
“Llegó el comandante y mandó apagar”.
Agarraron a Maduro me dijo Mónica en cuanto despertó el 3 de enero, yo andaba leyendo un capítulo de “la historia del gobierno” y no había abierto computadora ni mirado el guasap ni el titok ni el tuiter. De ahí hasta el final del día no hubo más tema, saltaba del guasap para ver la especulaciones de mis amigos, al tuiter para ver las reacciones de las bodegas zurdas defendiendo a Maduro y de la las de la derecha vitoreando a Trump.
Desde 2022, Gustavo Petro Urrego ha “tapado” su ineptitud, su vicioso comportamiento y sus discursos alucinantes, recurriendo a una igualmente alucinante visión de lo que debe ser la política exterior de una Nación seria y soberana.
Primero explotó el escándalo de los dineros oscuros y de la violación de los topes en su campaña. Una vengativa esposa cachoneada por el hijo que el presidente no crio, confirmó los rumores cuando contó cómo se habían apropiado de uno que otro pesito de origen no dudoso sino seguramente ilegal que había sido “generosamente” donado para la campaña.
El líder cósmico no enfrentó el escándalo y se inventó la primera columna de humo posicionándose como el adalid de la lucha contra el cambio climático. Declarado enemigo del petróleo y el carbón aduciendo que eran peores que la cocaína y babosadas de esas. En el ámbito internacional el discurso no tuvo más efecto que posicionar a Petro como un hablador y en el ámbito local su política de transición energética como todo lo que ha intentado ha resultado un ¡fracaso monumental!
En los primeros meses Petro prometía que en 90 días firmaría lapaz con el ELN y se comprometía a renunciar si no lo lograba. Pura ñoña. Y para explicar semejante fracaso mejor hablar de cambio climático y de una supuesta transición energética que nunca tuvo lugar.
Mientras en el seno del gobierno de Petro se comenzaba a gestar el concierto para delinquir que culminaría con el robo descarado de los recursos de la UNGRD, Petro se paseaba por el mundo posando de adalid de la lucha contra el cambio climático, discurso al que aún hoy en día sigue recurriendo, Se ha convertido en el payasito de la transición energética mientras países como Brasil y Argentina progresan amparados en la producción de petróleo .
En 2024 las investigaciones del desfalco de la UNGRD y las denuncias de los directivos inculpados señalan a la cúpula del gobierno. Se salvan Armandito y alias La Milagrosa, en la mira de la justicia están el director del DAPRE, el ministro de hacienda, el ministro de interior y la consejera para las regiones. Se completan dos años de fracaso de la Paz Total, sin que el presidente lo reconozca y renuncie como había ofrecido. Es que el tipo no cumple ni años.
Así las cosas, se le presentó a Petro el papayazo del ataque terrorista de Hamás a Israel y la desmedida respuesta de Netanyahu. Abrazó la causa palestina con determinación y enjundia. Rápidamente los conversos de la causa climática colocaron banderas palestinas en sus perfiles de redes sociales. La crisis del sistema de salud, la escases de medicamentos, el abandono de las comunidades de la Guajira, del Chocó, del Cauca, de Valle del Cauca y del Catatumbo, el robo descarado de los recursos del Estado, las noches de parranda, la agenda privada, el desmadre de Ecopetrol, el debilitamiento de las fuerzas armadas, eran todos asuntos menores. Todos los días el presidente, el candidato Cepeda, la hija del asesino Pizarro, los demás “cuadros” del partido de Gobierno y claro está las bodegas pagas, contaban muertos palestinos, y gritaban como los ignorantes estudiantes de las universidades de la élite WOKE, “Palestina libre desde el río hasta le mar”.
A Trump y a Netanyahu se les ocurrió convencer a la hermandad musulmana y a los jeques que manejan a Hamas en los emiratos, ante la decadencia de Irán, que se acordara un cese al fuego entre Hamas e Israel y que se ha ido consolidando en un posible acuerdo de paz. La señora Albanes y Gretica se quedaron sin discurso y posiblemente sin recurso, y al presidente Petro, a la Pizarro, a Cepeda y a los demás zurdos pro Hamás se les marchitó la columna de humo.
Corre 2025 y se completan tres años de ineptitud y corrupción en la Casa de Nariño. Dos ministros llamados a juicio, Carlos Ramón González prófugo con circular roja de Interpol aparece “exiliado” en Nicaragua y se comprueba que el embajador y la cancillería le metieron la mano a la solicitud de exilio. Las finanzas públicas son un desastre y la reforma tributaria o ley de financiamiento que pretenden no llegó ni a primer debate. Se estima que en el 60% del territorio hay presencia de los grupos delincuenciales, y en muchos casos control por parte de algunos de ellos. Los asesinatos de policías y militares se acentúan, el desplazamiento masivo también. El Cauca, una amplia zona del Valle del Cauca y el Catatumbo son zonas de guerra. Y ¡Palestina con cese al fuego!
Se necesitaba un frente internacional con urgencia. «Vamos a embestirle a Trump» se dijeron en la Casa de Nariño en un descanso del consejo de ministros del clítoris. Discurso en la Asamblea General, seguido de perifoneo en una esquina pidiendo que los militares no le obedezcan al presidente estadounidense. Castigo del imperio, descertificación y lista Clinton. Llegó la Navidad.
El líder cósmico mundial universal se declara víctima de la persecución del imperio. Zurdos y bodegueros culpan a la derecha de todo lo que está pasando, Colombia se desangra, pero eso no importa. O de pronto sí importa, el tigre De la Espriella, defensor de narcos, paracos y estafadores se fortalece con su discurso extremista y le compite al comunista Cepeda, defensor de narcos y farianos y padre putativo de la Paz Total. Nadie, salvo Fajardo, que no pega, habla de los verdaderos problemas. Lo que importa es que hay que defender a Petro.
Trump arremete contra Venezuela, se lleva preso a Maduro, tiembla la izquierda que lo apoyó y que recibió sus dádivas. En el impulso el presidente de los Estados Unidos amenaza a Petro. Ya no toca defender el cuestionable decreto del salario mínimo y mucho menos una descabellada intentona de legislar en materia de impuestos mediante una emergencia económica que no va a pasar el control de la Corte. Colombia está bajo ataque, la soberanía en peligro, al presidente hay que defenderlo, nos van a invadir. ¡Jíjoles!
El líder convoca a una concentración en defensa de la patria y de la soberanía. Atacaron al cóndor, despertaron el jaguar. “A tenerte Mariamaria que vamos a galopear”.
Mientras tanto en el gobierno hay gente que si trabaja. Daniel García Peña, embajador de Colombia en Washington logra, tras meses de una labor de hormiga, que en la Casa Blanca acepten una llamada telefónica de presidente a presidente, lo que Petro venía pidiendo hace un buen rato.
A la misma hora en que Petro debía salir a la tarima a dar un discurso incendiario en la Plaza de Bolivar, lo comunicaron con el presidente Trump, que estaba en el salón Oval de la Casa Blanca con cuatro periodistas del New York Times. Hablaron por una hora. Al final de la llamada, sobre la que los medios colombianos ya daban flashes noticiosos, Petro salió a la tarima y empezó su discurso:«En medio del debate de estos dos, tres días que se ha desatado, hoy traía un discurso y tengo que dar otro. Eso no es fácil. El primer discurso era bastante duro».
Siguió un discurso de corte Gustavo Petro que anunciaba ante el delirio de los pocos, unos tres o cuatro mil, acarreados, que le habían logrado juntar, que había hecho las pases con el diablo. La mentada concentración iba para ser un fracaso monumental, pero la exitosa comunicación con el presidente del “Imperio” convirtió el momento en uno de los acontecimientos más importantes y sobre todo relevantes de un gobierno que se ha hecho notar más por la ineptitud de sus miembros y por la corrupción generalizada. En las primeras de cambio hay coincidencia en todos los analistas, el telefonazo dejó sin agenda a una miope oposición que había concentrado sus ataques en el enfrentamiento de Petro con el “imperio”.
En los días siguientes al telefonazo, el presidente logra otro sueño, entrevistas en el NYT y en BBC, dos medios declaradamente y descaradamente WOKE. No tiene que explicar ni la corrupción, ni la inseguridad ni nada de lo que realmente tiene a Colombia al borde del abismo.
Petro tendrá una reunión con Trump, en la Casa Blanca a comienzos de febrero. En su columna del 11 de enero en Cambio Daniel Coronell plantea que al presidente de los colombianos le puede ir como a Selensky o como al alcalde Mamdani. Si Petro hace la tarea, le puede ir muy bien en esa lid. Estará toreando un toro con trapío, con porte, con fuerza, pero que embiste tirando derrotes, dirían los taurinos y Petro tendrá que dominarlo con temple.
Los colombianos somo gringodependientes, entonces, la reunión copará la agenda nacional de aquí a febrero. Y los problemas que nos están ahogando, seguirán tapados con la cortina de humo.
La apuesta de Petro y de su séquito es que la “agenda internacional”, dígase Venezuela y Estados Unidos, sea, de aquí a las elecciones, el tema central. El gobierno está en la recta final y ya no hizo lo que no hizo, que fue mucho y si hizo lo que sí hizo, que también fue mucho en materia de corrupción y de irresponsabilidad fiscal. Ya los ministros están en la cárcel, ya la UNGRD quedó maltrecha de por vida, ya Laurita la milagrosa pasó de agache mientras su hermanito se enriquecía, ya se atrasaron los planes de infraestructura, ya será una labor titánica recuperar el sistema de salud, ya los que aspiraban apoyos de ICETEX o de Colfuturo se quedaron sin sus posgrados y Armandito seguirá repartiendo contratos y negocios.
Concluyo: con la desescalada de la camorra con Trump a Petro le fue bien y si se esmera puede que en la reunión de febrero le vaya mejor, pero a Colombia, sea como sea le ha ido muy MAL con él.