
Hoy me despido. Regreso en enero. Felices fiestas y un buen 2025 para todas y para todos.
La columna de hoy es mi requesonera opinión, nada de análisis objetivo. Hoy le cuento a mis pacientes y fieles lectores como vi el año que termina. No hay orden de importancia diferente a lo que a mí me importó.
Iba a separar, local y foráneo en dos publicaciones, pero mejor no.
Empecemos entonces con el país de la belleza y el gobierno del Cambio.
En la mañana del viernes, en Blu Radio, discutían sobre la palabra del año en Colombia. Las propuestas de los paneleros, perdón panelistas, fueron variadas, esa gente casi nunca se pone de acuerdo. Me quedo con tres, carrotanque, chuchuchú y la del Economist, repetida por uno de los paneleros, cakocracia. En su acepción cundiboyacense, cacocracia sería el gobierno de los cacos y en ese caso el gobierno del Cambio en nada se diferencia de sus antecesores, tal vez han sido más descarados. Con el escándalo de la UNGRD, la palabra carrotanque tiene muy buena opción. Finalmente, si uno mira los ejes de cualquier política social, educación, salud y vivienda, pues la palabra si es chuchuchú. Con relación a la cakocracia, alguien me dirá ¿acaso el gobierno del cambio se ha diferenciado en algo de sus antecesores? Cierto, el Cambio prometido no ha sucedido. Sin embargo, diferencias todas como lo anoté en la columna en que me refería al talante del presidente. En este gobierno hay más Kacos (los malos en griego), y más cacos; Olmedo, Sneyder, Roa, Nicolás I, Nicolás II, Bonilla, y eso faltando datos de otros municipios que irán llegando a medida que canten los implicados.
En estos días, su talante le ha pasado la cuenta al presidente. Primero fueron todos los magistrados del Consejo de Estado quienes le llamaron la atención por su actitud pendenciera, ese mismo día lunes los medios de comunicación más importantes le llamaban la atención pidiéndole respeto a la libertad de expresión. El Congreso no le aprobó ni su reforma tributaria, disfrazada de ley de financiamiento ni la reforma política. De remate la Corte Interamericana de Derechos Humanos rechazó la petición de los abogados del presidente Petro que pedían medidas cautelares para detener la investigación sobre la violación de los topes de campaña por la campaña (SIC) Petro Presidente 2022. Se suma la estruendosa caída del estúpido nombramiento del misógino calumniador promotor de la pedofilia, Daniel Mendoza como embajador en Tailandia.
Afortunadamente el líder cósmico, mundial, universal, tiene los recursos de la creatividad y de la imaginación, y cuando fallan, pues embiste. Para empezar con habilidad de culebrero de plaza pública ya ha empezado a culpar de todo el desastre económico a la caída de la ley de financiamiento, no le importa que su gobierno haya aumentado los gastos de funcionamiento en 100 billones de pesos, 8.33 veces la tan manida reforma tributaria. O sea, con solo bajar en 12% el incremento de los gastos de funcionamiento hubiera podido resolver el problema, pero es que es un gobierno, además de caco, gastón. Para contrarrestar las críticas por el exceso en nombramientos de amigotes en cargos diplomáticos, 86 nuevos cargos en lo que va del gobierno; él, mesías del cambio, anuncia que va a ordenar que se vendan las casas de las residencias de los embajadores de Colombia que considera demasiado lujosas. Y cuando se le cuestiona ataca como lo demuestra su reacción a la muy informativa columna del periodista Edgar Quintero titulada “PRESUPUESTO DE 2025: PETRO SACRIFICA INVERSIÓN POR MÁS BUROCRACIA.
En medio de sus cuestionamientos de fondo al artículo, el presidente acusa a La Silla Vacía de querer “profundizar la narrativa de oposición”; también señala que si el periodista que escribió la nota incluía los elementos de análisis que él sugiere “perdería el empleo”; y aseguró que “los patrocinadores de La Silla” no toleran un análisis heterodoxo de la economía. “La verdad se pliega al poder”, remató. (La Silla Vacía, dic 20.)
Ese es el Petro 2024, peor rodeado, más pendenciero y, más inepto.
El triunfo de Trump.
