
Este fin de semana leí dos artículos que coincidencialmente, publican dos columnistas que le creyeron a Petro. William Ospina en El Espectador y Mario Mendoza en Cambio. Demoledores. Tan demoledores que las bodegas de Petro dedicaron el fin de semana a demoler a los autores. Y el fin de semana fue de tres días, ayer lunes fue puente por la celebración del 12 de octubre, la fiesta que más nombres tiene, que día de la raza, que día de la hispanidad, que día de la pluriculturalidad. Los gringos que son más concretos, hace años le dice el día de Colón (Columbus day) y que cada quien piense lo que quiera de la gesta de don Cristóbal. Vuelvo al asunto de las columnas. Me gustaron ambas juntas las dos porque trascienden la crítica oportunista a los bandazos y cagadas del gobierno, trampa en la que yo caigo con frecuencia, y desarrollan un interesante análisis sobre los efectos de la psiquis del líder cósmico mundial universal y el inminente peligro que significa para Colombia. Narciso esquizofrénico le dice Mendoza, peligroso es el calificativo de escogencia de Ospina que dice en su párrafo introductorio ¿cómo dudar que su gobierno es a la vez saludable Dr. Jekyll y peligroso, Mr. Hyde? Mientras la oposición concentra sus críticas en las estúpidas selfies de las funcionarias del gobierno y la foto del director de la UNGRD con chaleco blindado y casco, la gente seria se preocupa por lo esencial, ¡el carácter del presidente de Colombia nos puede llevar al caos!
Volviendo a lo serio y trascendental, este lunes festivo continuó la operación Perseo en el corregimiento de El Plateado, en el Cañón del Micay, Cauca. “Las Fuerzas Militares siguen haciendo presencia en la zona y movilizándose hacia otras partes del Cañón de Micay con el objetivo de restablecer el control de la zona que lo tenían las disidencias de Iván Mordisco”. La visita de las funcionarias y los funcionarios del gobierno del Cambio, fue parte de esa “operación”. Las fuerzas armadas también llevaron a cabo una misión de distribución de ayuda humanitaria. Es decir, el paquete completo. Yo todavía no he entendido la composición de la delegación del gobierno. Fuera de Laurita la milagrosa que es la que mueve todas las fichas, no entiende uno mucho qué hacían la ministra de ambiente o el director de UNGRD en una zona de combate, pero bueno.
La operación Perseo es fundamental, porque es indispensable retomar el control del Cañón del Micay, abandonado en manos de los criminales por el Estado desde hace años. Recordemos que el presentador presidente Duque y el ministro mata niños anunciaron que habían «neutralizado» a Mordisco. Es una operación militar finalmente autorizada por el lider cósmico mundial universal, después de dos años de fracaso en las conversaciones entre el gobierno del Cambio y los narcotraficantes encabezados por Iván Mordisco, que se pasean por todo el cañón, armados hasta los dientes, en camionetas de alta gama y escuchando rancheras y corridos a todo volumen. Uno podría decir que la operación Perseo es la cabeza del iceberg del fracaso de la paz total.
Para rematar, en un error de cálculo típico del afán mesiánico del gobierno del Cambio, un grupo de ministros y ministras, encabezados por Laurita la milagrosa se fueron al Plateado, se pusieron la indumentaria de protección que es obligatoria en estos casos, se tomaron fotos, que parecían más bien de un combo de amigos preparando una comparsa para una fiesta de Halloween, se pasearon por el pueblo y se regresaron sin hablar con la gente que los estaba esperando. Como relata La Silla Vacía: “El descontento creció. “No, pero no nos escucharon todo lo que teníamos que decir”, dijo un habitante mientras ve que los ministros se van. “La reunión era en el parque y no quisieron ir”, dijo otro. “Estamos de acuerdo en que entre la fuerza pública, pero queríamos plantearle al gobierno que queremos que El Plateado sea municipio. Eran puntos muy precisos”, siguieron hablando. “Solo vinieron para decir que estuvieron en El Plateado”, agregó otro«. ( La Silla Vacía octubre 15)
Hablando de las fotos, cuando yo estuve en Afganistán, en dos ocasiones, tenía en la oficina que me asignaron un perchero en el que colgaban un chaleco blindado y un casco de combate, igualitos a los de las fotos de los funcionarios del gobierno del cambio. En tres ocasiones, sonó la alarma de bomba o ataque y tuve que ponerme el chaleco y el casco y dirigirme rápidamente al refugio que estaba en el sótano de la casa en donde quedaba la oficina. Nunca se me pasó por la mente tomarme una selfie, y eso que en Kabul yo tomada fotos de todo, porque eso no era paseo.
Aquí les dejo una interesante y acertada columna de Juan Camilo Merchán y Daniel Pacheco en La Silla Vacía
Coletilla: Se ganó el premio Nobel de Economía, el colombianista James Robinson, muy cercano a la Universidad de Los Andes. La feria de los lagartos, todo mundo es amigo de él.
