El daño colateral

Petro en la foto oficial. ¿liqui liqui o la pijama de la noche anterior?

Este año cumplo74, mi primer pasaporte lo obtuve a los 15 años cuando viajé por primera vez al exterior.  69 años tuve pasaporte sin que jamás hubiera tenido que pagar o pedir favores y desde los años 90, siempre la renovación de mi pasaporte tomó menos de 24 horas.  En esos años trabajaba con una empresa estadounidense y me causaba risa y sorpresa que los ciudadanos de la mayor potencia del mundo tuvieran que esperar varias semanas para obtener su pasaporte, me ufanaba del sistema colombiano.  Se me venció el pasaporte y llevo semanas tratando de conseguir una cita para renovarlo.

Dice Laura Sarabia: “el pastor dio la orden irregular de sabotear el sistema de citas para «hacer rendir los pasaportes» y complacer al presidente”.  Entrevista con Laura Sarabia en Cambio

Informa la Contraloría que la deuda de las EPS con las entidades prestadoras de servicios y las empresas farmacéuticas está desbordada.  En Colombia hasta en los peores momentos de la pandemia, los ciudadanos tuvimos acceso a los servicios y a los medicamentos.  Eso, se acabó.  No hay citas, “no hay agenda” y no hay medicamentos.  El empleado que cuida una casa de recreo de un amigo mío, no consigue que le atienda un especialista para un problema que fue ortopédico hace varios meses y que ahora se ha complicado está a punto de fallecer por falta de atención.  Tiene al día los aportes a la seguridad social, pero eso ya no sirve.

Dice Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud.  “Tenemos las EPS en cuidados intensivos para que aprueben la reforma a la salud”.  Ante el informe de la contraloría el presidente se desmonta por las orejas y explica que el problema es un problema de los privados que no pagan sus deudas.

Yo me fui a estudiar a Lyon en Francia, en 1971, becado por el gobierno francés, en razón a esa beca el ICETEX me concedió un apoyo adicional de 100 dólares mensuales., 500 francos franceses de ese entonces.  Han pasado 54 años.  Durante esos 54 años miles, si no millones de jóvenes colombianos han podido cumplir su sueño de completar estudios de pregrado, de post grado y doctorados en las más prestigiosas universidades de Colombia y del mundo.  Eso se acabó.

Anuncia el ICETEX que aumentarán el valor de la cuota de los préstamos educativos a 130,000 estudiantes.  Dice el ministro de educación, rajado en su examen de post grado, que hay que marchitar el ICETEX.

Durante los dos últimos años el gobierno del Cambio ha tratado de sacar adelante una reforma pensional que ha tenido tropiezos, básicamente, porque todo lo del gobierno tiene tropiezos porque estamos ante un gobierno torpe y los torpes tropiezan, continuamente.  Finalmente, la Corte Constitucional le lanza un salvavidas al gobierno y logran que el congreso apruebe la reforma.  Uno de los argumentos que más cacareó Petro es que la reforma permitiría pagarle un bono pensional a los adultos mayores que no tienen pensión.  Excelente medida si no fuera pura y mera demagogia. Dice el presidente de Colpensiones que no tiene los recursos para pagar el bono pensional que el presidente Petro tanto ha anunciado como el resultado de “la reforma de las pensiones”.

De todos es sabido que la construcción es un acelerador de la actividad económica y de todos es sabido que la vivienda popular es una urgencia de la sociedad colombiana.  Desde la creación del UPAC por Misael Pastrana, pasando por el programa de “vivienda sin cuota inicial” de Belisario Betancur y desembocando en los esfuerzos de los últimos años para asegurar que los menos favorecidos tengan acceso a vivienda, con los diferentes programas de vivienda de interés social, los gobiernos han tratado de responder, en unos casos exitosamente y en otros no tanto.  Mi Casa Ya programa de vivienda popular creado en 2015 en el gobierno de Juan Manuel Santos, es un ejemplo de lo primero.  Fue una solución para los más necesitados y un dinamizador de la construcción.  Pero, claro las viviendas las construyen “los privados” y eso a los zurdos como Petro no les gusta.  Mataron el programa.  Todas las cifras indican que el programa de vivienda para los sectores más necesitados está agonizando, ni siquiera cuidados intensivos.

El credo de los progres reza que su principal objetivo es la defensa de los derechos del pueblo que los eligió. 

El derecho a la tierra.  La reforma agraria avanza a paso de tortuga en medio de la corrupción.

El derecho a la educación.  Lo único notorio es el caos de las universidades públicas y el marchitamiento de todo esfuerzo que le permita a un joven estudiar en una universidad privada de calidad.

El derecho al agua.  Ese se quedó en los carrotanques de la UNGRD

El derecho a la salud.  Si, pero a la salud financiera de los amigos del gobierno, porque el pueblo que los eligió se pasa los días haciendo colas para que le tomen la temperatura o le entreguen el acetaminofén que les recetaron cuando al fin les tomaron la temperatura.

El derecho a la vivienda.  Ese el único que lo ha ejercido plenamente es el novio del presidente de Ecopetrol.

El derecho a la identidad y a moverse libremente.  Ese lo daba el pasaporte que según los últimos informes va a desaparecer.

Y queda pendiente el derecho a elegir, porque anuncia el presidente que va a por el sistema electoral.

Todo en nombre de la ideología.  Porque Petro cree, como Netanyahu que para lograr el objetivo, aniquilar a un pueblo, o a un sector, el “daño colateral”, (mujeres, niños y niñas asesinados, gente haciendo colas, estudiantes frustrados, gente que se muere porque no tiene acceso a los servicios médicos ni a las medicinas) es “el precio que hay que pagar”.

Pero eso sí, el que un viejito “gagá” como Álvaro Leyva se atreva a decir que el drogadicto se tiene que ir es un delito de lesa humanidad.


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