EL Talante Presidencial

Esta columna se ha demorado más de lo normal.  Llevo una semana tratando de establecer algún patrón que permita entender el “talante” de Gustavo Petro.

Un poco, o tal vez un mucho de historia.  Tratemos de describir a los presidentes de Colombia, digamos desde el Frente Nacional.

Alberto Lleras Camargo fue el bohemio, orador privilegiado, que se encargó de la implementación de los acuerdos de Sitges y Benidorm, generando confianza entre liberales y conservadores.

Guillermo León Valencia.  No mucho más que sus famosas cacerías, de animales y de “insurgentes” y el brindis de “viva España” en la cena de Estado con el presidente de Francia.

Carlos Lleras Restrepo.  El gran reformador, sembró la modernización del Estado colombiano.  Pero se le recuerda más por la célebre intervención televisada del 19 de abril de 1970 cuando les dio unos minutos a los colombianos para que se fueran a acostar en esa noche en la que se definió la elección de Misael Pastrana.  Uno de sus grandes legados, la creación del ICBF asegurando su financiación mediante un aporte parafiscal que lo hizo por más de 45 años, para bien o para mal, totalmente independiente de la situación de las finanzas del gobierno.

Misael Pastrana.  Su bandera “Las 4 estrategias de Desarrollo” de donde surgió el UPAC elemento central de una política pública que cambió el panorama de la vivienda en Colombia y dinamizó el ahorro y el sector financiero.  Inició la modernización del Departamento Nacional de Planeación.  Fue un hombre soberbio.

Alfonso López M.  El mandato claro.  Llevó a un importante grupo de tecnócratas al equipo económico del gobierno.  Impulsó la exploración petrolera en Colombia sentando las bases para lo que Petro está arrasando.  El regreso del talante liberal al gobierno luego de la anestesia del frente nacional.  En momentos de angustias económicas su gobierno miró para otro lado permitiendo la “ventanilla siniestra” del Banco de la República por donde se puede haber realizado la mayor operación de lavado de dólares de mucho tiempo, en lo que fue llamado la bonanza marimbera. 

Julio César Turbay.  Se le recuerda por el Estatuto de Seguridad. Tal vez la era del macartismo más acentuado que ha tenido lugar en Colombia y por su muy célebre frase “la corrupción en sus justas proporciones”.  Enérgico y pragmático profundamente anti comunista.

Belisario Betancur.  Casas sin cuota inicial, la Universidad a Distancia, el apoyo al metro de Medellín.  Ingenua búsqueda de la paz que llevó a la firma de acuerdos con el M19 y el EPL.   Su mandato quedó marcado por el acto sicarial contratado por Pablo Escobar con el M19 y por el desastre de Armero.  Belisario fue ingenuo, tal vez por su decidido compromiso con la paz. 

Virgilio Barco.  Decidido a afianzar su victoria electoral con un gobierno de partido, excluyó al partido conservador, terminando de una vez con la herencia del Frente Nacional, que sus antecesores, desde López, habían extendido dando siempre participación al otro partido.  Un mandato marcado por la lucha frontal contra el cartel de Medellín, por los actos terroristas ordenados por Pablo Escobar, el fortalecimiento de las fuerzas armadas y la creación de los batallones de soldados profesionales que serían la base de los éxitos del Plan Colombia años más tarde.  Cosechó los esfuerzos iniciados por su antecesor y logró la firma del acuerdo de paz que llevó a la desmovilización del M19 y a la formación del partido político Alianza Democrática M19.  Barco fue, se dice que por enfermedad un presidente ausente en la segunda mitad de su mandato, período durante el cual se dice que su Secretario General Germán Montoya era quien tomaba todas la decisiones importantes.    A Barco se le recuerda como un presidente adusto y malgeniado

César Gaviria.  Heredero de la candidatura del asesinado Luis Carlos Galán, Gaviria hizo un gobierno marcado por el profesionalismo y la juventud de su equipo.  Tres legados enormes, la Constitución de 1991, la Ley 100 que creó el Sistema Nacional de Seguridad Social en Salud y la apertura económica.  Gaviria fue mucho mejor presidente que expresidente.

