
La guerra que inició, con toda razón, el Estado de Israel contra la banda terrorista Hamas cumplió 6 meses y sigue. Rápidamente una operación militar de defensa de Israel se convirtió en la vendetta personal de Benjamín Netanyahu. Los amigos de la causa palestina no tardaron en calificar las acciones de las fuerzas de defensa israelíes de genocidio, palabra mal utilizada. Los aliados de Israel tardaron en caer en cuenta del terror que estaban apoyando. Siete voluntarios de una ONG, World Central Kitchen, murieron en un ataque que el ejército de Netanyahu no pudo explicar, y se llenó la copa. Día a día el primer ministro se va quedando más solo.
Los gobernantes pagan caro cuando no cumplen sus promesas. En octubre de 2023 luego del monstruoso ataque terrorista de Hamas, Netanyahu convocó a un gabinete de guerra al que se unieron los líderes de la oposición Benny Gantz y Gadi Eisenkot y con el apoyo de la gran mayoría de los ciudadanos de Israel, de los judíos del mundo entero, de los tradicionales aliados del Estado de Israel, y contando con cierta complacencia de otros “no tan aliados” lanzó una operación militar cuyo propósito era la total destrucción de Hamas y la recuperación de todos los rehenes tomados por los terroristas. Esa era la promesa.
Los resultados no pueden ser más lamentables. La destrucción de buena parte de lo que era la infraestructura, incluidos hospitales de la franja de Gaza y la muerte de más de 33,000 palestinos, miles de niñas y niños y la hambruna a que ha sido sometida la población de Gaza no han conducido a casi nada. Los terroristas de Hamas siguen manteniendo a un grupo importante de rehenes, no se sabe a ciencia cierta cuántos están vivos. Los líderes de Hamas, Mohammed Deif y Yahya Sinwar siguen vivitos y coleando, y sus colegas se siguen paseando mondos y lirondos por los hoteles de lujo de los países del golfo. La opinión internacional ve las acciones del ejército de Netanyahu como crímenes de lesa humanidad, minando la imagen de las otrora prestigiosas Fuerzas de Defensa de Israel. Tras seis meses Israel no ha logrado ganar la guerra, y en este caso contrariamente a lo que pensaba Pacho Maturana, no ganar es perder mucho.
Netanyahu está a punto de perder todo. The Guardian resume los resultados de una encuesta publicada el 7 de abril por el Times de Jerusalén así: “Casi tres cuartas partes del público en Israel quiere que Netanyahu renuncie como primer ministro. Más de dos terceras partes sostienen que el manejo de la guerra en Gaza es incorrecto y más de la mitad de los encuestados piensan que el gobierno de Netanyahu no está haciendo lo suficiente para traer de vuelta a los rehenes”
Sus partidarios le han pedido a Gantz y Eisenkot que se retiren del gabinete de guerra de Netanyahu.
La coalición que lo mantiene en el poder incluye 14 miembros de extrema derecha que han empezado a poner exigencias complejas. Insisten en que los rehenes no deben ser la prioridad y no aceptan los canjes de prisioneros palestinos por rehenes, demandan una ofensiva de gran escala contra Rafah para derrotar definitivamente a Hamas, promueven que se le debe permitir a los “colonos judíos” ocupar territorio en Gaza y que se debe “facilitar” la emigración de los palestinos que viven en Gaza.
Presionado por sus aliados internacionales, y con la población de Israel en su contra, es posible que los días estén contados para Netanyahu y que este termine sólo y en manos de la corte penal internacional respondiendo por crímenes de lesa humanidad. Pero como dice The Guardian “algo hay de cierto en la idea que Netanyahu tratará de prolongar la guerra tanto tiempo como sea posible” en busca de algún “milagrito” como por ejemplo la captura o dada de baja de alguno, o mejor de los dos lideres de Hamas, Deif y Sinwar.
Uribe a juicio ¿y?
Hicieron hasta lo imposible. Álvaro Uribe será llevado a juicio. Yo crecí pensando que lo más importante para una persona acusada de un delito que no cometió era que lo llevaran a juicio para lograr demostrar su inocencia en los estrados. Resulta que no. Para los abogados y los áulicos del expresidente era fundamental evitar el juicio; a toda costa, y con toda clase de jugaditas y trampas, y con la jugadota de haber nombrado a fiscal corrupto intentaron por todos lados “precluir” la acusación.
Salen los áulicos del mesías de la extrema derecha a culpar a Petro y a la nueva fiscal de la decisión y están extremadamente equivocados. Nada tiene que ver Petro, ni la fiscal. El proceso fue mantenido con vida por el tribunal superior que ordenó a la fiscalía de Perdomo que revisara su propósito de pedir la preclusión. El fiscal que ha presentado el escrito de acusación sobre el que se basa la juez para llamar a Uribe a juicio, fue nombrado por Perdomo, no por la nueva fiscal.
Triste que los líderes del centro democrático que deberían estar articulando e impulsando una férrea y decidida oposición a los desastres del cacas, descuiden sus obligaciones para andar “defendiendo” a mister president. Lamentable lo de Paloma Valencia y del expresentador presidente, que debería seguir dedicado a su nuevo rol de DJ.
Lo que necesita Colombia es que Uribe vaya a juicio y defienda su inocencia y si no es inocente pues que pague y que el centro democrático entienda que la defensa de Uribe es tarea de Jaime Granados y que dedique sus esfuerzos a lograr que todos los partidos de oposición consoliden una unión para detener de una vez, antes que sea tarde, los propósitos dictatoriales de Petro.
Especial atención merece la primera intervención del expresidente después de conocer la acusación. Sostiene que es inocente y que todo es un montaje en contra de él. Así son
Petro en Caracas.
El cacas se fue a Caracas en lugar de asistir a la fallida marcha, en modo constituyente, convocada por los donantes de su campaña. Se ha inventado otra perla que parece pasar desapercibida, dijo a su regreso que “la estabilidad política de Venezuela es fundamental para la paz armada de Colombia”; y así justifica el despropósito de aceptar que Colombia sea observador de una elección que de antemano ya el maduro tiene amarrada. Mal Petro y peor Luis Gilberto Murillo que traiciona sus ideas y su trayectoria para justificar lo injustificable.
Por: Juan Mnauel Urrutia
X: @juanmaurrutiav1