Difícil encontrar algo nuevo o diferente que decir sobre este fenómeno político de la era de la post verdad. A mí, el tipo me choca. Todo parece indicar que vienen tiempos tormentosos para “el imperio”. Lo malo es Trump o no Trump, los Estados Unidos seguirán siendo una potencia en todo el sentido de la palabra y, para bien o para mal el referente de las democracias occidentales. Entonces el daño que les puedan producir los excesos de Trump a la economía norteamericana y/o a su posición internacional, tendrán consecuencias en el equilibrio mundial. Inversamente, lo bueno será bueno para todos.
Ayer oí, (yo escucho a las personas, pero oigo radio, o música) un poscas del NYT en que se referían a dos noticias sobre la “transición” que muestran un ambiente totalmente diferente en este 2024 que lo que se vivió en 2016. Uno, todos los CEOs de las corporaciones importantes hacen cola para ir a Mar a Lago a besarle el anillo a Trump. Dos ABC y Disney “arreglaron” una demanda que Trump les había puesto en Florida, demanda que muy posiblemente hubieran ganado, pero que estimaron sería un desastre de relaciones públicas. ¿Miedo o sumisión? Da igual, la presidencia de Trump II va a ser muy diferente, ojalá para bien.
Priorité à droite
Cuando cursaba mi segundo año de estudios en Lyon, mi tío rico falleció, y dejó unas platas. A mi me figuró que me regalaran un carro, una Mini Cooper roja. En la segunda salida en mi carrito nuevo, me paró un amable agente de policía que me puso un parte por violar la Priorité à droite, en esos tiempos regla fundamental de la movilidad en Francia, y cuya irrespeto causaba accidentes graves.
Repito, es mi opinión y, claro puede ser controvertible. El año 2024 fue el año de la derecha en Europa y también por estos lados. Parecería que la gente está aburrida de tanto progresismo políticamente correcto y empieza a darle prioridad a la derecha. Las ideas de derecha dejaron de ser de mala familia. En Polonia, en Países Bajos, en Suecia, en Francia, en donde forzaron unas elecciones que le costaron sus mayorías a Macron, en España con VOX, y en Alemania; los partidos de derecha, que la prensa WOKE, llama de extrema derecha conquistaron a los votantes. A los doce años de gobierno de derecha de Orbán en Hungría, se fueron sumando, Bukele, Meloni, Milei y ahora Trump. En enero de 25 habrá elecciones en Alemania forzada por la desarticulación de la coalición del semáforo, de centro izquierda, se espera un repunte de la derecha y de la extrema derecha.
El avance de “las derechas” en los países occidentales, le ha permitido a Netanyahu recurrir a toda clase de atrocidades, que le han permitido asestarle durísimos golpes a Hamas y a Hezbolá, y de paso a Irán.
España. No todo lo que brilla…
Presenta el Economist un análisis que posiciona a España como la economía que mejores resultados ha obtenido entre los de la OECD, que es un “club de países ricos”. Tengo dos compañeros de promoción del Liceo que viven en Suiza el uno y en España el otro y con quienes mantenemos conversaciones muy interesantes sobre varios temas y que siempre me parecieron bien informados. El análisis del Economist se basa en los siguientes indicadores, el crecimiento del PIB, la valorización de las acciones, la inflación, la variación de la tasa de desempleo y la ratio de balance primario al PIB, y proponen una clasificación, que entre otras cosas deja a Colombia bastante bien parada lo que es motivo de orgullo para el líder cósmico. Reacciona mi amigo Alfonso y explica que esos números no tienen en cuenta que España fue uno de los países con mayor descenso del PIB durante la pandemia y que el crecimiento se debe en buena parte al aporte de los inmigrantes, no sólo de Hispanoamérica sino de países del primer mundo. Dice que esos crecimientos no han favorecido a los “españoles de a pie” que siguen enfrentando la tasa de desempleo más alta de la OECD y “no llegan a fin de mes”. Súmele entonces los escándalos de corrupción en que se ve sumido el gobierno de Pedro Sánchez y se completa el proverbio “no todo lo que brilla es oro”.
Bueno queridos y queridas, me despido deseándoles unas felices fiestas, y un año de 2025 lleno de cosas buenas. Temas como el de la guerra rusa, China y la caída de Hassad quedan para el año entrante.