Ernesto Samper.  El 8000 y nada más.  O sí alguito, durante su gobierno se creó en Ministerio de Cultura, que ha sido importante.

Andrés Pastrana.  Su talante quedó marcado por la silla vacía de Marulanda, el Caguán, y por su frase de despedida de sus intervenciones, “Nohra los niños y yo” que nublaron un gobierno de notorias ejecuciones.  Enfrentó el desastre del terremoto del Eje Cafetero creando un mecanismo novedoso que fue extremadamente exitoso, el FOREC.  Negoció con el gobierno Clinton y el Congreso de los EEUU, el Plan Colombia que sería la base fundamental para el éxito de la política de seguridad de Uribe y del debilitamiento de las FARC que las llevaría a sentarse a conversar con Santos.  En su gobierno se creó el programa de Familias en Acción que sería uno de los pilares del éxito en la lucha contra la pobreza durante los primeros 22 años del siglo XXI.

Álvaro Uribe I.  Impuso un estilo de gobierno activo.  Su lema trabajar, trabajar y trabajar.  Exigente, regañón, e informado hasta el más mínimo detalles gobernó desde sus consejos comunitarios, todos los sábados.  Autoritario hasta el tuétano.  Apoyado en el Plan Colombia desarrolló su estrategia de seguridad que le devolvió la tranquilidad a millones de colombianos.  Impulsó y logró reformas fundamentales al régimen de pensiones y al régimen laboral que permitieron mejorar la competitividad.  Su primer mandato puede haber sido uno de los mejores de los últimos 50 años. 

Álvaro Uribe II.  Desde el desayuno se sabe como va a ser el almuerzo.  Desde la forma en que se hizo aprobar la reelección, el segundo gobierno de Uribe estuvo marcado por el “todo vale”.  Los choques con las cortes, las chuzadas, y sobre todo, los falsos positivos fueron el sello de su segunda gestión.  El súbito enriquecimiento de sus hijos con el negocio de las zonas francas nunca fue explicado.  Su segunda gestión, era hasta ahora la peor de los últimos cincuenta años.

Juan Manuel Santos I.  Lo de Santos fue la paz con las FARC.  Un gobernante práctico y exigente.  Se montó en el prestigio de Uribe para lograr la elección, y rápidamente mostró que tenía su propio talante.  Sus ministros y otros miembros de su gobierno tenían que mostrar resultados.  Basado en el aprendizaje que dejó la atención del desastres causado por la extrema ola invernal que se desató en 2010, presentó y logró que el congreso aprobara la creación de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, con un enorme error de diseño, que le permite a un director nombrado por el presidente de la República, que contrate a diestra y siniestra sin cumplir con los requisitos de transparencia. 

Juan Manuel Santos II.  Montado en el caballito del “proceso de paz” y apalancado con dineros no muy santos, logró hacerse reelegir.  Firmó el acuerdo de Paz, que fuera rechazado por los colombianos en un tristemente famoso referendo.  Logró cuadrar la vaina y volvió a firmar un acuerdo “mejorado” logrando la desmovilización y entrega de armas de miles de guerrilleros y de todo el secretariado general de las FARC.  Básicamente cumplió su cometido que era firmar.  Les dejó la implementación a sus sucesores.  Durante su segundo mandato se enterró la reelección.

Iván Duque.  De senador estrella a presidente estrellado.  Duque llegó a la presidencia como “el que dijo Uribe”, a cumplir con la promesa de hacer trizas el acuerdo de paz.  Su primer año de gobierno fue poca cosa.  Llegó la pandemia de COVID y le salió su verdadero talante, el de presentador de televisión.  Aún así, logró gestionar una etapa extremadamente difícil.  En un acto que mostró intransigencia e ingenuidad se la jugó con una reforma tributaria terriblemente impopular.  Una oposición enardecida y decidida a sembrar el terror en las calles se aprovechó del descontento y la frustración que habían dejado las privaciones de la pandemia y Duque quedó atrapado en lo que los zurdos han llamado el “estallido social”.  Duque fue más presentador de televisión que presidente.

