Les sonó la flauta

Con miras a terminar, algún día, mi proyecto de memorias encarretadas he establecido, o intentado establecer una disciplina, lo que se me dificulta pues a mi me van a enterrar sin que haya estrenado la fuerza de voluntad.  Me levanto excesivamente temprano, no por disciplina sino porque se me olvidó dormir.  Generalmente estoy preparando un batido de frutas, no le echo ninguna de esas vainas verdes que tanto aconsejan, a las cuatro y media de la mañana y a las cinco estoy sentado revisando las noticias en línea.  La idea es empezar a escribir a las siete y darle hasta las diez, hora en que salgo a caminar, en la medida de lo posible un mínimo de cinco mil pasos, al regreso de la caminada, escribo otras dos horas.  Eso va así de martes a sábado.  El lunes lo dedico a pulir la columna de La Cucharada. Al final de la mañana del jueves, le dedico un rato a definir el tema de la columna que publicaré el lunes, aunque desde el mismo martes ando tomando notas sobre los temas que van surgiendo.

Esta semana, se alteró la vaina.  Ya en la mañana del martes estaba yo tratando de ver la entrevista de Daniel Coronell con el presidente, lo que no logré hacer.  Es que, a mí, las diatribas alucinantes de Petro me parecen insoportables.  El asunto lo resolvió el mismo entrevistador en su diario informe Coronell en la W, dejando en claro que se encontró con un Petro fundamentalmente enajenado.  Aunque parezca anecdótico, anoto aquí que Daniel Coronell es considerado como un mamerto enclosetado por la derecha colombiana.  Asunto resuelto, la entrevista no aportó nada diferente a lo que ya sabemos; que nos gobierna un demente inepto y peligroso.  “La conversación con Coronell desnudó a un presidente convencido de todas las locuras que pregona por varias líneas del tiempo y que entrecruza sin relación alguna con temas irrelevantes, pero vistosos. Cada vez pronuncia menos frases comprensibles. Lo único que subsiste al descenso mental del presidente es su vanidad y megalomanía. Por eso no sorprende que ahora quiera empujarnos por el abismo de una constituyente dizque “maoísta”, dice Ana Bejarano en su columna del domingo 26. (Cambio.com Los Danieles)

El segundo tema de la semana sería entonces el desafortunado e insultante trino del presidente de los Estados Unidos que es lamentable, pero no da para mucho.  Petro es inepto, hablador de mierda, debe ser corrupto porque el mar de corrupción que rodea su gobierno no es posible sin la complicidad del presidente; pero no es narcotraficante.  Desde el gobierno de Santos el país se ha ido inundando de cultivos de coca, pero Colombia es mucho más que un país cocalero.  Endilgarle únicamente a Gustavo Petro el crecimiento de los cultivos de coca es una gran falacia que le resta seriedad a cualquier análisis.  El hecho es que, en 2001, cuándo comenzó la implementación del Plan Colombia, había 137 mil hectáreas de coca y para 2012 el área disminuyó a 48 mil.  Con el Plan Colombia, le íbamos ganando la guerra a la coca.  En una decisión muy cuestionada, para sustentar el proceso de diálogos con las FARC, el gobierno de Juan Manuel Santos le quitó la vista a la bola, y para 2018 entregó el poder con 170 mil hectáreas sembradas.  Aunque Duque pretendía retomar el camino de la “seguridad democrática” su ineptitud no permitió que hubiese resultados positivos y entregó el país con 230 mil hectáreas cultivadas.  Petro tomó el relevo y mantuvo la línea, su gobierno corrupto e inepto ha permitido que los cultivos de coca estén cerca de superar las 300 mil hectáreas.  Claro, como siempre la respuesta de Petro es otra gran mentira, su gobierno no ha hecho nada para erradicar ni un metro cuadrado de los sembradíos de coca.  Su mentada Paz Total le ha permitido, como en el caso de Santos, a los cárteles, llámense ELN, Clan de Golfo o Disidencias, sembrar más coca, de variedades más productivas e inundar los mercados del mundo.  La guerra contra las drogas es, desde los tiempos de Nixon, una estrategia geopolítica.  A yo me parece que Petro llevaba semanas buscando llevar el enfrentamiento a sus perores consecuencias, y lo ha logrado.  La escalada retórica de Trump, acompañada de sanciones concretas a Petro a su familia y a nuestro país es para Petro un bálsamo.  Se lo buscó y lo consiguió.  No se diga más.

Pero, el mismo martes, a las ocho escuché que iba a empezar la lectura del veredicto del tribunal superior de Bogotá en el caso del expresidente Álvaro Uribe.  Mierda, me dije, podría escribir ¡ah carambas, me dije!, pero no, yo soy muy mal hablado, esa vaina puede ser importante.  Y decidí oírlo.  No sabía que iba a durar cuatro horas ni que iba a ser tremenda sorpresa.  El magistrado encargado de la lectura, un héroe a mi parecer porque leyó de corrido y con muy pocas o ninguna equivocación un texto complejo, fue dando pistas de un análisis profundo y serio de la sentencia de primera instancia.  La primera decisión anunciada fue que se aceptaba el argumento de la defensa del expresidente y el tribunal determinó que las grabaciones producto de error, fundamentales en el escrito de acusación y aceptadas por la juez de primera instancia no constituían prueba aceptable.  Victoria de la defensa de Uribe dictaminaron los analistas.  La segunda decisión negaba el argumento de la defensa que pedía que se excluyeran los testimonios obtenidos en otras grabaciones entre Uribe y el abogado Cadena.  Derrota de la defensa de Uribe dictaminaron los analistas.  Y luego la catarata.  En una larga discusión sobre la validez de las pruebas y sobre las determinaciones de la juez de primera instancia, la sentencia del tribunal fue demoliendo una a una las decisiones de la juez.  El resultado demoledor para la juez y para Iván Cepeda y todo el zurdopetrismo.  Uribe fue declarado inocente porque el tribunal consideró que las pruebas presentadas en su contra no fueron suficientes para condenarlo.  La inocencia de Uribe es una cachetada para el zurdopetrismo.  Y el presidente acusó el golpe.  El 26 de julio, cuando fue hecho público el veredicto de primera instancia, trinó: “sientan los y las jueces de Colombia que cualquiera que sea el sentido de sus fallos, contarán con la protección del gobierno democrático”.  Tras el anuncio del fallo de segunda instancia, se acabó la protección.  En un trino de seis párrafos rechazó el fallo, tildó a los jueces que “protege la democracia de estar aliados con el narcotráfico y con quienes desataron el “genocidio” en Colombia.  ¡cómo le gusta esa palabreja de genocidio!  Vale la pena recordarle al demente que si en Colombia hubo genocidio, lo cometieron las guerrillas de las que hizo parte y que hoy defiende y protege.

Terminamos pues la semana con los pilares de lo que será el discurso de Petro de aquí a las elecciones de 2026.  Constituyente, antiimperialismo y delirios de persecución y de grandeza.  Columnas de humo que cubrirán las crisis de la salud, de la educación, de la vivienda popular, y de las obras de infraestructura y el desastre fiscal.  La corrupción seguirá inundando de eses los pasillos de la Casa de Nariño.

El domingo 26, se llevó a cabo la consulta dizque interna del Pacto Histórico.  El resultado es muy, muy positivo para el presidente y su partido.  La votación total, 2,364,911 votos válidos en la consulta de candidatos presidenciales y 2,338,922 para las listas de Senado es superior a todas las proyecciones.  El triunfo de Iván Cepeda lo proyecta como el candidato único de la izquierda a las presidenciales, será muy difícil que algún otro aspirante, véase Roy Barreras o Daniel Quintero, lo supere en la consulta del Frente Amplio en las parlamentarias de marzo de 2026.  Hay quienes pretenden descalificar el resultado con falacias matemáticas.  Las cifras no son comparables con resultados de elecciones con la participación de múltiples partidos.  El Pacto logró tres resultados apoyados en una votación que superó todas las proyecciones.  Uno, tienen candidato presidencial, dos, tiene en la mochila 2.3 millones de votos y seis mil millones de pesos para arrancar la carrera de las legislativas de marzo de 2026 y tres, tienen toda la información para armar las listas para senado y cámara.  Pueden entonces dedicarse a buscar votos.  El resultado de la consulta de senado muestra algunas cositas interesantes, el más votado es el candidato de Euclides Torres, el socio y benefactor de Armando Benedetti, entre los primeros cinco figuran dos mujeres la hermana del cuestionado ex gobernador de Magdalena, Carlos Caicedo y la esposa del investigado alcalde de Barrancabermeja, y candidata de Daniel Quintero y Wally, uno de los bodegueros, (influencer) más activos del pacto, financiado por el gobierno de Petro.

La nota negativa es que, a pesar de todo, llegaron las críticas. El presidente Petro minó de desconfianza una jornada en la que su partido salió muy bien librado al decir: “La Registraduría aún no está preparada, ni en su software ni en su aparato administrativo para garantizar el voto libre del pueblo”.  Iván Cepeda y Carolina Corcho también cuestionaron el número de mesas instaladas porque en algunos lugares hubo filas.  La preocupación que deja planteada esta reacción es que si incluso en la victoria este sector político está dispuesto a cuestionar la organización de las elecciones, su reacción puede ser mucho más severa si pierde

Desde mi confortable escritorio en Tabio, me declaro, atortolado.  El Pacto está organizado.  El incendiario discurso de Petro, las manifestaciones y demostraciones que le han montado, están dando resultado.  La oposición que está totalmente desarticulada y dividida, espera que el presidente Trump le resuelva una papeleta que ellos son incapaces de resolver.  El canibalismo entre los candidatos que buscan “derrotar al petrismo” es lamentable.  Los leales seguidores de Petro están dispuestos, como los cuadros de su partido, a perdonarle todo, la ineptitud, los excesos, la corrupción y todas las violaciones a la ética y a las buenas costumbres.  Lo demás es anecdótico.

Y para terminar, arrolladora victoria de Milei en Argentina

Juan Manuel Urrutia V. octubre 27.


Deja un comentario