¿El turno de China?

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El comienzo de esta pensadera fue motivado porque el mundo de la alta tecnología fue sorprendido y sacudido por el lanzamiento de una app de Inteligencia Artificial llamada Deep Seek, desarrollada por el startup creado por un hedge fund en China.  El experto en IA Carlos Torres está preparando una nota específica sobre la app.  Yo sólo sé que el gran adelanto de Deep Seek es que tiene la misma potencia que otras apps pero utiliza muchísimos menos chips.  El sacudón afectó el valor de las acciones de Nividia, empresa que tiene el monopolio de la producción de los chips que se utilizan para IA que bajaron en 17%.  También bajaron las acciones de Alphabet (-3%), Amazon (-1%) y Microsoft (-3%).  En total las compañías de tecnología estadounidenses perdieron cerca de un billón de dólares en valor.

Se suponía que las empresas gringas dominarían el campo de la IA y resulta y pasa que no, que ya no.  Los chinos se les metieron hasta la cocina, como hicieron con la industria de los vehículos eléctricos.

En una muy clara reseña, mi yerno Juan Carlos Peláez, un tipo muy inteligente, claro se casó con mi hija Carolina, ha llamado el acontecimiento “el momento Yuri Gagarin” y la analogía es bien válida.  En 1961 cuando los soviéticos le ganaron la carrera para poner al primer hombre en órbita a los Estados Unidos, el presidente JFK se propuso derrotarlos en la “carrera espacial” llevando al hombre a la luna antes del final de la década.  ¿Coincidencialmente? ayer lunes, el presidente Trump anunció el lanzamiento del proyecto Stargate con una inversión de 500 billones de USD para el desarrollo de la IA.

Claramente la carrera por la IA asemeja la carrera espacial, símbolo de la guerra fría.

https://es.linkedin.com/posts/jc-pelaez_deepseek-el-momento-yuri-gagarin-de-la-activity-7289957082303217664-oY2j

Por otro lado, me ha sorprendido que, en el discurso progre, que apoya la bravuconada de Petro con el tema de los deportados de Estados Unidos, se cantan las loas de la posibilidad de que Colombia se una a los BRICS, en donde sostienen ellos se fortalecería el comercio con China y con Rusia , dos regímenes que los progres si consideran “íntegros”.  Pese a la miopía ideológica que hace que las violaciones de los derechos humanos por el PCC y por Putin sean “aceptables” porque ellos no son fachos, el razonamiento muestra que hay quien piensa que el fin del imperio estadounidense llegará con el advenimiento del “amable y desinteresado” imperio chino. Ya voy Toño. 

Yo dejé de recorrer África hace 14 años y medio.  Recuerdo hoy que, con mucha frecuencia al regreso de mis viajes de Suráfrica a Ghana, o a Senegal, o a Zambia o a Uganda, de los dos lados del continente, le comentaba a Mónica que los aviones viajaban “llenos de chinos”, la mayoría hombres.  Trabajaban en los proyectos de infraestructura que los chinos fueron financiando y construyendo en el continente a cambio de importantes ventajes en la adquisición de “commodities” como el cobre o de minerales raros como el coltán.  Ese era el comienzo de la ruta de la seda y demostraba que China está dispuesta a llenar el vacío que vayan dejando los gringos y los europeos, estos últimos cada vez más quedados y más aburguesados.

La gota que rebosó la copa fue un comentario que me encontré hoy.  Resulta que uno de los objetivos de la guerra anti woke de Trump y de los MAGAs es la Agencia Internacional para el Desarrollo del Gobierno de los Estados Unidos, USAID.  En una de las primeras medidas Trump ordenó suspender todos los programas de USAID y este lunes pasado la administración puso en licencia remunerada a 50 altos ejecutivos de la agencia y ordenó la parálisis total de todos los programas, aún los de ayuda humanitaria.  ¿Cacería de brujas para identificar y despedir a todos los funcionarios “progres”?  Posible.  Yo trabajé, entre 1988 y 2010 con varias agencias contratistas de USAID y luego entre 2010 y 2019 fui consultor de otros varios proyectos de USAID, en Burundi, en Afganistán, en Madagascar.  Durante esas tres décadas conocí funcionarios de USAID de todos los niveles y de todos los pelambres.  Todos y todas comprometidos, dedicados y claro liberales.  La cultura USAID es progresista, porque básicamente de eso se trata, de llevar la ayuda internacional a los países más pobres y claro está más desiguales.  Eso era de esperarse.  Lo que me ha sorprendido es que varios comentaristas, conocedores de los temas de la ayuda internacional, coinciden en decir que la medida de Trump le abrirá el camino para que China ocupe el vacío, aumentando exponencialmente su influencia.  Uno de los elementos fundamentales de las “regulaciones” de la ayuda internacional estadounidense es la “buy american policy” que determina que mientras haya un proveedor de bienes o servicios estadounidense este será preferido sobre cualquier competidor foráneo.  Los europeos, mucho menos generosos promueven las mismas prácticas y muy seguramente los chinos al penetrar el mundo de la ayuda internacional harán lo propio.

Han ido conquistando mercados, primero con los textiles y las confecciones baratas, luego con productos industriales de calidad y competitivos, y, ahora, tomando una posición de liderazgo en la industria de la tecnología y ni hablar de armamento.  Si resuelven aprovechar los vacíos que irá dejando Trump con su torpe política aislacionista y su constante bulying de quien lo enfrente, los chinos estarán dando pasos agigantados para convertirse en el imperio de la segunda mitad del siglo.  Tiene China, una ventaja competitiva, por ahora las políticas de Estado las dicta el autoritario Partido Comunista de la República Popular China, sin oposición ni cuestionamiento. 

Trump puede soñar con una presidencia imperial, pero es altamente posible que no le dure más de dos años, si se repite la costumbre del cambio de balance en las elecciones de mitaca (mid term) y muy probable que los jueces se le atraviesen, como en el caso de las donaciones (grants) congeladas o en el caso de la nacionalidad al nacer, dos órdenes ejecutivas que fueron bloqueadas por jueces en estos días.

Recordemos que la última vez que hubo un imperio chino duró desde 221AC hasta 1921DC, la bicocada de 2142 años, un tilín más que la era cristiana que no tiene sino 2024.

¿Le llegó el turno a la China?


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