Gustavo Petro.  Creímos que habíamos tocado fondo con Duque, pero llegó Gustavo y mandó apagar o a pagar.  Hay que reconocer que Petro tiene talante, más que muchos de sus antecesores, pero, es el talante equivocado para un jefe de Estado, de hecho como puede ver el lector a muchos de los antecesores de Petro se les recuerda más por sus obras, por su legado que por su talante y muy seguramente a Petro se le recordará por su talante pendenciero, por la tolerancia con las indelicadezas de sus colaboradores y amigos cercanos, por sus discursos que rayan en el absurdo, pero muy poco por sus obras o logros.  Lo triste es que es posible que detrás de la enorme cortina de humo que ha ido extendiendo a punta de ataques, tergiversaciones y discursos elucubrantes del presidente, en el gobierno de Petro se hayan logrado cosas, eso por lo menos dicen sus defensores, por ejemplo su  defensora María José Pizarro.

Los «amigos» del presidente

Haciendo algo de memoria, a cada uno de los presidentes nombrados, excluyo a Alberto Lleras y a Valencia porque yo estaba muy chiquito, se le puede relacionar con uno o dos nombres de personajes cercanos acusados de indelicadezas.  A Lleras Restrepo lo recordaremos por el escándalo de Fadul y Peñalosa.  A Pastrana se le criticó mucho su cercana amistad con Jorge Barco, de quien se dice hizo de las suyas en Aerocivil.  A López se le recuerda por La Libertad y el enriquecimiento de su hijo Juan Manuel.  Pese a su célebre frase con respecto a la corrupción, no recuerdo y no he encontrado referencia alguna a algún escándalo durante el gobierno de Turbay.  A Belisario Betancur lo relacionaron con actos de corrupción en la construcción del metro de Medellín.  Se dice que durante el gobierno de Barco, Germán Montoya se benefició de muchos negocios y durante el de Gaviria se menciona a unos aportantes de la campaña, miembros de la colonia judía de Bogotá.  El escándalo de los aportes del cartel de Cali opacó cualquier otro acto de corrupción en el gobierno de Samper.  Juan Hernández, secretario general de la presidencia de Andrés Pastrana tuvo que renunciar a su cargo luego que le “destaparan” que había favorecido a su esposa con el contrato de los uniformes y de la dotación del personal de palacio.  “El Sastrecillo Valiente” lo llamó el hermano del presidente, Juan Carlos Pastrana.  En el gobierno de Uribe pasaron muchas cosas, tal vez lo más notorio fue el escándalo de Agro Ingreso Seguro protagonizado por el favorito del presidente Andrés Felipe Arias, se le podría sumar la llamada Yidis política que enredó hasta los tuétanos a Sabas Pretelt.  A Santos se le relaciona con el escándalo de Odebrecht que enlodó a su gerente de campaña y a uno que otro funcionario de su gobierno.  Duque se hizo en pendejo con su ministra Karen Abudinen quien permitió que se robaran setenta mil millones de pesos en el tristemente famoso contrato de los Centros Poblados y durante su gobierno, fue saqueada, poe primera vez la UNGRD, por su director Eduardo José González Angulo.  Así recorre uno cincuenta y tantos años de historia de Colombia, y se encuentra uno que a cada presidente le tocó enfrentar los torcidos de máximo tres de sus amigos o funcionarios cercanos.  Pero llegó el líder cósmico mundial universal y fiel a su propósito impuso el cambio.  Por ahora la lista corta de los amigos y familiares enredados incluye a Olmedo López, Sandra Ortiz, Armando Benedetti, César Manrique, Carlos Ramón González, Ricardo Bonilla, Luis Fernando Velasco, Laura Sarabia, Ricardo Roa, el novio de Ricardo Roa Nicolás I (Petro) y Nicolás II (Alcocer).


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