
Febrero 28 (Esta nota también aparece en el substack de El Molino Online.)
Balance de un desbalance: Un mes de Trump y el caos sin freno
Un torbellino de crisis económica, política y social se despliega en Estados Unidos, con efectos impredecibles en el orden interno y externo.
Termina febrero y han pasado 48 días desde que Donald Trump asumió su segundo mandato. Si se pudiera definir en una palabra, «caos» sería una de las más adecuadas.
Caos económico, con aranceles casi suicidas que amenazan con colapsar las cadenas de suministro globales, mientras la inflación se encuentra al borde de descarrilar la economía nacional. Los precios de productos esenciales como la gasolina, los huevos y otros artículos de supermercado han experimentado aumentos alarmantes. En su campaña de 2024, Trump destacó la palabra «grocery» (mercado/cesta familiar) como un tema central, refiriéndose al encarecimiento de estos productos y presentándose como el único capaz de resolver la crisis, aunque su gestión hasta ahora solo ha exacerbado la situación. Las empresas han comenzado a trasladar sus costos a los consumidores, mientras que el desempleo ha aumentado en sectores clave como la manufactura y la exportación, creando una tormenta perfecta de incertidumbre económica.
Caos político, con constantes violaciones de la separación de poderes, socavando los principios constitucionales y consolidando el poder en manos de un multimillonario que, más que elegido, parece haber comprado su boleto a la jefatura. La erosión de los controles y equilibrios ha permitido la promulgación de decretos que socavan las libertades civiles y alteran el equilibrio entre el Congreso y la Presidencia.
Caos en las relaciones entre agencias, con ICE amenazando con arrestar alcaldes, gobernadores e incluso congresistas que no comulguen con su enfoque de persecución migratoria, generando un clima de tensión e incertidumbre en la administración pública y socavando la autonomía de los gobiernos locales. Enfrentamientos públicos entre diferentes ramas del gobierno han llevado a parálisis administrativas y bloqueos en la implementación de políticas clave.
Caos migratorio, con una persecución agresiva contra indocumentados pobres que son esenciales para la agricultura y la construcción, mientras, paradójicamente, se ofrece una visa «Gold» a los millonarios dispuestos a pagar cinco millones de dólares por su residencia en el país. La separación de familias en la frontera ha vuelto a intensificarse, y la capacidad de asilo se ha visto drásticamente reducida. Las redadas masivas han generado una crisis humanitaria en varias ciudades, con refugios desbordados y una escalada de protestas en defensa de los derechos de los migrantes.
Caos diplomático, con la escalada del conflicto en Ucrania, la anunciada anexión de territorios en Gaza y Groenlandia, y el aumento de tensiones con los vecinos del norte y el sur, lo que está redefiniendo las relaciones internacionales con un enfoque beligerante. Las alianzas tradicionales han comenzado a resquebrajarse, mientras que potencias extranjeras observan con cautela los cambios abruptos en la política exterior estadounidense. La incertidumbre geopolítica ha generado un mercado financiero volátil, con inversiones en retirada y advertencias de crisis globales por parte de organismos internacionales.
Caos en la seguridad interna, con un aumento de la violencia política y enfrentamientos entre fuerzas del orden y manifestantes en ciudades clave. La militarización de las calles y la vigilancia masiva han provocado denuncias de organizaciones de derechos humanos, mientras que el gobierno refuerza sus tácticas de represión bajo el pretexto de garantizar el orden público.
Caos en la prensa, con la Casa Blanca prohibiendo la entrada a agencias noticiosas que no se alineen con la visión del presidente, reduciendo así el acceso a información independiente y objetiva. Medidas de censura han comenzado a aplicarse en plataformas digitales, con restricciones al contenido crítico hacia la administración. Se han introducido nuevas leyes que limitan la capacidad de periodistas para investigar a funcionarios gubernamentales y publicar información considerada «desestabilizadora» por el ejecutivo.
Caos también en las comunidades LGTB, con la eliminación de protecciones y derechos conquistados en las últimas décadas, generando incertidumbre y temor entre millones de ciudadanos. Restricciones a la educación inclusiva y nuevas normativas que permiten la discriminación han provocado una reacción generalizada de activistas y grupos de derechos civiles.
Caos en las iniciativas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), con la revocación de políticas diseñadas para garantizar igualdad de oportunidades en el ámbito laboral y educativo, afectando especialmente a minorías históricamente marginadas. Programas de capacitación en equidad han sido eliminados, y empresas que promovían la inclusión ahora enfrentan regulaciones más estrictas y posibles sanciones si continúan sus iniciativas de diversidad.
En apenas un mes y medio, la administración Trump ha sentado las bases de un escenario impredecible, que amenaza con transformar radicalmente el orden interno y externo de los Estados Unidos, mientras la incertidumbre y la polarización aumentan sin señales de mitigación.
Fuentes:
- The New York Times, análisis económico y política interna, febrero 2025.
- The Washington Post, reportes sobre migración y diplomacia, enero-febrero 2025.
- Human Rights Watch, informe sobre derechos civiles y políticas de represión, febrero 2025.
- Reuters, seguimiento de tensiones internacionales y mercado financiero, febrero 2025.

Caros F. Torres