
El ciudadano, Álvaro Uribe Vélez ha sido declarado culpable de soborno en actuación penal y fraude procesal.
Estuve esperando, la juez Sandra Heredia leía y leía y nada. Me cancé, no entendí la mitad, me fui a almorzar, siestia, ya entrada la tarde, el veredicto. La lectura tardó once horas, fueron 1000 páginas, dicen, demasiadas creo. Productiva la jueza, 1000 páginas escribió en 17 días, ¡chapeau!
Claro, se desataron las bodegas. La izquierda celebra, la derecha se rasga las vestiduras, yo en el extremo centro entiendo que este es un momento bisagra, que en adelante nada será igual, no peor, pero tampoco mejor. Es lo que es. Otros presidentes de otros países han sido declarados culpables de diferentes delitos. Uno esperaría que todos los que delinquen desde el poder tengan el mismo tratamiento. El petrismo celebra, el uribismo se rebota. ¿Y el centro?
¿Qué sigue?
Primeramente, como decía mi lechero Manuel (QEPD), seguirá un debate de magnas proporciones en donde juristas y no tan juristas, más bien barristas cuestionarán el veredicto. Estaban seguramente preparadas las bodegas para cualquier eventualidad, porque independientemente de que se haya hecho o no justicia, aquí de lo que se trata es de aprovechar el resultado del juicio para avanzar la causa favorita de los extremos, “nosotros somos los buenos, ustedes son los malos”.
Segundamente, el equipo defensor del expresidente apelará ante el tribunal superior y sea cual fuere el resultado, de nuevo habrá apelación y el caso pasará a la Sala de Casación de la Corte Suprema. En cada etapa abogados, víctimas reales y ficticias como el socio de Palacino, hoy ministro de justicia e “influenciadores” u sea bodegueros, pagos y vagos avanzarán los argumentos de los extremos. Conociendo los tiempos del sistema judicial, nos esperan meses si no, años de continuo debate.
Terceramente, cada político cada precandidato o pre precandidato se apresurará a dar una opinión y a asumir una posición buscando que la sentencia condenatoria del expresidente le genere réditos electorales. Y los electores seguiremos esperando propuestas reales, soluciones, programas.
No me ha sorprendido, porque rara vez la estupidez de los extremos sorprende, la airada reacción del secretario de Estado de los Estados Unidos quien acompañado por los republicanos del Estado de Florida y muy seguramente libreteado por la ultraderechista María Elvira Salazar, embistió contra el sistema judicial colombiano en una franca violación de las normas mínimas de la diplomacia, pero eso a los trumpistas no se les puede pedir. En su terrible miopía Rubio, Diaz Balart, la señora Salazar y Berni Moreno le sirven una papaya de tamañas proporciones al líder cósmico mundial universal.
Y como se decía en la Bogotá del “adiós como te va”, hablando del peluquín, el liderazgo en el oportunismo político de mala leche, lo asume ¿quién más?, el presidente de los colombianos, en su cuenta de X ¿en dónde más?, trata de pelechar y le “pide o sugiere” al expresidente Uribe que se someta a la JEP. La ignorancia es atrevida y la hijueputés lo es aún más. Ni la JEP no tiene atribuciones para juzgar a los expresidentes, expresamente ni los delitos por los que la juez declaró culpable al expresidente nada tienen que ver con el marco de acción de la JEP. Con esa declaración Petro buscar promover la permanente alusión de cuanto mamerto que se quiera hacer escuchar y de todas las barras bravas del progresismo a un supuesto pasado paramilitar de Uribe. Al presidente de los colombianos lo que le importa es que sus pronunciamientos acentúen la polarización y el lenguaje de odio porque cree que ese permanente enfrentamiento de los extremos tapará la ineptitud y la corrupción de su gestión, y, tristemente la oposición vuelve a caer en la trampa.
A unos los hacen creer que la celebración de la declaratoria de culpabilidad le dará un segundo aire a un fracasado proyecto político. Y a los otros que el reclamo y las acusaciones contra la juez se lo darán a una fallida oposición. Ni lo uno ni lo toro sino todo lo contrario hubiera dicho Cantinflas.
Afortunadamente mi candidato no cae en esas trampas. Sigue convocando a buscar soluciones, a compartir ideas y a construir.
Yo no soy muy ducho en materias penales y procesales y entonces la mayoría de lo que leía la juez me sonaba a arameo. Sin embargo, tengo una duda. Independientemente de si las grabaciones del teléfono del expresidente fueron o no legales y si las grabaciones con el reloj que le dieron a Monsalve lo son, se me ocurre preguntar ¿por qué diantres, un tipo tan poderoso como Álvaro Uribe Vélez acabó en tratos con un malandro de la calaña del abogado Diego Cadena?
Otra cosa que mi entendedera no ha podido dilucidar. Yo no me explico cómo (el perico teniendo un hueco debajo el pico pueda comer, no puede ser) al expresidente Uribe la mamertada y los progres le exigen que asuma las actuaciones de su hermano y de su primo y en cambio a María José Pizarro nadie le pide tan siquiera que pida perdón por las del tío Hernando en Tacueyó.

#FajardoPresidente