
El 11 de julio me encuentro con los titulares del New York Times y con un reporte del Washignton Post (WAPO) que confirman que si no hay un cambio dramático, Trump derrotará a Biden y el partido republicano podría obtener las mayorías en el Senado y la Cámara allanando el camino para un gobierno aplastante. El primer titular dice “Algunos asesores de Biden están discutiendo como persuadirlo para que se haga a un lado” y el otro “Más llamados para la salida de Biden antes del comienzo de una aparición de alto impacto”, hablando de la rueda de prensa que debe dar el presidente el mismo 11 a las seis de la tarde al final de la cumbre de OTAN. A su vez, el WAPO presenta un cuadro que muestra que en seis de los siete estados decisivos de la elección los llamados campos de batalla (battleground states) Trump lidera en las encuestas a Biden, en algunos hasta por cinco y seis puntos.
Detrás de las bestialidades que pueda decir el candidato Donald Trump, muchas de las cuales son, como el tren de Buenaventura a Barranquilla de Petro, demagógicas promesas o amenazas de campaña destinadas a encender el fuego de la idolatría entre los seguidores más radicales de su candidatura; y aunque el mismo Trump haya tratado de distanciarse de los grupos que lo impulsan, hay un concreto proyecto político conservador que busca “ocupar” el gobierno de los Estados Unidos con servidores públicos que defiendan las ideas conservadoras y reemplacen lo que los ultras republicanos consideran la toma WOKE de la administración. Y ahí está el detalle, como en la película del gran Cantinflas.
En la política y la historia de los Estados Unidos, la palabra herencia (Heritage) tiene un especial significado, pues se refiere a los valores esenciales que definen a la sociedad, la “herencia americana” traduce muy mal el concepto detrás de “The american heritage”. Desde los tiempos de Ronald Reagan, un importante grupo de conservadores se congregan alrededor de la Fundación Herencia (The Heritage Foundation). Hoy en día ese movimiento apoya sin reservas la candidatura de Donald Trump.
En su página www.heritage.org aparece la siguiente declaración de misión: La misión de Heritage es formular y promover políticas públicas basadas en los principios de la libre empresa, un gobierno limitado, la libertad individual, los valores americanos (SIC) tradicionales y una fuerte defensa nacional.
En desarrollo de su misión la fundación establece tres prioridades estratégicas:
- Ofrecer soluciones, a través de la investigación y el desarrollo de soluciones innovativas.
- Movilizar a los conservadores para unir a todas las fuerzas conservadoras alrededor del trabajo conjunto
- Entrenamiento de líderes para preparar en los valores conservadores a las futuras generaciones que liderarán a América (SIC)
Aquí vale la pena anotar que, en el movimiento conservador, el nombre de los Estados Unidos es América, nosotros no existimos.
La fundación viene, desde 2022 desarrollando una línea de acción que han bautizado como el Proyecto 2025. Muchos críticos, en el partido demócrata y en la campaña de Biden sostienen que el Proyecto 2025 es ni más ni menos que la agenda de gobierno de Trump. Sea lo que fuere vale la pena mirar más de cerca en que consiste lo que muchos medios y la campaña de Biden consideran un peligroso esperpento.
En la página web de la fundación Heritage, aparece un link titulado Project 2025, Presidential Transition Project. En el link aparece la descripción del Proyecto 2025, con un titular que lo dice todo “Building now for a conservative victory through policy, personnel, and training” (Construyendo ahora para una victoria conservadora apoyada en personal, políticas y entrenamiento) nota: la traducción es mía, que aprendí inglés tarde y mal.
Spencer Chretien, que es el director asociado del Proyecto 2025, escribe siempre en la página de la fundación en un escrito titulado como comentario y expone con más precisión una agenda bastante concreta. Explica Chretien, que el Proyecto 2025 nace por la incapacidad de los conservadores de “aprovechar” cuando ganan para establecer la agenda conservadora. Propone entonces una agenda que se basa en cuatro pilares:
- La producción del libro de políticas “Mandato para el Liderazgo” que establece una visión de éxito conservador en cada una de las agencias federales durante la próxima administración.
- El desarrollo de una base de datos el “LinkedIn” conservador que crea la oportunidad para tener un sólido grupo de conservadores preparados para colocarse en las posiciones claves de la administración
- La Academia Presidencial de Administración que prepara los cuadros para la toma conservadora del poder.
- Finalmente, la cereza del pastel, el playbook que toma las ideas conservadoras expresadas en el Mandato para el Liderazgo y propone las acciones que la administración conservadora debe desarrollar en todas las agencias del Estado apoyadas en las ordenes ejecutivas, decretos presidenciales que se deben firmar en el primer día del nuevo gobierno.
No queda duda, el Proyecto 2025 tiene todos los elementos para espantar a los demócratas y a los medios WOKE, y sobre todo es muy atractivo para muchos estadounidenses que están “cansados” de los excesos del liberalismo. La lectura de los documentos que describen el Proyecto 2025 permite ver que, en materias sensibles como la inmigración, el cambio climático, los derechos reproductivos y otras, la propuesta es radical y extrema. No cabe duda de las razones que llevan al partido demócrata y a los medios liberales como el Washington Post, el New York Times y The Economist a denunciar lo que ellos ven como el riesgo de que esta sea la agenda real de MAGA. No extraña que ante la posibilidad de que las propuestas del proyecto 2025 espanten a votantes independientes y aún a republicanos moderados, Trump y su campaña se alejen de la fundación Heritage y de su propuesta. Pero lo cierto es, que, por ejemplo, la fundación es uno de los patrocinadores de la convención republicana.
Para terminar, Colombia juega esta noche contra Argentina, los campeones del mundo, un equipo sólido. No me gusta el triunfalismo, ese partido no está ganado, hay que ganarlo. De las petrupideces del momento ni pa’ que hablar.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav

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