El poder del voto en contra

El martes 5 de noviembre, en 10 días, finalmente, tendrán lugar las elecciones en los Estados Unidos.  Cesará la especulación, la encuestivitis, y ojalá y sobre todo, la circulación de toda clase de bestialidades y fake news que ha inundado las redes sociales.  Seguramente los medios que sigo dedicarán semanas a analizar los resultados, sus causas y sus implicaciones.

Gran parte de la atención, sobre todo para los que no vivimos en Estados Unidos se centra en la elección presidencial.  Sin embargo, las elecciones de senadores y congresistas, que es como se llaman los miembros de la cámara de representantes, es igualmente, si no más importante.  Luego vienen los asuntos locales.  Se eligen ese día los gobernadores de 11 estados y dos territorios, y cientos de alcaldes, sherrifs, jueces, fiscales etc.

Con tanta información disponible, toca, en algún momento escoger.  Yo, tal vez por pereza, he decidido atenerme al modelo de predicción de los resultados desarrollado por el Economist, que combina diversas encuestas y lo que presenta es la probabilidad de que gane uno u otro candidato o candidata.  Según el Economist, hoy sábado 26 de octubre, Harris y Trump están empatados, cada quien tiene 50% de probabilidad de ganar la elección, eso dicen, también muchas encuestas.  El mismo modelo predice que el partido republicano tiene 70% de probabilidades de ganar el senado y el partido demócrata 54% de probabilidad de ganar la cámara.  Hay, pues muy pocas probabilidades de que un mismo partido controle senado y cámara y quien gane la presidencia tendrá que navegar aguas tempestuosas en el congreso.

Algún lector o alguna lectora me dirá, ilústrate requesonero, lee las predicciones de Allan Lichtman y su modelo de las 13 llaves que dice que va a ganar Kamala Harris y “déjate de tanta bulla”.  En ese caso me tocaría volver a hablar del gobierno del Cambio y me una una pereza infinita.

https://www.cbc.ca/radio/asithappens/allan-litchman-election-prediction-1.7318889

No soy gringo, no puedo votar.  La elección me importa porque dígalo uno como lo diga, los Estados Unidos son el país más influyente y más poderoso del mundo y por lo pronto eso no cambiará.  Sin Estados Unidos, Netanyahu no estaría tratando de aniquilar a Hamas y de paso a buena parte de la población de Gaza.  Sin Estados Unidos, Putin tendría una marioneta gobernando una Ucrania “ocupada”.  Sin Estados Unidos y su errada política antidrogas, Colombia de pronto tendría menos violencia.

El sistema electoral de los Estados Unidos es complejo.  Lo que es aún más sorprendente es que es absolutamente incoherente.  Para empezar, con el sistema del colegio electoral para la elección de presidente, es altamente probable que el ganador del voto popular, es decir el candidato que más votos obtenga, pierda la elección, así le sucedió a Hillary Clinton en 2016.  Luego, por la composición política de los estados, los hay marcadamente republicanos y los hay marcadamente demócratas, la elección se acaba decidiendo en siete estados, que son llamados los “swing states” en dónde históricamente el resultado cambia de un partido a otro y de una elección a otra, yo los he llamado los estados bisagra.  Son Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

Todo eso, explica, en parte porque el candidato Trump tiene serias posibilidades de ganar, lo que para una mente “educada” es sorprendente, por decir lo menos.  Y eso me lleva a preguntarme, ¿qué carajos es una mente “educada”?  Una mente educada, pensaría uno es una mente a la que un ser humano con el prontuario de Donald Trump le parece repugnante.  Pues no.  Conozco muchas mentes educadas que defienden la candidatura de Trump y que piensan que, por “loco” que sea, es mejor para los Estados Unidos que la señora Harris a quien consideran demasiado progre.

Entre muchas lecturas me he encontrado con frecuencia con ese sentimiento “antiwoke” que es la proteína que alimenta el voto MAGA, el voto decididamente trumpista, que ha conquistado buena parte del electorado republicano y que le garantiza a Trump la victoria en los estados rojos, lo que podría darle 219 votos en el colegio electoral, se requieren 270, los restantes 51 votos tiene que ir a buscarlos en los estados bisagra en donde necesita el apoyo de los indecisos, muchos de ellos republicanos a quienes el mensaje MAGA no los ha motivado a votar por él.  Lo que me impresiona es que ese sentimiento “antiwoke” puede ser el que defina el resultado en esos estados en donde las encuestas muestran básicamente lo que se podría llamar un empate técnico.  En ninguno de 6 estados ninguno de los candidatos adelanta a su rival por más de 1punto porcentual y en Arizona la ventaja es tan sólo de 2 puntos a favor de Trump.

El análisis se puede repetir exactamente desde la perspectiva de la candidatura de Kamala.  El sentimiento anti Trump, el temor al daño que le puede hacer a la democracia estadounidense es patente y la candidatura de Kamala ha energizado ese sentimiento en los estados en donde tradicionalmente ganan los demócratas.  Los estados azules asegurarían 226 votos para Kamala en el colegio electoral.  Tiene entonces que ir a buscar 44 votos en los estados bisagra en donde necesitará el apoyo de los votantes indecisos, demócratas a los que el mensaje anti Trump no ha convencido y republicanos a quienes el sentimiento “antiwoke” tampoco ha convencido.

Desde esta perspectiva yo llego a una requesonera conclusión.  Es altamente probable que la elección de 2024 en los Estados Unidos la defina el “voto en contra” porque el “voto a favor” no le alcanza a ninguno de los dos candidatos.  Y si uno mira el espectro de las ideologías dominantes, tanto el “trumpismo” como el “wokismo” son extremas, son excluyentes y han establecido las bases para la “cultura de cancelar” (cancel culture) que no acepta ni permite escuchar al otro. 

Notas:

Tuve el placer de conocer a Pacho de Roux en Barrancabermeja, a finales de la década de los 90. Estuvimos en un par de reuniones con «actores del conflicto» tratando de convencerlos que dejaran desmovilizarse a niños y niñas. En esa labor a la que dediqué mucho esfuerzo en el ICBF, Pacho jugó un papel importantísimo. Luego aplaudí y seguí de cerca su trabajo en la Comisión de la Verdad. En mi opinión es un gran ser humano y un tipo intachable. Pero le toca explicar cómo fue que fue el rollo del cura Darío Chavarriaga, porque en esa parece haberse equivocado.

Otro alto funcionario del gobierno del Cambio, cero y van dos, acusado de acoso sexual, se trata de exconcejal Diego Cancino. ¿Será que a este también lo van a defender las dotoras del Pacto? Si esas, las mismas que defienden a Maduro y dicen que Netanyahu es un genocida.

Y el recomendado de la semana, no se lo pierdan


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