
En los meses que antecedieron la elección de Donald Trump, algunos ilusos llegaron a pensar que un tipo con semejante prontuario no podría ser elegido presidente de los Estados Unidos. Y el tipo se salió con la suya.
Cuando ya se vislumbraba una posible victoria de Trump, me dio por estudiar un documento elaborado por un grupo de muy radicales miembros de MAGA, en la fundación Heritage, que proponía fundamentalmente una agenda de extrema derecha para erradicar el pensamiento WOKE de la administración federal de los EEUU y para “limpiar” a la nación de los “indeseables”. El documento está titulado Project 2025 y está disponible en la página de la fundación Heritage.
En los primeros meses de la gestión de Donad Trump en la Casa Blanca, algunos ilusos creyeron que no podría cumplir con las demenciales propuestas del Project 2025, ni con su promesa de campaña de asegurar mejores condiciones comerciales para los EEUU mediante la aplicación de aranceles demenciales
Y siete meses después de posesionado, el tipo se ha ido saliendo con la suya. Los pilares de la agenda de Trump son:
- La toma de las estructuras de la administración federal por empleados leales a la agenda MAGA y dispuestos a ganar la guerra cultural.
- Le deportación masiva de inmigrantes no blancos, ilegales y no tan ilegales, eso no les importa.
- El sometimiento de lo que la derecha de la fundación Heritage considera los centros de pensamiento WOKE que son fundamentalmente las universidades privadas con énfasis en las que pertenecen al Ivy League.
- La imposición de una agenda comercial ventajosa para los Estados Unidos con sus principales socios comerciales, China, Japón, la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá, México y Corea del Sur.
Las herramientas para imponer los pilares de su agenda son lo que Trump y sus amigos llaman sus “negotiation skills”, la imposición autoritaria, la amenaza, el bullying y el chantaje. Bueno es recordar que Trump siempre tuvo la fama de ser un negociador implacable que rara vez “perdía”, así había logrado vencer o convencer a rivales de negocios, banqueros y hasta asociados. Había un dicho en México que se refería a un equipo de fútbol que “siempre gana y cuando empata o pierde, arrebata”, ese es la más pura definición del estilo de Trump.
A uno se le puede alborotar el subteniente WOKE, pero tras siete meses de bullying, amenazas, criticados reversazos y otras bestialidades como el abuso al pobre presidente de Ucrania en el salón Oval; Donald Trump ha ganado cuanta pelea ha casado, y las que no ha ganado, las ha aplazado. La excepción puede ser el director del FED, que ha logrado mantener cierta independencia, pero en la última sesión ya se iba empantanando, la decisión de política monetaria de mantener las tasas de interés en su mismo nivel, negándose a “obedecerle” a Trump, se encontró con los votos negativos de dos miembros de la junta.
Veamos algunas de sus victorias, que muchos esperan sean pírricas:
- Aniquilación total de USAID, considerada por los extremistas de derecha como la agencia encargada de difundir y promover la agenda WOKE en el mundo en desarrollo. No importa que la desaparición de la Agencia, cause miles, si no, millones de muertes, por la eliminación de tres programas, el programa presidencial PEPFAR (President’s Emergency Plan For Aids Relief), el PMI (President’s Malaria Intiative) y los programas de apoyo alimentario para las poblaciones más necesitadas de varios países de África
- Pasando por encima del sistema judicial y sin miramientos hacia las protestas de la población el programa de deportaciones masivas toma fuerza y ICE la agencia que lo ejecuta se ve cada día más fortalecida.
- Sometimiento de las Universidades de Brown y de Columbia y avance de las negociaciones para someter a Harvard, a la que Trump y sobre todo sus “amigos” de Heritage, consideran el templo de la cultura WOKE.
- Sometimiento del Reino Unido, la Unión Europea y Corea del Sur a acuerdos comerciales ventajosos. Utilización de imposiciones arancelarias para castigar al “enemigo” y forzarlo a sentarse a hacer concesiones.
Tal vez el gran fracaso de Trump está en su política internacional. Había prometido que acabaría las guerras de Rusia y Ucrania y de Israel y Hamas. En la primera, se dejó engañar por Putin, puteó a Selenzky y le ha tocado recular a toda máquina; en la segunda se la ha jugado por su amigote el criminal de guerra Benjamín Netanyahu, quien según el NYT ha feriado la mejoría en la opinión interna y externa, lograda con la rotunda victoria sobre Irán en junio al negarse a aceptar los compromisos necesarios para lograr un cese al fuego sostenible. En ambos casos todo parece indicar que esos dos conflictos van para largo, que Trump no sabe bien que hacer y que su apuesta por Putin y Netanyahu terminará asociándolo con los peores criminales de los últimos 80 años.
Ha hecho otras cositas a las que me referiré en futuras columnas, por ejemplo, el sometimiento de los socios de la OTAN. Me parece que los cuatro ejemplos que he mirado son muy ilustrativos de que el presidente Trump no es el loquito suelto que algunos creían, sino un tipo que está ejecutando un guion muy preciso que le han escrito, él insulta, amenaza, negocia.
