
Para ganar la presidencia de los Estados Unidos, si es seleccionada como candidata del partido demócrata, Kamala Harris necesita carisma y tiempo, y no tiene ni lo uno ni lo otro y le queda cuesta arriba (a mountain to climb) dice The Economist. Eso sí, todos los analistas coinciden en que la oportunidad está ahí y es única. Para ganar, Kamala necesita convertir la elección en un referendo sobre Donald Trump que es bastante impopular por fuera de las devotas bases de MAGA, en lugar de uno sobre el gobierno de Biden y su participación en él, que es lo que buscará la campaña de Trump.
Hija de inmigrantes, un economista jamaiquino y de una endocrinóloga nacida en la India, ya fallecida, Kamala Harris no es propiamente afroamericana, o negra como le diría Sindiswa, nuestra empleada Zúlu en Suráfrica. Es, sin embargo, una mujer que pertenece a una minoría y seguramente aprovechará esa condición en su posible carrera hacia la Casa Blanca. Todo parece indicar que será seleccionada como candidata del partido demócrata en reemplazo de Joe Biden, quien no logró recuperarse de una desastrosa participación en un debate con Donald Trump. El New York Times muestra como entre la fecha del debate, junio 27 y el 21 de julio, fecha del anuncio de retiro de Biden, la ventaja de Trump aumentó sustancialmente en las encuestas en los estados clave (swing states) – que son los que definen la elección en una carrera apretada como la de este año.
Uno podría pensar al ver a la posible candidata como una política que se hizo, como Obama o como Trump, por fuera del establecimiento a punta de ideas y carisma, porque así a muchos y sobre todo a muchas el candidato de MAGA no nos guste y muchas de sus ideas nos repugnen, el tipo tiene carisma. Resulta que no. Kamala Harris comenzó y consolidó su carrera al interior del establecimiento demócrata en California, en donde ganó elecciones claves hasta llegar a ocupar el cargo de fiscal general del Estado. Dice el Economist que Kamala Harris no ha aprovechado sus orígenes, hija de inmigrantes que se conocieron como activistas en la universidad de Berkley en los años sesenta y le ha costado consolidar una imagen sólida en la escena nacional. Sostienen sus críticos que la señora Harris es una mujer oportunista con muchas ambiciones y muy pocas convicciones. Imagen de la que a ella le ha costado trabajo deshacerse.
Han pasado cuatro días desde que Biden anunció su retiro y propuso la candidatura de Kamala Harris. El efecto ha sido notorio, el partido demócrata ha recobrado energía, los donantes han aumentado sus aportes y la mayoría del establecimiento del partido ha endosado su candidatura. En su primera, y muy energizada manifestación pública, Kamala utilizó un tono que le puede servir cuando dijo que en su carrera como fiscal había enfrentado y derrotado a predadores sexuales y estafadores, y que conocía tipos como Donald Trump.
El renovado vigor de las huestes demócratas se nota y se siente en las redes sociales en los medios que han demostrado su determinada preocupación por la posible victoria de Trump, de MAGA y de la gente de Project 2025 y en los aportes de los donantes. Conociendo el estilo de la política norteamericana en donde con demasiada frecuencia los estrategas consideran que es más rentable denigrar y atacar al contrincante, seguramente de las toldas republicanas dispararán misiles de todas las calañas contra Kamala Harris.
Ante el optimismo de mis amigotes, casi todos anti Trump, yo propongo guardar algo de caución, pues no creo que el cambio de candidato sea de por sí factor de triunfo.
La candidatura de Kamala Harris tiene, como el queso suizo, sus vacíos. Sólo hay que esperar que, como decía mi profesor de matemáticas, haya más queso que vacío. Kamala no es una persona que haya mostrado a lo largo de su carrera política y como vicepresidenta el carisma que pueda mover a los independientes. Su rol como vicepresidenta ha sido más bien oscuro sobre todo en un tema en que se suponía tomaría el liderazgo y es el de la frontera sur de Estados Unidos, y por ahí tiene sus vulnerabilidades. Por ahora lo único que se ha visto es un ridículo comentario del tarado compañero de ticket de Trump, JD Vance que, en una entrevista en Fox News, claro está, la criticó por no tener hijos, llamándola “childless cat lady” una muy denigrante frase que seguramente energizó a muchas mujeres independientes a quienes la candidatura de Biden tenía desanimadas.
Se me ocurre que Kamala y su equipo deben buscar a toda costa un debate con Trump, en donde la, por ahora posible, candidata demócrata podría asestar golpes definitivos a Trump. Y si, como es «posible» Trump evita el debate, ahí podría encontrar la señora Harris una veta para atacarlo “¿cómo puede ser presidente alguien que le rehúye a un debate con una mujer hija de inmigrantes?” sería un lindo slogan para unos comerciales de televisión, se me ocurre.
Por ahora el cambio de candidato ha vuelto a poner a los dos candidatos empatados en las encuestas. Será interesante ver el efecto que tenga la esperada proclamación como candidata de Kamala, la escogencia de su compañero o compañera de ticket, y el show de una convención demócrata que iba a ser un bodrio con la candidatura de Biden y que puede ser un espectáculo de primer nivel con Kamala y un partido demócrata vigorizado.
Y ya para terminar queridos lectores y lectoras, colóquense en los zapatos de un padre o de una madre de un joven atleta que esperaba que los juegos panamericanos de Barranquilla le dieran la oportunidad para su preparación para el ciclo olímpico que comienza el 12 de agosto cuando se acaben los juegos y que muy seguramente verá su sueño truncado porque Petro no dejó hacer esos panamericanos: ¿Qué sentiría al enterarse que el presidente y Laurita la milagrosa, y la familia presidencial y quien sabe cuánto lagarto del pacto histórico se fueron a Paris, dizque a apoyar a los deportistas colombianos asistiendo a la inauguración de los juegos olímpicos? No joddddaaa deben estar diciendo los barranquilleros.
Y mientras Petro y Laurita y su “comitiva” se gozan a Paris, el entramado de corrupción de la UNGRD se va convirtiendo en una empresa criminal que ha penetrado todas las esferas del gobierno de Petro, diariamente queda untado un nuevo miembro del gobierno.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav
