Ingenuidad o ¿ignominia?

¿De qué está disfrazado?

El 7 de octubre de 2023 cinco mil miembros del grupo terrorista Hamás ingresaron a Israel y asesinaron a 1195 personas (766 civiles, de los que 36 eran menores, y 373 militares) y secuestraron a 251 también civiles y militares, que fueron llevados a la Franja de Gaza, estuvieron tres días violando y asesinando.  A 3 de octubre de 2025, 148 rehenes han sido liberados o rescatados por las FDI y los restos mortales de 58 han sido repatriados a Israel.  Se estima que de los 48 restantes solo 20 están vivos.

La reacción como era de esperarse fue violenta, Netanyahu creó un gabinete de guerra que incluyó grupos de extrema derecha de Israel hasta ese momento vetados.  Habiendo silenciado las voces que llamaban a la moderación y con el pretexto de ir a “rescatar” a los rehenes el gobierno de Netanyahu desató una violenta operación militar.  Desde entonces los palestinos en Gaza han sufrido un ataque de represalia tan despiadado que muchos, incluidos algunos académicos y un comité de Naciones Unidas han coincidido en llamar un genocidio.  La operación militar contra Hamás ha causado, según el ministerio de Salud de Gaza controlado por Hamás, más de sesenta mil muertes, muchos de ellos civiles y muchos niños.  Las Fuerzas de Defensa de Israel no se midieron, no han respetado el derecho de guerra y con ello le han dado un segundo aire a la izquierda internacional. 

El grupo terrorista reporta diariamente los números de muertos y heridos y ha construido un relato de asesinatos masivos y hambruna intencional en Gaza.  La información de Hamás es confirmada con frecuencia por organizaciones internacionales como médicos sin fronteras y asumida como cierta por medios como Al Jazeera y BBC News.  Estos informes han sido la base de las acusaciones de genocidio.  Israel cuestiona la veracidad de esos informes y presenta un relato diferente, no verificado por ninguna fuente externa. 

El hecho concreto es que las FDI si han cometido toda clase de atrocidades, que la reacción de Israel ha sido extrema y que es absoluta y totalmente reprochable.

Cuando los líderes de Hamás y sus “manejadores” iraníes planearon y ejecutaron la masacre del 7 de octubre y se llevaron a los rehenes, nunca pensaron que dos años después contarían con el apoyo de la internacional socialista y del progresismo.

La detención en la noche del 1 de octubre de los “activistas” de la flotilla por ellos bautizada SUMUD ha desatado una ola de protestas que no sorprende.  Surge aquí una pregunta ¿conoce alguien en qué consistió la ayuda humanitaria que se supone era el propósito de la flotilla?  300 toneladas dicen los organizadores, repartidas en 40 embarcaciones.  ¿En dónde están ahora mismo?

La izquierda internacional, apoyada por el movimiento WOKE, por intelectuales y artistas, celebra y aprovecha.  Se habían quedado sin agenda.  Derrotados y sometidos en Italia, silenciados por la cloaca de corrupción del gobierno de Pedro Sánchez en España, encuentran en las acusaciones de genocidio contra Israel una razón para salir a las calles y desviar la atención sobre el fracaso del modelo zurdo. Aterrorizados ante la constante amenaza musulmana en Francia y Gran Bretaña, los gobiernos cambian de bando y reconocen a Palestina.

No hay una sola condena a los crímenes cometidos por Hamás.  Los “activistas pro derechos humanos» hablan de secuestro cuando se trata de sus camaradas de la flotilla y de captura cuando se trata de los israelíes tomados como rehenes por los terroristas.  La eterna doble moral de los zurdos.  En cambio, la consigna más escuchada en las “protestas”, es “Palestina será libre, desde el río hasta el mar” que traduce la declaración misional de Hamás, la aniquilación de Israel.  Ana Colau, separatista catalana y ex alcaldesa de Barcelona, criticaba el plan de paz de propuesto por Trump, mientras gritaba “Soy española, soy española”.  La vocera de Podemos en una manifestación pro-Hamás, criticaba el plan propuesto por Trump y aceptado por Netanyahu e invitaba a mantener la presión hasta la derrota de Israel.  En otra “protesta” pro-Hamás, en Barcelona, magrebíes encapuchados, como los de la primera línea colombiana, intentaron vandalizar y saquear los comercios con la mirada cómplice de los progres de Sánchez.

Y claro está los líderes de Hamás aprovechan.  El viernes 3 anunciaron que estaban dispuestos a liberar los rehenes para iniciar negociaciones sobre “otros asuntos” del plan de paz propuesto por Trump.  El comunicado no menciona el desarme ni la desmovilización.  En cambio, el sábado el mismo liderazgo del grupo terrorista acusó a Israel de continuar los bombardeos y pidió que se mantenga la “presión internacional”, lo que a buen entendedor significa el apoyo de la internacional socialista y de todos los movimientos zurdos a la “justa lucha” de Hamás por la liberación de Palestina.

