Schtroumpfeados

Mural de Haggis MacHaggis en Buselas

Hoy vamos a mezclar memorias con acontecimientos, porque me ha parecido realmente divertida, de una extraña masoquista forma la conexión de Papá Pitufo con Petro.

Primero la primaria.  Los pitufos, es el nombre en español de los “Schtroumpfs”, personajes secundarios en la historieta cómica Johan et Pirlouit, publicada en la revista Spirou y creados por el dibujante belga Peyo y que luego tomarían vida propia. 

Primera anotación, se necesita ser poco creativo y haber apenas mirado por encima los tomos de los Schtroumpfs para bautizarlos pitufos en español, lo hicieron mejor los anglos que los llamaron smurfs, pero le falta.  Yo he decidido obviar la traducción

Peyo publicaría 16 libros, (albums se llaman en francés) entre 1958 y 1992.  A su muerte en 1992, su hijo continuó con las publicaciones.  En total fueron 41 tomos (albums) en la serie principal y 24 adicionales.  Varias películas y juegos 3D y vainas de esas.  Entre las babosadas intelectuales de los tiempos que corren hay varios análisis sociológicos y sicológicos de ese fenómeno francófono de las historietas (bandes dessinées) al que pertenecen los Schtroumpfs, y también Babar, Tintin, acusado de racismo, Spirou y Fantasio, Buck Danny, Lucky Luke y su fantástico caballo Jolly Jumper, Astérix; y claro el glorioso Marsoupilami. 

Dos temas, entre muchos otros intentos seudo intelectuales, han sido favoritos de analistas progres, si los schtroumpfs eran comunistas y por qué razón no había sino una schtroumpfette.  Puras babosadas. 

Primera escala:  Ayer, sin embargo, comentando el rollo de Petro, Benedetti Rodríguez y Vendrell, al director de Mañanas Blu en Blu Radio se le ocurrió decir “los pitufos comen hongos” insinuando prácticas inexistentes, no sea bestia señor Morales, los pitufos viven en los champiñones del bosque europeo y nadie, óigalo bien, nadie con cinco centavos de sentido se come su casa.  En el colmo de la ignorancia y de la pretensión de saber de algo que no sabe, el cura Linero se atrevió a decir que los siete pitufos son los siete pecados capitales y que la pitufina es la lujuria, no cura ignorante, respete, la lujuria es con una putafina.  Los protagonistas principales de la historieta son el Gran Pitufo (Grand Schtroumpf) el jefe y decano, la pitufina (Schtroumpfette), el pitufo gafufo (Schtroumpf à lunettes), el pitufo todero(Schtroumpf bricoleur), el pitufo perezoso(Schtroumpf paresseux), el pitufo comelón(Schtroumpf gourmand), el pitufo gruñón(Schtroumpf grognon), el pitufo mamagallista (Schtroumpf farceur), el pitufo fortachón (Schtroumpf costaud), el pitufo pastelero(Schtroumpf pâtissier), el pitufo campesino(Schtroumpf paysan) y el pitufo coqueto(Schtroumpf coquet).  El lenguaje schtroumpf es bastante limitado pues los sustantivos, los adjetivos y los verbos se reemplazan por la palabra schtroumpf (sustantivo o adjetivo), o schtroumpfear (verbo) o schtroumpfeado (adverbio)

Schtroumpfette y el Schtroumpf pastelero

En los tiempos en que íbamos con mamá a la librería francesa de la calle 64 con carrera 11 a comprar el último álbum de alguna de esas magníficas publicaciones y que fueron nuestra introducción a la lectura, junto con los libros de Enid Blyton, traducidos al francés, en especial dos colecciones, “El Club de los Cinco” y “El Clan de los Siete”, las familias acomodadas de Bogotá se surtían en Sanandresito.  De ahí llegaban los chocolates “Milky Way” y los chicles Bazooka, pero también neveras, televisores y otros electrodomésticos, que los “comerciantes de la época” adquirían en la isla de San Andrés o en Maicao que eran en ese entonces puertos libres.  Durante años, las familias acomodadas tenían un proveedor de trago de contrabando, sobre todo el whiskey, luego se volvió de buena familia pedirlo estampillado. 

