El estertor de la agonía de la Pax Americana

Muy pocas generaciones en la historia de la humanidad han presenciado transformaciones tan radicales como las de la nuestra. Mientras que nuestros abuelos enfrentaron dos guerras mundiales, los de la generación de mediados del siglo XX hemos vivido un constante devenir de conflictos sociales y políticos que se han manifestado en guerras en lugares tan distantes como Corea, Vietnam, África o Irak; revoluciones en territorios como Cuba; guerrillas en América Latina; el colapso de un sistema en la URSS y el ascenso imparable de otro en China. Paralelamente, hemos sido testigos del surgimiento de movimientos ideológicos y teocracias que basan su «Verdad» en libros sagrados y cuyo fanatismo se ha expandido a lo largo y ancho del planeta.

En términos filosóficos, se ha implantado un maniqueísmo total: los buenos contra los malos, civilización o barbarie, nosotros versus ellos, sin puntos intermedios ni zonas grises.

Desde comienzos del siglo XX hasta hace relativamente poco, el modelo capitalista-democrático estadounidense se erigió, brillando para una parte significativa de la humanidad, como un faro de esperanza en medio de un tempestuoso mar de opresión. La imagen de la Estatua de la Libertad, junto con el inspirador pregón plasmado en “The New Colossus” de Emma Lazarus – “Dame tus pobres, tus hambrientos, tus sedientos de esperanza” – simbolizaba una mano invisible que remuneraba el trabajo generosamente y ofrecía oportunidades sin límites.

Sin embargo, ese sueño parece haberse desvanecido. Hoy, con la irrupción del movimiento MAGA – impulsado mediante su poder económico y mediático, ahora en gran parte por oligarcas tecnológicos en Estados Unidos que han sabido manipular el resentimiento – se han instaurado políticas que han dado lugar a la intensificación de las deportaciones y arrestos de inmigrantes indocumentados. La administración ha implementado medidas como la designación de 600 agentes del Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado para apoyar en estas acciones, además de asignar empleados del IRS y del Departamento de Justicia para estas tareas

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. Estas políticas han resultado en un aumento significativo de arrestos de inmigrantes y una disminución del 93% en los encuentros fronterizos diarios

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.

Estas acciones han generado un ambiente de terror en familias, comunidades y centros de trabajo. Por ejemplo, en Texas, se han reportado redadas y deportaciones que han afectado a numerosas familias, generando miedo y desconfianza en las comunidades

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.

En el plano político, el cambio de orientación del gobierno ha marcado un antes y un después. La administración actual ha mostrado un claro desapego hacia las alianzas con Europa, evidenciado en discursos que han causado respuestas indignadas de líderes europeos

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. Este giro no solo evidencia una crisis interna, sino que también resuena a nivel internacional: la desintegración de la OTAN, alianza militar que, desde sus albores en la Segunda Guerra Mundial, ha garantizado la seguridad europea, se configura ahora como una posibilidad que deja a Europa en una posición vulnerable.

La situación en el Medio Oriente es cada día más compleja e inestable, y la administración actual parece haber dado luz verde al estado de Israel para una expansión irrestricta, utilizando las armas más avanzadas para oprimir a los palestinos. En este proceso, Israel y, por extensión, Estados Unidos, han sido fuertemente criticados por la opinión pública y algunos gobiernos occidentales.

El fenómeno no se limita a las fronteras de Estados Unidos. Desde este epicentro, el resurgimiento de la ultraderecha ha encontrado eco en diversas fuerzas políticas de Europa. En países como Alemania, el partido Alternativa para Alemania (AfD) ha ganado terreno en las encuestas, reflejando una tendencia preocupante hacia políticas nacionalistas y autoritarias

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. Mientras tanto, las organizaciones centristas han perdido credibilidad al defender, en recintos cerrados, privilegios a expensas del bienestar de la mayoría.

En este contexto, surgen preguntas inquietantes: ¿Hacia dónde se dirige Europa? ¿Podrá la OTAN superar su primera gran crisis interna? ¿Qué surgirá, tanto en el viejo continente como en Estados Unidos, de una polarización alimentada por el odio hacia los inmigrantes, el separatismo y un nacionalismo cada vez más teñido de fervor religioso?

La historia, en ocasiones, se repite con matices renovados. Así como en el año 461 hordas de bárbaros cruzaron el Rin, desencadenando el lento ocaso del Imperio Romano, hoy la inmediatez de las comunicaciones, el auge de la inteligencia artificial y otros avances tecnológicos acortan plazos que antes se medían en siglos. Lo que en el pasado tardaba cientos de años, hoy puede consumarse en semanas o incluso en días.

Podríamos estar siendo testigos del estertor de la Pax Americana, un suspiro final de un modelo que, a pesar de sus aspiraciones, ha quedado eclipsado por las contradicciones y tensiones de un mundo en transformación.

Por Carlos F. Torres


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