No queda la más mínima duda, pretendiendo ser defensores de los derechos humanos, los derrotados progresistas europeos salen a las calles a gritar “Palestina será libre, desde río hasta el mar” le brindan un segundo aire a Hamás, a quienes apoyan.  En realidad, en su ingenuidad WOKE, los españoles tratan de tapar la desatada corrupción del PSOE y los sindicatos italianos intentan arrinconar a la señora Meloni que les ha dado clase de ética, moral y buen gobierno, desde que en 2022 los apabulló en las elecciones generales que la llevaron a ser la presidenta del Consejo de ministros.

El caso colombiano es aún peor, porque no es por ingenuidad sino por ignominia.  El presidente Petro que encabeza el que ya es sin duda el gobierno más corrupto, más inepto y menos democrático de la historia de Colombia no podía ser la excepción y desde hace una semana ha enarbolado la bandera de la “liberación de Palestina” para tratar de salvar el pellejo.  Asistimos, espantados al resurgimiento de la “protesta social”, pero esta vez ordenada desde la cabeza misma del gobierno.

“Estamos convocando para el 7 de octubre una marcha de la Embajada Americana a la Plaza de Bolívar”, anunciaba un tal Juan Villalobos Moreno, contratista de la presidencia de la República, y vocero de la organización, que se hace llamar GMTG (Global Movement to Gaza) que busca, dizque de forma no violenta la “liberación de Palestina”.  Entendamos que el imaginario de una Palestina liberada coincide con la declaración fundacional de Hamas que es la aniquilación del Estado de Israel.  La marcha es apoyada por el peetrismo, encabezado por la exministra Susanna Mohamad.  Villalobos ya lideró una asonada contra la sede de la ANDI que culminó en actos de vandalismo contra el Starbucks café de la carrera 9 con calle 73.  Extrañamente la “protesta” se inició al final de la tarde, pero las cámaras del canal oficial estaban rondando esa sede desde la una de la tarde.  ¿coincidencia?  A buen entendedor pocas palabras el movimiento hacia Palestina pretende celebrar la masacre del 7 de octubre con marchas de “protesta” contra lo que ellos llaman el genocidio de Gaza. 

El señor Villalobos peló el cobre y dejó traslucir su apoyo a Hamás, al denunciar el secuestro de dos colombianas que iban a bordo de la flotilla y negarse a aceptar que las víctimas de Hamás fueron secuestradas, insistiendo en utilizar la palabra capturados.

Lo más triste de todo es que la juventud cae redonda.  Los vándalos que acompañaron a Villalobos en las asonadas del 1 y 2 de octubre son los asesinos terroristas de la primera línea, promovida y financiada por el petrismo y entrenada por el ELN.

Para Petro la causa palestina es la bandera que enarbola para esconder el fracaso de su corrupta e inepta gestión.  Desde la misma oficina en que se planeó y se implementó el robo de los recursos de la UNGRD, se planea una estrategia coordinada de políticos petristas, como Susanna Mohamad, las cuentas de redes sociales de las agencias del Estado, y el canal oficial de RTVC para movilizar a las hordas petristas, que como los españoles y los italianos, salen a “defender los derechos humanos”.  Luego, luego, como dicen en México, llegan los terroristas de la primera línea a vandalizar y a atemorizar a la gente.  Además de pedir la destrucción de Israel, sus consignas amenazan de muerte a los “burgueses” y como en los mejores tiempos del nazismo queman los negocios de los judíos.  Deberían ser coherentes y enarbolar la bandera de Hamás en lugar de la de Palestina.

Hay un hecho concreto, ni la “cuestión Palestina”, ni la guerra entre Israel y Hamás, ni las desgracias de los Gazatíes, se han resuelto ni se van a resolver por la fuerza de las armas.  Para que esta monstruosidad tenga una solución es necesario que quienes toman las decisiones no sean quienes se benefician de la continuidad de la guerra.  Por ahora el plan de paz que el presidente Trump puso sobre la mesa, y que Netanyahu aceptó, ha sido atendido por parte del liderazgo de Hamás que ha anunciado que están dispuestos a liberar a los rehenes para sentarse a negociar los restantes 20 puntos.  Hamás cuenta con la actitud de la internacional zurda, que no es humanitaria sino política, que ha rechazado el plan de Trump y responde al pedido de Hamás de mantener “la presión”.  Tampoco sirve para nada la reacción de la derecha libertaria que apoya las acciones militares de Israel sin miramientos

La paz en el medio oriente surgirá del poder de la razón y la sensatez, no del de las armas y de una u otra forma tendrá que contemplar la “solución de dos estados”.

Juan Manuel Urrutia, Octubre 5.


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