
Con ocasión de una de las famosas cartas de Álvaro Leyva relataba que lo conozco desde hace por lo menos 50 años y que está casado con una prima hermana mía, hija de un hermano de mi madre. Yo no echo la mano a la candela sino por contadas personas. A Álvaro le tengo cariño, siempre ha sido amable y deferente conmigo y aunque no nos vemos mucho de vez en cuando conversamos. Contacté al excanciller el mismo domingo en cuanto apareció la “noticia” en El País en la que acusan a Leyva de estar complotando contra el presidente, lo que el propio presidente, sus seguidores y, sobre todo, sus barras bravas han llamado un “golpe de Estado”, así había hecho cuando publicó su primera carta. En ocasiones anteriores también lo había contactado. Hablé con él cuando tomó la decisión de unirse a la campaña de Petro, lo felicité cuando lo nombraron canciller y le ofrecí mi solidaridad cuando empezó la persecución en su contra por parte de Benedetti y de Laura Sarabia.
Es sorprendente cómo es de fácil para un periodista tergiversar la información y presentar unas conversaciones privadas como unainexistente investigación a propósito de un relato fantasioso de una conspiración de magnas proporciones. Al periodista le fltraron los audios grabados ilegalmente y él armó el cuento en oportuno momento.
A Álvaro le gusta hablar y le encanta que lo escuchen. Tiene facilidad de palabra y puede ser muy convincente. Lo tildan de loco. Yo lo creo cuerdo. Cuando le pregunté que qué hacía uniéndose al proyecto petrista me convenció que lo movía la voluntad de impulsar el proyecto de la paz total que requeriría de un importante apoyo internacional, que eso era lo que había logrado Santos para el acuerdo de paz con las FARC. Si alguien se toma el trabajo de revisar mis escritos en los días posteriores al 7 de agosto de 2022 verá que los planteamientos de Leyva me convencieron y permearon mi profunda desconfianza hacia Gustavo Petro. Mi convencimiento desapareció con el narcisista mitómano y errático comportamiento de Petro. Leyva tardó un poco más en percatarse y cuando se percató asumió una posición que él considera patriótica que fue en primer lugar poner en conocimiento de la opinión, lo que ya otras personas habían insinuado, que el presidente es un enfermo que sufre de adicciones que lo hacen incompetente para ocupar el cargo para el que fue elegido. Eso es lo que traducen dos cartas ampliamente publicadas a las que claro está, las barras bravas, los discípulos del líder cósmico mundial universal, incluidos muchos comunicadores influyentes y el periodista de El País que publicó la “investigación” el domingo, no le dieron ninguna credibilidad. “Leyva no tiene las pruebas de lo que denuncia, a Leyva no se le puede creer”, decían muchos comentaristas en los noticieros matutinos de radio que ya, en realidad, no son noticieros; la noticia pierde relevancia ante el comentario y la especulación.
Y Leyva siguió hablando de lo mismo y a Leyva le tendieron una celada, y cayó redondo con su pasión por hablar y que lo escuchen y volvió a decir lo mismo, pero con más énfasis. “Al tipo hay que sacarlo”, eso lo viene diciendo desde la primera carta. “Para sacarlo hay que hablar con todo el mundo, los buenos y los malos, porque se necesita un gran acuerdo nacional”, obviamente, y da nombres, pero no de gente con la que ya ha hablado como lo pretende insinuar el periodista de El País que editó las grabaciones, es decir escogió y descontextualizó. Tampoco oí en la grabación que Álvaro Leyva se refiera específicamente a un complot o a una conspiración y mucho menos a un golpe de Estado. O ¿estoy equivocado y oí la grabación que no es?
Ahora bien, creo que Álvaro Leyva se equivocó. Confió en quienes no debía confiar y sobre todo confió demasiado en él mismo y, sin querer queriendo, le ha dado al presidente aire en un momento en que su escandaloso irrespeto por su investidura le está pasando factura.
