Recáspita

Bajo el título Trump ataca a Zelensky por Notizie.Virgilio.it

Esta mañana amanecimos con Carlos Torres en las mismas, escribiendo sobre la humillante emboscada que le tendieron Trump y Vance a Zelensky. Hemos decidido hacer esta nota al alimón.

George Freidman, de una consultoría que se llama Geo Political Futures, en un muy interesante podcast que me mandó mi amigote José María Reyes, sostiene toda une serie de argumentos que lo dejan a uno pensativo.  Uno de esos argumentos es que en realidad la “guerra de Ucrania” es una guerra entre Estados Unidos y Rusia, en el entendido de que rusia es Putin y que el teatro de las operaciones es el territorio de Ucrania.  El segundo argumento que sostiene es que, en ese contexto, Rusia está perdiendo, si no es que ya perdió, la guerra.  Sostiene que en estos cuatro años han muerto miles de rusos, que el costo de la guerra para la economía rusa ha sido enorme y que, pese a que aparenta tener todo bajo control, Putin ha perdido mucho apoyo en Rusia, indica Friedman que se han presentado levantamientos en Siberia y otras regiones.  Es bueno recordar que Putin inició este proceso con la anexión de Crimea en 2014 ante el inexplicable silencio de los europeos y de los Estados Unidos, fundamentalmente con el propósito de demostrarles que el “oso ruso” estaba de vuelta.  Es sabido que la aspiración básica de Putin es recrear la “gran Rusia” y regresar a las fronteras de la URRSS antes de la caída del muro de Berlín y lo que le siguió.  Y nada de eso ha sucedido.  Rusia se muestra débil.  El ejército ruso, que se creía era poderoso, ha tenido una performance desastrosa y está diezmado y desmoralizado.  Rusia está débil, sostiene Friedman, y necesita parar la guerra.  Trump quiere aprovechar esta circunstancia para sacar a Ucrania, y a los europeos, de la negociación para sentarse frente a frente con Putin.  En este punto le recordamos a los lectores que Trump es un experimentado y muy exitoso negociador y que siempre aprovecha la debilidad de sus oponentes.  Trump sabe que Ucrania la tiene perdida si no cuenta con el apoyo de los Estados Unidos, y cree que arrodillando la Zelensky sacará ventaja en la negociación con Putin, que es el objeto final.

Se esperaba que el viernes Zelensky firmaría en la Casa Blanca un acuerdo que arrodillaba a Ucrania.  Un grupo de periodistas del NYT en el podcast The Daily, sostuvieron en su programa del mismo viernes, emitido mientras Zelensky llegaba a la Casa Blanca, que él iba a firmar lo que le dieran.  Y procedieron a hacer un análisis de la forma en que Trump ha ido arrodillando uno por uno a sus aliados dando toda clase de ejemplos.  En ese momento se mostraban convencidos de que Trump había arrodillado a Zelensky.  Se equivocaron

Vino lo que describe y analiza, muy bien, Carlos Torres en esta nota publicada en el substack de El Molino y que con permiso de Carlos copio aquí.

Humillación, imágen enviada por Carlos Torres.

Diplomacia Antidiplomática o la Humillación de Zelensky:
Defenestradas por Trump la Cordialidad y el Civismo

La reunión se inició en un tono agresivo, cuando un periodista preguntó a Zelensky por qué no tenía puesto un traje. Minutos después, el expresidente Donald Trump y su vicepresidente, J.D. Vance, iniciaron el espectáculo de humillar al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, en una reunión en la Casa Blanca que pasará a la historia como un triste episodio de agresión diplomática. A pesar de la embestida, Zelensky logró mantener su dignidad, pero la escena fue intensa, dramática y sin precedentes en la política internacional reciente.

Es un principio básico de la diplomacia: al invitado no se le insulta. Sin embargo, Trump y Vance rompieron esta norma con una serie de ataques verbales, acusando a Zelensky de no querer la paz con Rusia, una guerra lleva cuatro años y ha sido financiada en gran medida por Estados Unidos. La reunión, que inicialmente debía culminar con la firma de contratos para que EE.UU. tomara control de recursos minerales en Ucrania, se tornó en un enfrentamiento hostil. Para coronar, se canceló la cena planeada, y Zelensky abandonó la Casa Blanca temprano, furioso, hambriento y humillado.

Un Contexto Geopolítico Complejo

Desde la invasión rusa en 2022, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha estado marcado por disputas territoriales y ambiciones geopolíticas. Rusia sostiene que Crimea y otras regiones históricamente pertenecieron a su esfera de influencia, reclamando derechos sobre territorios que formaban parte de la Unión Soviética antes de su disolución en 1991. También argumenta que las poblaciones rusoparlantes en Ucrania han sido oprimidas.

