
Empezaron el 28 diciembre de 2025, hace un mes. Inicialmente los tenderos de los “bazares” se declararon en huelga, poco a poco se les fueron uniendo otros y sobre todo otras iraníes. El 8 de enero y tras años de ser considerado un diletante, desde su exilio en Estados Unidos, Reza Pahlavi heredero del depuesto Shah Mohammad, llamó a la gente a salir masivamente a las calles y lo escucharon. Cientos de miles de iraníes, incluidas miles de mujeres, salieron en unas valientísimas jornadas de protesta contra el deterioro de las condiciones de vida y de la libertad causadas por el régimen teocrático que derrocó al Mohammad Reza Pahlavi, Shah en 1979.
El año 2025 fue terrible para el régimen autocrático de la Nación iraní. Las sanciones y el aislamiento han ido horadando la economía, el “rial” se ha devaluado 40% y la inflación llegó al 50%; de ahí las protestas de los tenderos. Al colapso económico se suman serios problemas ambientales, y la guerra de 12 días contra Israel. Pese a que el régimen del ayatolá pretende cantar victoria en la guerra contra Israel aduciendo que fue el poderío de Irán lo que llevó a Israel y a Estados Unidos a negociar, la realidad es que la destrucción de las instalaciones nucleares y el asesinato, si se quiere, de los más altos militares ha sido un golpe crucial para la “moral del régimen”.
Cuando los manifestantes salieron a los bazares y calles de Irán, el líder supremo, Ali Jamenei, los recibió con balas. Tras dos semanas de cánticos de «muerte al dictador», milicianos aliados con la Guardia Revolucionaria y armados con fusiles automáticos llegaron en enjambres de motos. Con francotiradores, disparaban a sus conciudadanos, apuntando a sus caras y genitales. Las morgues están a rebosar. Los cuerpos en bolsas están apilados en las aceras ensangrentadas. Varios miles pueden estar muertos. Miles de los heridos han sido arrestados, algunos arrastrados desde las camas de hospital hasta celdas de prisión y un destino incierto. Algunas estimaciones hablan de más de veinte mil muertos, decenas de miles han sido detenidos. Las masivas ejecuciones de 1988 y la violenta represión de las protestas de 2022 que dejó 540 muertos son pálida sombra de la masacre de enero 2025.
Vienen días complejos. Llenos de incertidumbre y peligro. El baño de sangre puede haber silenciado las protestas, y es posible que los iraníes tengan que seguir sometidos a un gobierno opresor y sanguinario. Es también posible que los “Guardianes de la Revolución” depongan al líder supremo, o que una fracción de esos militares se tome el poder y que logre el apoyo del ejército regular que por ahora se ha mantenido al margen. En este caso el “nuevo poder” negociaría con los estadounidenses el levantamiento de las sanciones a cambio de frenar el programa nuclear y la fabricación de misiles balísticos, que son el gran temor de Israel. Otro escenario, uno que preocupa enormemente, es que Irán descienda al caos con grupos separatistas tratando de fortalecerse ello combinado con la presencia de los clérigos extremistas, el uranio enriquecido y los científicos nucleares; contínua diciendo The Economist
Las hordas de manifestantes que se tomaron las capitales y las universidades del mundo WOKE a gritar “Palestina libre desde el río hasta el mar” y a denunciar el “genocidio de Gaza” se quedaron en silencio. Eso no sorprende, para el progresismo de Pedro Sánchez, de Irene Montero, de Gustavo Petro y demás zurdos, hay violencias y excesos de los gobiernos y de los estados aceptables y otros que son un crimen de lesa humanidad, eso depende del momento ideológico. No veremos a Javier Bardem ni a Gretta Thumberg rasgándose las vestiduras. Francesca Albanesse explicará que ella es la relatora de la ONU para Palestina y que las demás mujeres del mundo poco importan ante la necesidad de llevar a Hamás al poder. Si, no sorprende, porque al final del día todos esos zurdos son, como lo reconoció descaradamente el líder de Podemos español, aliados del régimen de Irán y de su proxi Hamás
Estamos a tres doritos de que Hamás se quede huérfano, porque los zurdos unidos del mundo no son los que le van a dar con qué comprar las armas y bombas para la destrucción de Israel, esos son todos “puro tilín tilín y nada de paletas”.
Este debería ser el momento que ponga fin a los 47 años de poder de los teócratas. Los iraníes merecen vivir en un país democrático y próspero, en parte por su valentía. El mundo se beneficiaría si Irán pasara de ser una amenaza nuclear y exportador de violencia en todo Oriente Medio a convertirse en una potencia comercial tolerante y estable. Pero las protestas por sí solas no acaban con la tiranía.
Y claro queda la posibilidad de una intervención directa de los EEUU, que podría tener varios enfoques más o menos “guerreros”.
Todo parece indicar que a China y a Rusia lo que más les interesa es la continuidad del régimen actual, no les importa mucho si el ayatolá sigue o lo sacan, mientras el régimen no cambie su enfoque. La Unión Europea ya ha demostrado su incapacidad de actuar en estas circunstancias. La Naciones Unidas estarán frenadas por el bloqueo de cualquier resolución del Consejo de Seguridad por parte de China y Rusia.
La intervención en Venezuela y la “fucha” por Groenlandia dejaron ver que cuando Trump habla de la doctrina Donroe, va en serio. La humanidad no se puede quedar impávida mirando cómo se desarrolla una de las peores atrocidades de este siglo. Pero el que mucha gente piense que le corresponde a Estados Unidos imponer al régimen iraní medidas de consecuencias significativas, no sólo es un retroceso a los tiempos de antes de la segunda guerra mundial, sino que una intervención de Trump no es garantía de nada para el pueblo iraní.
Acordémonos que en tiempos de la diplomacia de Trump “por la plata baila el perro”.
Juan M Urrutia, enero 31