No hay explicación plausible para la presencia de 8 delincuentes confesos ante 8 o 10 mil acareados en la tarima de la última “tamalada” en Medellín. Y menos explicación posible o aceptable a la ilegal conducta de desaparecerse durante tres días, bajo la disculpa de estar en “agenda privada”, yéndose la lugar en donde se escondía uno de los peores narcotraficantes de Ecuador.
Extrañamente nos venimos a enterar que el señor Petro conocía las grabaciones desde hace ya rato. Se pregunta uno ¿por qué extraña razón hasta el domingo, cuándo los colombianos estaban preguntando ¿qué hacía Petro en manta?, Quezada publica el artículo. Se pregunta uno ¿por qué extraña razón, rápidamente las bodegas y los amigos del presidente denuncian a Leyva como golpista y a Francia Márquez como cómplice de semejante aventura?
¿Cortina de humo?
Álvaro Leyva, creo yo, se equivocó de cabo a rabo. Creyó que podía convencer porque nunca pretendió vencer sólo. Y no se le dio. En cambio, cayó en la trampa de confiar en quien no debía confiar y como dicen por ahí “dio papaya”.
Y “a papaya partida papaya comida” Petro aprovecha para reencauchar el relato del “golpe de estado” y sostiene en un post interminable en X, que los audios de Leyva revelan una conspiración de todos sus enemigos, los partidos políticos que no le tragan entero, el presidente del senado que no se dejó comprar como su antecesor ni manipular, los gremios, la sala quinta del Consejo de Estado y cualquier persona que se haya atrevido a cuestionar su desatinada y corrupta gestión.
Cambian la narrativa.
Las verdaderas noticias del día deberían ser:
- No hay los fondos para pagar el bono pensional que tanto ha cacareado el presidente. O sea, los viejitos, como el ternero, mamando.
- ICETEX les sube las cuotas a 130,000 beneficiarios
- Mi Casa Ya ha sido reducido a su mínima expresión
- Las filas para obtener medicamentos se hacen cada vez más largas y más caóticas
- Diez mil millones de pesos dedicará el gobierno para pagar influencers, esos si van a seguir mamando de la teta del Estado.
- El “golpista” Consejo de Estado deja en firme fallo que ordenó al socio del ministro de justicia Montealegre a reintegrar 14 mil millones de pesos que se robó en Saludcoop.
- Pese a que la Imprenta Nacional no está lista el gobierno firmará contrato con Portugal para la expedición de pasaportes y si los colombianos nos quedamos sin pasaportes será culpa de la unión temporal contratada y no del Gobierno, dijo el flamante jefe de gabinete, luego de haber retuiteado un inmundo montaje que decía que Miguel Uribe andaba paseando en silla de ruedas por los pasillos de la Fundación Santafé.
Pero lo grave es que todo mundo cree que Leyva estuvo a punto de dar un golpe de Estado porque dijo que a Petro hay que sacarlo y que había que hablar con todo el mundo, pero nadie le había querido creer cuando dijo, inistentemente, que el presidente Petro es un enfermo que sufre de adicción y no está capacitado para gobernar.
De España
Por considerar, como ya lo dije en anterior columna, que la rampante corrupción que se está destapando en España tiene sus paralelos con el gobierno del Cambio, pero sobre todo por el párrafo de Ahmadou Kourouma que describe el genotipo de muchos gobernantes modelo siglo XXI, como Petro; incluyo con autorización del autor el link a la columna de Mauricio Rubio publicada en El Espectador hoy.
https://mrp-ee.blogspot.com/2025/07/el-gobierno-de-pedro-sanchez.html

Ya iba a espichar publicar, cuando saltó la noticia de la renuncia de Laurita la milagrosa al Ministerio de RREE. Petro impuso, como en el caso de las basuras en Bogotá, una decisión que es abiertamtne ilegal e inconveniente y ella que no es pendeja sabe que los que le obedecen ciegamente a adicto acaban en la cárcel, embargados hasta el cogote y empapelados de por vida.