferencian los dos líderes.  La Rusia de Putin interviene descaradamente en los asuntos internos de muchos países, de frente con apoyo económico y militar como en el caso de Siria y de Venezuela, por ejemplo; o soterradamente como en el caso de los procesos electorales de muchos países.  China es más sutil.  Como principio fundamental no se inmiscuyen en los asuntos de otros países, utiliza su capacidad económica y el control que tiene el gobierno central de todas las empresas chinas para penetrar sus economías.

Al otro lado de la mesa está un grupo de líderes a cuál más débil.  Empecemos por el que los medios todavía llaman el hombre más poderoso del mundo, el presidente de los EEUU.  Difícil encontrar un presidente norteamericano más débil, con menos gobernabilidad que Joe Biden.  Nunca logró la cohesión de su partido para proponer una agenda legislativa concreta.  Ni que decir del premier del Reino Unido, Boris Johnson difícilmente sobrevivirá una rebelión dentro de su propio partido causada por las rumbas en sus oficinas mientras la población del reino estaba sometida a astringentes medidas de encierro.  Emmanuel Macron, el presidente francés anda ocupado asegurando su reelección y sus posiciones en la confrontación estarán marcadas por necesidades electorales no necesariamente compatibles con complejas decisiones estratégicas.  El recientemente posesionado canciller alemán ha estado bastante discreto, ni siquiera se ha pronunciado sobre la propuesta de Biden, aceptada por otros países europeos, de frenar la apertura del gasoducto Nord Stream 2 que aumentaría el flujo de gas de Rusia a Europa occidental.

Los analistas coinciden en qué si Rusia agrede a Ucrania, la respuesta de los Estados Unidos y sus “aliados” no será militar.  Estados Unidos y Gran Bretaña están configurando un impresionante paquete de sanciones descrito por Bob Menéndez quien preside la comisión de asuntos exteriores del Senado de Estados Unidos como “The mother of all sanctions”.  Para que la madre de las sanciones funcione es indispensable que todos los aliados de los norteamericanos se muestren unidos y estén dispuestos a aceptar los efectos negativos que el paquete de sanciones tendrá sobre sus propias economías y sobre su población.

Y como decía el gran Cantinflas, “ahí está el detalle”.  Veamos, si Vladimir Putin se levanta una mañana y decide que se mamó de esperar y ordena la invasión de los territorios del este de Ucrania, o de toda Ucrania, no le tiene que consultar nada a nadie, da la orden, le manda un guasap a su mejor amigo Xi Jinping y pa’lante.  Mientras tanto al enterarse de la arremetida rusa, el señor Biden tiene que contar con un paquete de sanciones aprobado por el Senado gringo, paquete de sanciones que queda cojo si el enredado fiestero Boris Johnson no pone en marcha el componente británico, u sea Biden tiene que llamar a Boris y rogar que no esté enredado en un “leadership contest” que es un voto de desconfianza interno de su partido.  Biden luego tiene que llamar a Macron y esperar que el presidente francés que tiene que enfrentar a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen el 22 de abril, apoye las sanciones; y así tendrá que hacerlo con cada uno de sus aliados.  Por esta sencilla razón es que Putin puede jugar al poker, blufear o ir restos, independientemente de las cartas que tenga, mientras Biden tiene que mostrar su juego a muchos lo que hace que juegue con las cartas destapadas.

Cucharaditas:

Ya que estamos en el tema de la política internacional me ha impresionado mucho que el precandidato presidencial Gustavo Petro esté desarrollando una agenda internacional de candidato presidencial, casi qué de presidente electo, cuando aún no se ha realizado la consulta de Pacto Histórico.  Impresiona aún más que en el Vaticano y en España se le de tratamiento de candidato a un precandidato, es decir ni el Vaticano ni los empresarios españoles le dan ningún valor a la consulta interna del Pacto Histórico.  Me pregunto ¿qué pensarán Francia Márquez y Camilo Romero, cuando se den cuenta que ni siquiera los manejadores de la campaña de Petro se los toman en serio?

Mientras Petro se reunía con el Papa y con los empresarios españoles y su campaña lograba que Rodríguez Zapatero en una notoria e inaceptable intervención en nuestros asuntos internos grabara un video respaldando el proyecto del Pacto Histórico; en un acto de extrema soberbia e ignorancia Ingrid Betancur trató de reventar la Coalición Centro Esperanza.  A Ingrid eso no le salió nada bien porque quedó destapada su total ignorancia sobre el sistema político del país al que viene a pasar vacaciones y que ahora pretende gobernar.  La CCE tampoco salió bien librada.  Al paso que vamos los colombianos estaremos escogiendo entre Gustavo Petro y el ingeniero Rodolfo Hernández.

Por: Juan Manuel Urrutia
Twitter: @JuanMaUrrutiaV1


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