
En este espacio he acogido con entusiasmo las tesis, serias y reflexivas, que va proponiendo Gedeón Prieto en relación con la defensa de occidente. Creo que es una reflexión indispensable pues es una de las ideas sobre las que se ha ido construyendo la nueva derecha. Mis ideas me ubican en eso tan vilipendiado que se llama el centro y sí, es como el agua tibia, posiblemente. Considero que occidente está amenazado, pero creo que la amenaza viene de los extremos. La fuerza de las ideas judeo cristianas que son la base de la concepción de las democracias occidentales reside en la moderación. En cada ocasión en que líderes y gobernantes han caído en la tentación del extremismo se ha puesto en riesgo la cultura de occidente. Es decir, viva la libertad tibia carajo.
Anécdota, en un momento de mi vida, una de las posibilidades que estábamos analizando con la mamá de Carolina era irnos a vivir al Reino Unido más precisamente a Oxford, a donde el célebre Malcom Deas había invitado a Patricia, la mamá de Carolina. Mi muy querido amigo Juan Carlos Pastrana nos dijo “Qué se van a ir ustedes a hacer en un país en donde no han inventado el agua tibia”. Y tenía razón, aún en los años 80, en muy buena parte de los lavamanos del Reino Unido, todavía había un grifo de agua caliente(hirviendo) y uno de agua fría (helada), había entonces que “inventar” el agua tibia mezclándola en la poceta. Eso no se dio. Los ingleses finalmente inventaron el agua tibia. Y las ideas “tibias” prevalecieron durante muchos años en el espectro del pensamiento contemporáneo.
Surgieron los extremos, el centro se volvió de mala familia y se empezaron a imponer la ideología WOKE progresista que se fue tomando el partido demócrata estadounidense y la ideología MAGA que se fue tomando el partido republicano. Desinventaron el agua tibia.
Estoy convencido que, así como denuncio y critico continuamente las posiciones de extremistas como los progresistas, las feministas radicales y los clérigos musulmanes, debo criticar y denunciar las de los extremistas de la “nueva derecha” pues considero que también atentan contra la cultura de occidente.
Son muchos los temas que sobre los que los dos extremos han basado la “batalla cultural”. Hay uno, sin embargo, que ha tomado una dimensión especial y es la inmigración ilegal. Para el progresismo la inmigración ilegal es un derecho de los “pueblos explotados y esclavizados del sur”. La “nueva derecha” sostiene que la inmigración ilegal está en la raíz de todos los problemas de inseguridad y de criminalidad en las sociedades occidentales.
Dependiendo de las “vertientes” y de los países, las democracias europeas están amenazadas por el avance del “islamismo”, que es la interpretación extremista radical de la religión musulmana y cuya carne de cañón son los inmigrantes ilegales, recibidos en muchos países por “tibieza” de los progresistas.
El Gobierno de Trump en guerra contra la población.
Me refiero a la ideología MAGA como la expresión más extrema del pensamiento de la “nueva derecha” representada por el presidente de los EEUU y por sus más cercanos colaboradores, como Stephen Miller, Peter Hegseth y J.D. Vance.
En la versión MAGA, la sociedad estadounidense está amenazada por todo migrante que no sea blanco y por todo blanco que la apoye o que se oponga a los excesos de las agencias del Estado. El fundamento, si se quiere conceptual, de esta ideología es el conjunto de documentos preparados por el centro de pensamiento de derecha radical la Fundación Heritage que se titula “Project 2025” y que pretende ser la hoja de ruta para la “toma” de la administración federal por los representantes de la nueva derecha y la erradicación del pensamiento WOKE de las agencias del Estado. Así se justificó la eliminación de USAID por ejemplo.
