
Su propuesta: Organizar, movilizar
Mientras MAGA avanza y la frustración crece entre los votantes progresistas, Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez lanzan una gira nacional para reconectar con las bases y plantear una alternativa real: luchar contra la oligarquía.
Mientras las reuniones populares republicanas del mes pasado evidenciaron un profundo rechazo por parte de los votantes MAGA a los recortes impuestos por la administración Musk-Trump, los demócratas tampoco han salido ilesos. También se han enfrentado a multitudes enfurecidas, protestando contra la falta de acción y compromiso del liderazgo del Partido Demócrata, que en muchos casos se ha mostrado indistinguible del Partido Republicano.
Ese es el trasfondo del tour “Luchando contra la Oligarquía” de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. La gira por el oeste de EE. UU. arrancó el 20 de marzo y atrajo multitudes impresionantes.
“Durante las próximas semanas estaré recorriendo el país para tener conversaciones reales sobre cómo enfrentamos a los oligarcas y a los intereses corporativos que hoy controlan gran parte del poder y la influencia en Estados Unidos”, declaró Sanders al lanzar la iniciativa.
Ambos son figuras excepcionales.
Él, un judío septuagenario de Brooklyn con una trayectoria combativa que se remonta al movimiento por los derechos civiles y a las protestas contra la guerra de Vietnam en los años 60.
Ella, una neoyorquina de origen puertorriqueño, educada gracias a becas por mérito en una de las universidades más prestigiosas de Boston
Ambos son socialistas democráticos, oradores poderosos, polemistas hábiles, y dueños de una impresionante capacidad para exponer datos complejos en un lenguaje accesible y directo.
Sanders —“Bernie” para aliados y adversarios— lideró una campaña notable durante las primarias del Partido Demócrata en 2020. Contó con un ejército eficiente de jóvenes voluntarios y estuvo a un paso de la nominación. Fue entonces cuando el equipo de Biden negoció con el congresista James Clyburn, quien aseguró el voto afroamericano.
Biden ganó las elecciones pero, aquejado por problemas de salud no reconocidos oficialmente, acabó gobernando de forma errática, apoyando —entre otras políticas— la ofensiva militar en Gaza, considerada por muchos como un genocidio. Eso alejó al electorado joven y abrió el camino para un posible regreso del movimiento MAGA.
Por su parte, Ocasio-Cortez, o AOC, lideró un grupo de legisladores progresistas conocido como The Squad. Lucharon por causas esenciales: justicia económica, derechos laborales, acceso a la salud y educación. Sin embargo, tras la llegada masiva de dinero proveniente del lobby proisraelí, los republicanos recuperaron el control de la Cámara de Representantes.
AOC intentó entonces acceder a cargos de liderazgo dentro del Congreso, pero la vieja guardia del partido se negó a ceder el paso.
Hoy, desde las bases del partido, se multiplican las voces que exigen la salida del actual líder demócrata en el Senado, el neoyorquino Charles Schumer. Y cada vez son más los que piden que AOC se postule para ocupar ese escaño… o incluso para la presidencia, ya que ha alcanzado la edad mínima requerida.
Mientras tanto, los demócratas han cedido ante las nominaciones de gabinete propuestas por Trump, alimentando la percepción —cada vez más extendida— de un partido débil, derrotado, incapaz de reconocer sus propios errores.
El enojo popular no ha hecho sino crecer, como lo confirman encuesta tras encuesta.
La gira “Luchando contra la Oligarquía”, ahora recorriendo el oeste del país, busca reconstruir el impulso a partir de los dos pilares de Bernie: organizar y movilizar.
A juzgar por la respuesta del público, puede que estén dando en el clavo.