Uno de los puntos de mayor tensión ha sido la aspiración de Ucrania de ingresar a la OTAN, una organización militar creada en 1949 para contener a la URSS. A pesar de promesas iniciales de no expandirse hacia el este, la OTAN pasó de tener 16 miembros en 1991 a 32 en 2024, incorporando varias exrepúblicas soviéticas, lo que Moscú considera una amenaza existencial.

La OTAN ha intervenido en diversos conflictos, incluyendo Kosovo, Afganistán, Irak, Libia y Somalia, a menudo con el apoyo de Estados Unidos. En el caso de Ucrania, EE.UU. ha suministrado miles de millones de dólares en ayuda militar y propagandística, especialmente durante la administración de Joe Biden, consolidando a Zelensky como un aliado clave en la región.

Por otro lado, Rusia ha llevado a cabo sus propias intervenciones militares. Desde 1991, ha participado en la Primera y Segunda Guerra de Chechenia, la Guerra de Osetia del Sur contra Georgia en 2008, la anexión de Crimea en 2014 y la intervención en Siria en 2015. Estas acciones, justificadas por el Kremlin como medidas de seguridad nacional, han sido presentadas por Occidente como actos expansionistas.

Las Raíces del Conflicto y el Apoyo Occidental

Desde la independencia de Ucrania en 1991, sus líderes han oscilado entre la influencia rusa y el respaldo de Occidente. En 2014, tras las protestas de Euromaidán, EE.UU. jugó un papel clave en la destitución del presidente prorruso Viktor Yanukóvich. Victoria Nuland, una alta funcionaria del Departamento de Estado, fue una de las artífices de esta transición, alineada con los neoconservadores que promovían una política exterior agresiva bajo la bandera de la democratización.

Uno de los líderes simbólicos del movimiento fue Stepan Bandera, un nacionalista ucraniano de la Segunda Guerra Mundial, quien colaboró con los nazis en la lucha contra la Unión Soviética. Su figura sigue siendo divisiva en la política ucraniana y un punto de fricción con Rusia.

Desde 2014, EE.UU. ha financiado y armado a Ucrania sin enviar tropas directamente al campo de batalla. Sin embargo, con la llegada de la nueva administración en Washington, se ha producido un cambio radical en la política exterior. La clausura de USAID en todo el mundo fue solo el primer paso; ahora, el retiro del apoyo financiero y militar es una realidad. Para la Casa Blanca, las antiguas alianzas son una carga y un peligro que no benefician a la población estadounidense.

Un Golpe a la Diplomacia y la Imagen de EE.UU.

El desprecio mostrado hacia Zelensky en la Casa Blanca no solo fortalece la percepción de que Putin ha ganado una batalla diplomática, sino que también alimenta acusaciones de que Trump sigue favoreciendo a Moscú. Para algunos, el fin del apoyo a Ucrania es una corrección de rumbo necesaria; para otros, es una traición a los principios de defensa de Occidente.

Lo indiscutible es que la imagen de Estados Unidos como un socio confiable ha quedado en entredicho. En política exterior, los intereses cambian, pero la forma en que se maneja una transición es crucial. Romper con un aliado de manera abrupta y con humillación pública es una estrategia que podría tener consecuencias a largo plazo.

Las grandes potencias han cometido abusos similares en la historia. El episodio se grabará en la historia, uniéndose a episodios como:

  • La Humillación de los Embajadores de Roma por los Samnitas (321 a.C.)
  • Genghis Khan y los Embajadores Decapitados (1218)
  • Napoleón y la Insultante Paz de Tilsit (1807)
  • Hitler y la Rendición de Francia en Compiègne (1940)
  • Nikita Jrushchov y el Zapato en la ONU (1960)

Pero en diplomacia, la forma importa. Y esta vez, la forma ha sido brutal:  Se vio feo. Ordinario. De bully. De mafioso.

Hasta aquí la columna de Carlos.  Sigo yo

En esta mañana de sábado, he oído un podcast y he leído cuatro columnas sobre el episodio.  Nadie entiende un carajo, ¿o sí?

Los europeos han rodeado a Zelensky, el domingo se reúnen con él. 

On verra bien, dicen los franceses, hasta dónde llegan las bravuconadas de Trump. 

La anécdota:  Katy Kay presentadora de un podcast que se llama “The Rest is Politics” relata hoy sábado en un livestream de emergencia sobr el incidente de la Casa blanca que una fuente diplomática japonesa le reconoció a Katty Kay que esas bravuconadas de Trump, son frecuentes en reuniones privadas con otros jefes de Estado, pero que siempre habían sucedido en privado.


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