Y de ahí sale la “cruzada contra los ilegales”, que no está lejos de promover ideas de supremacía blanca. Hay otra cruzada que es la que promueve el secretario de guerra quien, en su libro, American Crusade: Our Fight to Stay Free, dijo que cree que hay «diferencias irreconciliables entre la izquierda y la derecha en Estados Unidos que conducen a un conflicto perpetuo que no se puede resolver a través del proceso político». Además, llamó a una «cruzada estadounidense», que describió como «una guerra santa por la justa causa de la libertad humana». Los conservadores deben burlarse, humillar, intimidar y aplastar a nuestros oponentes de izquierdas … su libro expone la estrategia que debemos emplear para derrotar a los enemigos internos de Estados Unidos
La extensa campaña de deportación en la que el gobierno de Donald Trump ha “montado” al Departamento de Seguridad Territorial (Department of Homeland Security DHS) supone un marcado cambio respecto al enfoque de la agencia tras su fundación luego de los atentados del 11 de septiembre. El departamento fue creado para proteger a la nación contra terroristas extranjeros y trabajar estrechamente con agencias federales y locales. Bajo el liderazgo de Kristin Noem una MAGA recia, la agencia ha centrado su atención a la aplicación de la ley migratoria — retirando y recortando recursos de otras operaciones, como la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias, para llevar a cabo la campaña de deportación masiva del presidente. El DHS se ha convertido ahora en un departamento de inmigración, y para eso no fue fundado, dijo un exalto funcionario del DHS que trabajó estrechamente con Noem y habló bajo condición de anonimato por temor a represalias.
El cambio en la orientación del DHS es el resultado del cambio en la orientación de la política de control de inmigración del Gobierno Federal. Hasta la llegada de MAGA, el DHS y ICE, su brazo armado por llamarlo de alguna manera se ocupaban de los asuntos de inmigración ilegal en las fronteras, su propósito era evitarla. El presidente Trump le ha ordenado a la directora del DHS que encabece la cruzada para la deportación de cientos de miles de inmigrantes “ilegales”. Y en la ejecución de esas órdenes ejecutivas el DHS y ICE han aumentado su personal para poder llevar a cabo las redadas de detención y deportación en las ciudades. Personal poco entrenado y violento, los agentes se sienten ejecutores de un mandato divino.
La “cruzada” contra los ilegales no es un antojo del presidente Trump. La política de deportaciones masivas y de persecución a los “ilegales” hace parte integral de los propósitos esbozados por la derecha radical en el “Proyecto 2025”
Lo que no tuvieron en cuenta los inventores de la “cruzada” es que no todas las comunidades de los Estados Unidos se sienten amenazadas por los inmigrantes, que por el contrario los inmigrantes, independientemente de su estatus migratorio, se han integrado en las comunidades. Cómo resultado la violencia y los abusos que comenten en las redadas los agentes de ICE, han provocado reacciones contrarias, la población de Los Ángeles y de Chicago no recibió con vítores a los cazadores de inmigrantes, tuvieron que mandar a la Guardia Nacional a controlar las protestas y eso no le salió bien al Gobierno.
Y así llegaron “emberracados” a un Estado demócrata, Minnesota, a conducir redadas contra inmigrantes somalíes a quienes el mismísimo presidente había acusado de toda clase de horrores. A la gente de Minnesota no les pareció, se opusieron, protestaron.
El resultado, dos inexplicables asesinatos ejecutados por miembros de ese incontrolable ejército en que el Gobierno convirtió el DHS y a ICE.
Yo estuve en Minneapolis, y en Saint Paul y en Duluth en Minnesota. Y la mayoría de la gente me parecía más bien de un país nórdico. Recuerdo dos cosas. Confirmé el dicho “Minnesota nice” que describe la forma en lo tratan a uno en ese Estado y dos, que Duluth es la ciudad más fría del mundo mundial universal. Pero nunca pensé que fuera un Estado poblado por enemigos de la civilización occidental, por terroristas armados, paseándose por las calles.
¡No es matando a los opositores como se va a salvar la libertad en ninguna parte del mundo!
Juan M Urrutia, Enero 27