Segunda escala.  Contaban que un ministro de hacienda estaba de visita en Valledupar, cenando con Jorge Dangon, un importante político conservador y otros líderes vallenatos en el Club Campestre, a la hora de pedir un trago el ministro pidió un whiskey y le trajeron la botella de Old Parr de costumbre, comprada en Maicao; el ministro vio la botella y le dijo discretamente a Jorgito, “ala ¿será que me pueden servir de una botella estampillada?”, a lo que Dangon contestó con una sonora carcajada “Aja ministro y ¿es que Usted es filatélico?”. 

El consumo de contrabando era parte de la “cultura” de los colombianos.  Así lo atestiguan vallenatos como “El almirante padilla”, el Relato de un Náufrago de García Márquez, las televisiones a color y el Betamax de la casa donde crecí y también el horno tostador en que le hice los desayunos a Carolina fueron comprados en San Andresito. 

La cultura del contrabando cohabitó por años con la cultura marimbera, los narcos de la costa caribe, a los que uno se refería como “los guajiros” empezaron a combinar la exportación de marihuana con la “importación” de bienes de contrabando.  Luego llegó la coca y aparecieron los mafiosos.  Según la serie Narcos, Pablo Escobar y su hermano Roberto empezaron como contrabandistas y luego ascendieron.  Diego Marín empezó sus “negocios” trayendo electrodomésticos “llenos de dólares” para Pablo Escobar y más tarde para el cartel de Cali.

En ese momento, los “sanandresitos” eran el blanco ideal de los lavadores de dólares.  Le entregan la mercancía en el exterior al “comerciante” que la “importa” y la convierte en pesos limpios al vendérsela a “las familias acomodadas”.  Durante años la mayoría de los fumadores colombianos contribuimos a una enorme operación de lavado de dinero. 

Y claro esas operaciones fueron creciendo y requiriendo más logística, que incluía, obviamente lubricación.  Y Diego Marín, fue expandiendo sus poliductos de lubricación en la policía y las aduanas, empezando por Buenaventura.  En su momento el director de impuestos nacionales Juan Ricardo Ortega denunció que a Marín le habían montado una aduana “especial” en el norte del Valle de Cauca, lo que era inexplicable pues allí no había, ni mar, ni río ni aeropuerto y sin embargo por esa aduana se “nacionalizaban” miles de millones de pesos en contrabando.

El primer paso para asegurar la lubricación es echarle aceite a la máquina central, lo que se logra financiando las campañas electorales y papá pitufo, el gran schtroumpf, lo sabe.  Cuadró la vaina con Vendrell, Benedetti y demás cuadros de la campaña petrista.  Hay que reconocer que el candidato Petro se la pilló y ordenó devolver la plata.

Sin embargo, todo el episodio apesta.  La pregunta fundamental es  ¿cómo es posible que el señor Marín, alias papá Pitufo, denunciado por el ser uno de los mayores contrabandistas de Colombia y de estar aliado con las bandas de narcotraficantes para el lavado de dinero se estuviera paseando mondo y lirondo en 2022, cuando se reunió con los secuaces de Petro y luego con el jefe?

“El señor aparece capturado en el año 1994 en la operación del belalcazar 2 como la persona que diseñaba los esquemas del lavado de activos de los Rodríguez Orjuela. En esa época traían neveras y estufas y, todo tipo de electrodomésticos empapelados en dólares para poder venderlos en el mercado negro colombiano”, dijo Juan Ricardo Ortega quien fuera director de la DIAN.

