
En la columna del domingo mi comentario sobre las elecciones venezolanas fue tibio. Lo he debido decir de frente, yo estaba absolutamente seguro del fraude que tenía organizado Nicolás Maduro para auto declararse ganador de una elección que él sabía que si contaba los votos, perdería.
Lo demás es paisaje y uno no entiende la reacción de sorpresa de medios y comentaristas ante el resultado de las elecciones venezolanas. Aterricemos, el fraude se construyó desde hace un año.
El régimen dictatorial de Maduro con el apoyo de gentuza como Petro, se inventó una narrativa según la cuál iban a realizar unas elecciones libres y transparentes. El pendejo de Joe Biden que ya debía estar senil, se comió el cuento y le devolvió a Saab. Ya con Saab en Caracas y eliminado el riesgo de una cantata del hampón, Maduro y sus secuaces, siempre con la complicidad de Petro y ahora del canciller Murillo, pusieron en marcha el proceso para asegurar una “victoria” electoral. La fiscalía de bolsillo inhabilitó a María Corina Machado, y Maduro y sus asesores cubanos creyeron que la iban a atemorizar. En el matastanto (así decía mi hija Carolina a «mientras tanto») los consulados en el exterior recibieron la instrucción de limitar al máximo, sin impedirlo totalmente, la inscripción de ciudadanos venezolanos para que pudieran votar en la elección. María Corina no se amilanó y armó la mesa de unidad nacional que poco a poco fue ocupando espacio y mostrando los dientes. Trataron de frenarla impidiendo la inscripción de la candidata escogida para reemplazar a María Corina, pero el efecto no se produjo, y se inscribió la candidatura del primo González Urrutia.
Y, oh sorpresa, pese a todas las trabas, obstáculos y persecuciones, el movimiento no perdió fuerza. Y en ese momento, muchos, bien inocentes creyeron. Y los amigos del sátrapa como Petro aprovecharon para hablar de elecciones libres y de respeto a la “voluntad del pueblo”. Creían que el resultado sería apretado y que con alterar unas máquinas y unas actas, se saldrían con la suya- con el endoso de hampones como Ernesto Samper y violadores de niñas como Timochenko. Eso sí había que asegurarse que a Venezuela no entrasen observadores independientes. Para ambientar el fraude, Clara López Obregón, de quien hasta ayer tuve una buena opinión, pese a su rol en el gobierno de Torombolo Moreno (Fallecido, y digo fallecido porque un alma así no merece descansar en paz), vocera del Pacto Histórico, quien jugó un papel central en la campaña de Petro, dijo “El sistema electoral venezolano es bueno y confiable y yo siempre he criticado el nuestro, es muy deficiente comparado con el de Venezuela”, rápidamente el guionista de las tetas le hace eco.
Resulta y pasa que todo parece indicar que el primo González Urrutia le propinó una paliza a Maduro. Las encuestas de boca de urna anunciaban desde temprano que la elección iba a quedar 70-30, y las actas en poder de campaña de González parecen confirmar el resultado. Ya no bastaba con un poco de trampa. Había que descararse. Y se descararon.
El domingo 28 de julio en la noche se consumó el fraude con un paso a paso que estaba escrito en un guion preciso desde que anunciaron las elecciones:
- Apenas después del cierre de urnas, y sin que se hubiera emitido ni un solo dato por parte del CNI, cantan victoria.
- Antes de emitir resultados aparecen los militares en una rueda de prensa amenazantemente.
- Después de medianoche dan ganador a Maduro con resultados parciales 80%, dijeron y sin una sola acta.
- Para explicar el silencio de seis horas que se tardaron en armar la trampa, informan que hubo “ataque cibernético terrorista” contra el CNE.
- Al siguiente día el Fiscal abre investigación contra la líder de la oposición acusándola de ser responsable del saboteo de sistema de información del CNE.
- Finalmente proclaman a Maduro presidente, las actas siguen sin aparecer.
La segunda fase del guion se sigue ejecutando milimétricamente:
- Los amigos de Maduro: China, Rusia, Irán Nicaragua y Guatemala, se apresuran a reconocer el triunfo y felicitar a Maduro. El tirano ya sabe que por el lado del Consejo de Seguridad de la ONU no le va a pasar nada.
- Maduro está culpando a Colombia de participar en una conspiración que ha llamado Guaidió 2.0 y que financia y encabeza Elon Musk.
- El régimen del sátrapa rompe relaciones diplomáticas con cuanto país cuyo gobierno se atreva a cuestionar el resultado de las elecciones y a pedir transparencia. La lista es larga.
- La represión contra la protesta popular será inmisericorde, ya van dos muertos cientos de heridos y 97 detenidos en el primer día de protestas.
- La izquierda unida justifica el fraude.
- Maduro está abroquelado.
En el otro matastanto, Petro guardó silencio durante cerca de 60 horas, lo que generó toda clase de suspicacias y, debo reconocer, mala leche. Reconozco que el mensaje que fijó a las 8:15 de la mañana de hoy en su cuenta de X, disipó mis dudas y debería disipar muchas maledicencias. Es un mensaje de un jefe de Estado. Transcribo el primer párrafo que es suficientemente claro:
Las graves dudas que se establecen alrededor del proceso electoral venezolano pueden llevar a su pueblo a una profunda polarización violenta con graves consecuencias de división permanente de una nación que ha sabido unirse muchas veces en su historia. Invito al gobierno venezolano a permitir que las elecciones terminen en paz permitiendo un escrutinio transparente con conteo de votos, actas y con veeduría de todas las fuerzas políticas de su país y veeduría internacional profesional. (Gustavo Petro Urrego, Presidente de Colombia)
Me parece que la tesis del presidente Petro, a quien crítico con frecuencia, es sólida, las elecciones en Venezuela no se han terminado, por lo tanto el reclamo de Maduro de que ya es el presidente electo para los próximos seis años, no es válido.
Lo que pase de ahora en adelante es ante todo responsabilidad de los venezolanos ojalá unos y otros se dejen acompañar y aconsejar por la comunidad internacional. En el caso de Colombia, considero inoportuno e inconveniente que las fuerzas que se oponen al gobierno intenten capitalizar la incertidumbre que genera el intento de fraude para construir un discurso contra el gobierno. Temas para criticar y cuestionar hay por doquier, pero en este caso Petro ha hecho lo que corresponde a un estadista.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav
