
Ganó Kast en Chile, lo que me lleva a intentar una reflexión sobre el significado de la victoria de un candidato que prefiero considerar como un populista de extrema derecha a la simpleza de calificarlo de nazi y de fascista.
La primera sensación es la de una democracia madura, lo que es refrescante. Mientras el presidente de los colombianos se despacha y dice que “no le voy a dar la mano a un hijo de un nazi”, la derrotada candidata comunista felicita a su rival y el presidente Boric lo recibe, hoy lunes a las once en La Moneda para iniciar una transición ordenada y pacífica. Como siempre ¡mal Petro!
De las ideas
Esta semana me enviaron un “podcast” con una entrevista con Omar Bula a quien presentan como asesor en política internacional del candidato Abelardo de la Espriella. Bula plantea que existe una alianza entre la “extrema izquierda” y el “crimen transnacional organizado”. Sostiene que en América Latina hoy el liado principal del crimen organizado es la izquierda y acusa a los gobiernos de izquierda, todos, de estar aliados con las mafias del crimen organizado. Sostiene Bula que se suma a esa amenaza, un movimiento que él y los “pensadores” de derechas llaman el globalismo, que definen como un movimiento organizado que busca destruir la cultura de occidente. Y mete en esa “colada” a todo el que no exprese abiertamente ideas que algunos laman “libertarias”, otros la defensa de la democracia y de los valores de occidente y quienes no estén dispuestos a librar “la batalla cultural”. En esa “batalla” los enemigos son la corrección política, el cambio climático, cualquier pensamiento que busque la equidad de género, el Islam, pero sobre todo la moderación. Los pensadores de esa “nueva derecha” sostienen que toda propuesta de corte social demócrata, o social cristiano, está destinada al fracaso y será cooptada por el progresismo de extrema izquierda y que la derrota de esa izquierda no es posible sino desde la derecha. Para ellos los del “centro” somos una manada de zurdos “enclosetados”, y para la gente de “izquierdas”, cada vez que la cosa se complica, salimos corriendo hacia la derecha. Revisando el ideario de Kast, lo tiene todo. Será un gobierno de extrema derecha.
De las razones
En mi pensadera los mejores promotores del populismo de extrema derecha son el tirano Maduro y sus defensores, los progres de moda, Petro y su sequito con su inepta y corrupta gestión, Sánchez y el PSOE, en España, que no se les quedan atrás; pues justifican con sus acciones una reacción extremista. Proponen que tanto a Maduro, como a Sánchez y a Petro y a sus entornos hay que sacarlos y perseguirlos y encarcelarlos. El adalid de esa corriente en Colombia el Tigre Abelardo habla de destripar.
En Chile la extrema derecha derrotó a la candidata del presidente, que yo pensaba que lo había hecho mucho mejor que sus semejantes en muchas áreas. Mi experto, que lo es, en política chilena, me dice dos cosas esenciales, que la victoria de Kast se venía venir, aunque de pronto no con un margen tan amplio y me comenta que se piensa que Boric fue condescendiente, y que se le acusa de no haber apoyado la “convención constitucional de 2021” cuyo proyecto de constitución fue derrotado estruendosamente en un referendo en 2022, también de que no fue suficientemente radical y de no haber gobernado con firmeza de convicciones.
La “batalla cultural”
Los héroes de la batalla cultural son Trump, Milei y Bukele, en Italia la señora Meloni y en España VOX. Yo a cada uno de ellos le doy un lugar diferente. Por ahora, los más acertados, en mi libro, son los EMES, Meloni y Milei que puede ser el más loco, pero ha logrado cosas importantes en una Argentina a la que la corrupción del progresismo había dejado postrada.
Lo de Bukele es de resaltar, pero, yo tengo un pero. El Salvador tiene una extensión de veintiún mil kilómetros cuadrados y una población de seis millones trescientos ochenta mil habitantes. Eso no es ni siquiera el tamaño de Cundinamarca, incluyendo a Bogotá, 24 mil kilómetros cuadrados, ni su población once millones de habitantes. Entonces a mi me parece que pretender que Colombia se puede gobernar como Bukele gobierna El Salvador es “confundir la mierda con la pomada”, como decía Pacho Vargas.
En el caso de Trump es muy fácil ver los toros desde la barrera. Para los promotores de la batalla cultural, las agresiones de la armada estadounidense en el Caribe son una buena noticia; y las amenazas de Trump contra Maduro y, ahora contra Petro, son bienvenidas. La racista política anti migrantes de los MAGAs, las intervenciones de las fuerzas armadas en las ciudades, los desafueros de ICE, el enriquecimiento desmesurado del club de billonarios que rodea al presidente y el desastre de los aranceles son irrelevantes; lo que vale es que está arrodillando a los templos del “WOKISMO” en que “se convirtieron las universidades de la élite” y acabó con el despilfarro y la corrupción de las agencias estatales controladas por los demócratas, efectos colaterales como los miles de muertos de SIDA y de hambruna por la liquidación de USAID, no tienen importancia, había que cerrar una agencia que se gastaba el 1% de su presupuesto en temas de género y de salud reproductiva.
El triunfo de Kast no sorprende, a mí lo que me espanta es la pobre “performance” de la democracia cristiana chilena que es lo más parecido al “centro”, ya que el socialismo chileno enterró el ideario social demócrata al definirse como un partido de izquierda pura, además la candidata Jara se reivindicaba comunista, y creyó que ganaría. Oh despropósito.
No sé si esto sea requesón, sin embargo, se me ocurre que hoy Abelardo de la Espriella debe andar de plácemes, como toda la derecha latinoamericana. Yo no tanto. Esa ideología tan radical a mí no me mueve y, sobre todo, en un país que no supera las violencias podría desembocar en un baño de sangre. Pero debo confesar que a media que se aproximan las elecciones mi confianza en la candidatura de Fajardo se va erosionando cuando veo que no supera cifras de un digito en las encuestas de intención de voto. Con quien he conversado me dice que es indispensable que Fajardo se pellizque.
Estoy convencido que Iván Cepeda tiene un pasado complicadito, pero que lo que lo hace un candidato inviable es su silencioso apoyo a la cloaca de corrupción del gobierno Petro, su complicidad con los delincuentes que traicionaron el proceso de paz, y su antidemocrático apoyo a la tiranía de Maduro. Colombia no se puede permitir la elección de un radical militante del partido comunista que cohonesta la corrupción, la dictadura y el narcotráfico en el caso de Santrich.
Antes de despedirme, comento que me parece lamentable que la novia del M19, arrastre su prestigio de escritora con semejante antidemocrática salida «yo no voy al festival Hay en Cartagena porque invitaron a María Corina y yo no puedo estar de acuerdo con ella». Cultura CANCEL pura y dura. El pluralismo se acaba cuando confrontan mi ideario ZURDO.
Juan M Urrutia. Dic 15
Muy buen escrito… como siempre Juan Manuel.
Saludos a Mónica.
Vicky ________________________________
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