Pifia

Un rápido comentario a la columna de ayer.  No lo he visto en ningún análisis de la consulta del Pacto Histórico.  Todos sorprendidos con el resultado.  Unos sostienen que fue malo porque dos millones setecientos mil es menos que cuatro millones novecientos mil.  BOOOO, obvio mi rey, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.  Son dos escenarios tan disímiles como un partido de cricket y un partido de beisbol.  Otros sostienen que los resultados son “extraños”, ya sea porque a las dos de la tarde el registrador dijo que se habían depositado un millón doscientos cincuenta mil votos y a las cuatro de la tarde aparecieron un millón quinientos mil más, peras con olmos queridos, peras con olmos.

A mí la matemática me dice que lo que organizó el Pacto fue una muy exitosa operación avispa.  Haga cuentas, a los propios votos de cada precandidato, por ejemplo Carolina Corcho llevaba casi un año en campaña se le sumaron a los 144 candidatos a conformar la lista para senado y los que se inscribieron en cada región para conformar las listas de la cámara.  Veintisiete obtuvieron más de veinte mil votos, por ahí ya van más de quinientos cuarenta mil, les siguen veinticinco que obtuvieron un promedio de 15,000 votos, otros trescientos setenta y cinco mil por lo menos, y los restantes superaron los restantes 92 obtuvieron 4,500 votos en promedio, otros cuatrocientos catorce mil votos.  Ahí están esos son, un millón trescientos veintinueve mil votos “impulsados” por los candidatos a Senado no más. 

La consulta del Pacto no fue una elección fría, ni una consulta sin competencia, fue una muy competida elección parlamentaria que jaloneó a unos precandidatos presidenciales.  Visto así, ayer me pifié de cabo a rabo, el resultado es no es tan bueno, de pronto más bien maluco.  Igual asusta porque muestra la capacidad de organización del partido, con presencia en todas las regiones del país.  De pronto no les dé para elegir presidente, pero pueden meter mucha genta al congreso a impulsar la constituyente maoísta.

Juan M Urrutia, octubre 28


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