
Ojalá
Conozco a Miguel Uribe, a su padre, conocí a su mamá. A Miguel lo veía con mucha frecuencia en mi anterior iteración de vida bogotana, entre 2010 y 2020, época en la que pasaba mucho tempo en el Country Club por diversas razones. Miguel también frecuentaba el club, con su tío político Pascual Riccardi, de quien fui amigo desde chiquitos. Siendo concejal de Bogotá Miguel fue un radical e inteligente opositor de Gustavo Petro, lástima que no lo escuchamos. Un ser humano valioso, con ideas concretas y definidas, con quien yo he estado en desacuerdo con más frecuencia que de acuerdo. Con él siempre conversé. No lo volví a ver desde que me vine a vivir al campoi, el día que Claudia López tomó la decisión de encerrarnos, decisión que en su momento apoyé pero que parece fue equivocada. Ha sido un referente en una oposición deshilvanada, en estos tiempos de confrontación generada por el discurso incendiario de un presidente que no quiso gobernar y que ha permitido la más rampante corrupción, que se articula desde los despachos que rodean el suyo, mientras él seguramente está en “agenda privada”. Sus ideas en ciertos aspectos y su cercanía con el expresidente Uribe no han permitido que sea santo de mi devoción. Respeto su valentía, su entereza y su constancia. Y lo mandaron matar. Es muy probable que no sepamos nunca a ciencia cierta quién dio la orden. Si alguien quería hacerle daño a la democracia colombiana con este intento de magnicidio, se equivocó. Si alguien quería acallar una voz disidente se equivocó. Si algo ha producido el atentado es el fortalecimiento de la decisión de millones de colombianos y colombianas de salir a defender la institucionalidad y a exigir la paz.
Yo espero que Miguel sobreviva y que quede en circunstancias que le permitan seguir defendiendo sus ideales, que independientemente de si se comulga o no con ellos, son respetables, porque nacen de su amor por su patria y de su interés por lo que él considera es el bienestar de sus compatriotas. Quiero seguir oyendo su opinión, aún para rebatirla, quiero seguir oyendo sus denuncias y exigiendo que se investiguen. Y por eso rezo.
Sin embargo, la vida sigue.
El 28 y 29 de mayo el presidente Petro había convocado a un paro nacional cuyo fracaso fue de tal magnitud, que como ya había hecho con su hijo acusado de varios delitos, desconoció, “yo no lo crie, yo no lo convoqué” dijo. Para enmendar la plana mandó organizar el acarreo de 30,000 borregos a una plaza en Barranquilla, que se fue desocupando mientras el presidente hacía, una vez más, un discurso elucubrado. No contento quiso repetir en Cali y más de lo mismo, un discurso vacío ante una plaza que al igual, se iba vaciando a medida que se servían los tamales. En relación con el intento de magnicidio, sus bodegas han pretendido convencer de que se trató de un “auto atentado” y han pretendido completar el intento de homicidio con el asesinato del carácter de la víctima. Petro y sus áulicos, desde los despachos en donde se gesta el depravado asalto a la institucionalidad y a las arcas del Estado colombiano, pretenden culpar del atentado a los enemigos del gobierno. No me gusta tampoco el exceso de quienes afirman que es un crimen de Estado.
Pero los colombianos estamos mamados. Y salimos, silenciosos, ordenados, voluntariamente a marchar el domingo 15 de julio, y aunque no nos quiera oír le dijimos al tirano ¡basta ya! Fuimos 250 mil o más. Fuimos millones los que sentimos que esa marcha nos representa y que estamos dispuestos a defender la democracia y a buscar un liderazgo que recupere lo que la ineptitud y la corrupción que marcan el paso del Pacto Histórico por el gobierno y el congreso, de ahí los vamos a sacar, no a patadas como ellos quisieran sacarnos a nosotros sino a voto limpio.
Reportan La Silla Vacía y Cambio que la encuesta Invamer Poll de junio muestra un sustancial descenso de la aprobación de la gestión de Gustavo Petro, esto en todos los estratos y en todos los grupos etarios, en unos más y en otros menos. Son ocho puntos y por segunda vez en su lamentable gestión la aprobación de Petro se registra por debajo de 30%.
Simultáneamente se anuncia desde la casa de Nariño que para articular las acciones del gobierno en el último año de gestión en el cargo de jefe de gabinete se nombrará a Alfredo Saade, el pastor costeño que ha defendido públicamente la reelección y los embates de su mesías contra la constitución y las instituciones. Se suma este siniestro personaje en el manejo del Estado a tres “operadores” políticos testigos y beneficiarios de la corrupción de la clase política que los ha alimentado por años. El prontuario de Benedetti es conocido, Barreras algo más discreto tiene su rabo de paja con el sistema de salud del Valle del Cauca y andaba pidiendo cuotas en la junta directiva de la CVC que es la corporación autónoma regional del Valle, a cambio de su apoyo al plan de desarrollo de Santos I, y ya sabemos para qué son las cuotas en esas corporaciones, Montealegre fue el que estructuró el montaje jurídico que le permitió a Carlos Palacino el peor asalto a los fondos del sistema de salud desde una EPS de esas que Petro tanto odia, y defendió a Palacino.
¿Queda alguna duda del juego que Petro quiere jugar?
Dos cortos internacionales
El obvio.
Horror produce la guerra que ha desatado Netanyahu contra Irán. Las imágenes de las fiestas en las noches de Beirut, en donde la diversión es ver pasar los misiles y drones iranies camino a Israel dan grima. El mundo espera a ver qué hace TACO Trump. El antisemitismo de los progres no ha tardado en darle estatus de héroes de la humanidad a los ayatolás que llevan años violando los derechos humanos de la población, especialmente de las mujeres, y promocionando el terrorismo. Y por el otro lado los judíos ahora se quejan de las prácticas que han defendido cuando las lleva a cabo la fuerza de defensa de Netanyahu. No le metan filosofía a la huevonada por Dios, esa guerra es mala por donde se la mire, Netanyahu y la extrema derecha israelí son tan malos como los ayatolás.
España por favor
Circulan en redes sociales toda clase de videos sobre los debates que los partidos de la derecha española le están haciendo al presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez sumido, como sus colegas progresistas de este lado del charco en interminables escándalos de corrupción. Ya ha habido pronunciamientos de varios miembros del parlamento europeo. ¿Para cuándo la dimisión? Se pregunta, en su ignorancia, La Cucharada.
