Año Nuevo Cuento Viejo

Alocución de fin de año desde Pescadito. El Espectador

El 31 de diciembre en horas de la tarde, el presidente Petro en uno de esos montajes populistas y demagogos, hizo una alocución de fin de año desde una tienda en Pescadito en Santa Marta.  Presentó un balance de lo que el cree que fue su gestión y le dijo a los colombianos y a las colombianas que en el 2025 su gobierno SI iba a cumplir todas las promesas.  Vamos pues.  Ya están empezando a construir los tres trenes y ya van a empezar a poner los paneles solares para los más o menos diez millones de hogares en donde viven cerca de treinta y tres millones seiscientos mil colombianos y colombianas en situación de vulnerabilidad o de pobreza absoluta.

La primera promesa que si estamos seguros de que va a cumplir el gobierno del cambio es la del acabar con el sistema nacional de salud.

Con la infinita soberbia que la ha caracterizado, la Kacocracia petrista anunció un aumento de 5,36% en la UPC (Unidad por Capitación) que es la base para la financiación del sistema nacional de seguridad social en salud.  Los “expertos” vienen diciendo desde 2023 que la UPC no alcanza para cubrir las crecientes necesidades del sistema.  La primera kacócrata encargada del ministerio de salud, nunca negó su pretensión ideológica de “acabar con las EPS” y de estatizar la totalidad del sistema.  El jefe kacócrata, líder cósmico mundial universal, anunció también desde el inicio de su brillante y cósmica gestión la intención: van a desfinanciar el sistema para producir lo que él bautizó como el chuchuchú.

Para explicar el aumento irrisorio de la UPC, el kacocrata de las tetas y el paraíso, argumentó que aplicaron el aumento del IPC porque las EPS no entregaron información confiable para determinar el aumento real.  Vale la pena anotar que hoy en día la kacocracia controla más del 60% de las EPS, o sea los kacócratas que manejan las EPS intervenidas no le pasaron el dato a los que determinan la UPC, siendo que son de los mismos.  Órale

En el colmo del cinismo, el kacócrata de las tetas, explicó en la red X que no se había podido aumentar más porque los congresistas pagados por las EPS tumbaron la ley de financiamiento. 

En la mañana del 2 de enero el presidente se despachó en X, como siempre, con un sartal de mentiras y calumnias contra sus opositores.  Terminó su diatriba diciendo mamola a los expertos, los pacientes, los gestores, quienes, todos a una como Fuenteovejuna, piden más recursos para las EPS. 

Es altamente probable que la veleidad ideológica de los kacócratas acabe convirtiéndose en una masacre de trabajadores del sector salud a quienes tendrán que despedir porque no habrá con qué pagarles.  Ideología mata matemática.  Algo más del 60% de los costos del sistema de salud son costos de personal, entre empleados y contratistas, no son sólo los médicos y enfermeros y laboratoristas, y demás especialidades sino también el personal de apoyo.  Días antes de este insensato ajuste de la UPC el presidente anunció un aumento del salario mínimo y del subsidio de transporte que equivale a un 11.5%.  Un porcentaje muy importante de los trabajadores de la salud devenga menos de tres salarios mínimos, y todos exigirán que se les aumente por lo menos el 11,5%.  Y así facilito, le abren un hueco importante a la financiación del sistema.  Y no es por bestias, ni por kacos, es de intento.

A falta de recursos las EPS que aún no están intervenidas, como Sura y Compensar, insistirán en entregarle el chicharrón a los kacócratas.  Y como se ha visto con las ya intervenidas, el paganini será el usuario a quien se le demorarán las citas con los especialistas, quien no podrá conseguir las medicinas, a quien no le podrán hacer las pruebas diagnósticas necesarias para prevenir la incidencia de enfermedades de alto costo que de por sí ha venido aumentando dramáticamente.

Y así, amparados en un discurso agresivo y acusatorio, los kacócratas van a generar intencionalmente lo que la kacócrata Corcho llamó “la crisis explicita” que se requiere para reformar el sistema.  Y mientras lo reforman, llevan más de dos años y no han podido, a los pacientes y a los trabajadores de la salud el mensaje es uno sólo MAMOLA.

Pero eso al líder cósmico, mundial, universal, poco le importa.  Él sólo quiere ser recordado como el que estatizó el sistema de salud, el daño colateral es parte del cambio.

El 10 de enero, con el apoyo irrestricto y definitivo de los gobiernos de Colombia, de México, de Brasil, que sin querer queriendo se unieron a Rusia Bielorusia, Irán, Corea del Norte y China, tomará juramento Nicolás Maduro consolidando así la dictadura y enterrando por mucho tiempo cualquier posibilidad de que una elección limpia defina los destinos de Venezuela.  Para los venezolanos vienen más tiempos difíciles, más represión, más escasez, más sanciones, y muy posiblemente más migración.  Queda por saberse que va a hacer el gobierno de Trump, si es que hace algo.  Recordemos que el Marco Rubio si es confirmado por el senado como secretario de Estado se la tiene jurada a Maduro desde hace años.

Por el resto del mundo más de lo mismo.  Putin desatado.  Netanyahu también.  Con las venias de las “democracias” occidentales, se consolida en Siria un régimen que cada vez se me parece más a los Talibanes.  En Alemania se espera que la derecha retome el poder tras las elecciones que se celebrarán en febrero de este año ante la desmembración de la llamada coalición del semáforo.  En España no pasa un día sin que nos recuerden el nivel de la corrupción del régimen del PSOE.

En realidad, el Economist tiene la razón la palabra del año y de pronto de la década es Kacocracia.

Una preguntita: ¿Por qué habremos de creerle a la gente del Pacto Histórico y a su lider que van a respetar el resultado de las elecciones de 2026 si, como ha quedado demostrado, apoyan el raponazo de Maduro en Venezuela?


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