“Cuando yo llegué a la Dian habían creado como una Aduana con delegación exclusiva. Pregúntense por qué en Cartago Valle hay una Aduana donde no hay un río navegable, el aeropuerto Santana no está habilitado, no tiene radar y donde no hay ninguna frontera por ningún lado cerca, pero el nivel de volumen de cosas ilícitas que se mueven en esos sitios es tan grande que, para seguridad de los criminales, pues les crearon una Aduana con delegación«, añadió

Ortega fue director de la DIAN entre agosto de 2010 y agosto de 2011.  Desde ese entonces se conocen las denuncias contra el “gran shtroumpf” del contrabando.  Y nada de nada. 

El señor Marín, duró por lo menos 3 5años delinquiendo y lubricando, ¿a quiénes mantenía aceitados?

La oposición y los medios anti petristas se rasgan las vestiduras a propósito de episodio de los 500 millones de pesos entregados a un ciudadano español para la campaña de Petro, pero poco o nada dicen sobre 35 años de desgobierno.  Y eso también apesta.

¿Por qué entonces es tan tan lo de la campaña del presidente Petro?  Porque muestra un comportamiento francamente desatinado, por decir lo menos.  Y sobre todo porque se suma a las denuncias y formulaciones sobre la relación del hijo que no crio con dos notables figuras de la corrupción, el turco Ilsaka y el hombre Marlboro.  El episodio de los 500 millones tiene cuatro aristas.

  1. Gustavo Petro y otros cuadros de su campaña se reúnen con un “empresario” que ofrece unas platas para apoyar la campaña.  Nadie se tomó el trabajo de averiguar.
  2. Javier Vendrell y Augusto Rodríguez, entonces cuadros importantes de la campaña de Petro asistieron a una reunión en una mansión de Guaymaral con un conocido contrabandista llamado Diego Marín y le recibieron quinientos millones de pesos en efectivo.  Eso muestra que en la campaña de Petro no estaba mal visto recibir palta en efectivo de personas cuestionadas.  Decir que Vendrell por ser español, no sabía quien era el gran schtroumpf, no aclara, sino que oscurece pues demuestra que en la táctica del todo vale, un “amigo” de la pareja Petro Alcocer, recibe para la campaña un maletín con plata en rama de una persona que ni conoce.  Cáspita.
  3. Se dan cuenta de tamaña metida de patas y montan un operativo clandestino para devolver la plata y le piden a un hacker español, conocido de Vendrell, que grabe un video de la devolución del dinero.  No hay ningún registro de cuánto dinero devolvieron.  En ese momento ya sabían Petro y sus secuaces que Marín era de tan dudosa ortografía como la palabra schtroumpf, pero prefieren mantener el secreto, la clandestinidad.  Re cáspita
  4. En medio de la misa negra del consejo de ministros, uno de los secuaces, resuelve cantar y relata que Benedetti fue el que hizo el cuadre para la recepción de los 500 millones de pesos.  Hace la denuncia y le toma una foto a Benedetti conversando en un balcón de la Casa de Nariño con Vendrell.  Se acaba el secreto.  Empiezan las explicaciones, cada una peor que la anterior.  El Pacto Histórico cierra filas y las bodegas petristas administradas por Vendrell se dedican a exponer sospechas y denuncias contra gobiernos anteriores.  Petro anuncia que va a pedir una comisión internacional para que investigue el asunto.  Rete cáspita

Aterricemos.  No hay nada que investigar.  El gran schtroumpf está preso en Portugal y pedido en extradición.  Sus crímenes son conocidos.  Claro que si enciende el ventilador volará mucha boñiga y ensuciará a muchos.  Lo que es un hecho es que con el episodio de la devolución clandestina del dinero y el “guardao” del secreto durante casi tres años, es que el presidente y sus más cercanos secuaces, lea Usted Benedetti y Vendrell, estaban dispuestos a todo, se comportaban como una schtroumpf (banda) de schtroumpfentes (delincuentes) y schtroumfpfearon (engañaron) a los colombianos.  Por eso, y seguramente por mucho más Armandito tiene schtroumpfeado (esta se la dejo al lector pa que la traduzca) a Petro.


Deja un comentario