
No pretendo ser objetivo, fundamentalmente porque esta es una columna en la que expreso mis opiniones y, de ser necesario, mis pasiones. Considero y lo he dicho hasta el cansancio, que Gustavo Petro ha resultado un absoluto y total fiasco como gobernante. Eso no significa que uno tenga que tragar entero ante actuaciones inaceptables de las cabezas de organismos que son soportes fundamentales de las instituciones democráticas.
No hay mejor ejemplo que un buen ejemplo, me dijo alguna vez un amigo, y tenía toda la razón.
Por ejemplo, resulta y pasa que Álvaro Leyva decidió, en contra de lo que establece la ley de contratación, obedecer un capricho del Magnífico y no firmar un contrato que la firma Thomas Greg & Sons se había ganado en una licitación cumpliendo con todos los requisitos. La licitación había sido abierta por el mismo Leyva, pese a que como decía Herbert Castro , le habían advertido, se lo habían recomendado, le habían indicado que el pliego favorecía a la firma ganadora pues sería la única que cumplía con todos los requisitos. Ganó TG&S, como único proponente calificado y Leyva resolvió que no. Lo demás es paisaje, untado un dedo, untada toda la mano y Leyva se ha sostenido en su decisión pasando por encima de las recomendaciones de la Agencia de Defensa del Estado y del comité asesor de la Cancillería.
Claro que la actuación de Leyva debe ser investigada por la procuraduría, porque en el papel hay varias violaciones a las normas que rigen la administración de los recursos del Estado. Acciones que se enmarcan en lo que prescribe el código único disciplinario. Ahora bien, y como decía Cantinflas, “ahí está el detalle”, las actuaciones de Leyva están claramente establecidas, los documentos que soportan cualquier investigación están a disposición de quien los quiera mirar. Resulta que la Procuraduría puede dictar medias, si se quiere cautelares, y suspender temporalmente a un funcionario público si considera que si continúa ejerciendo el cargo podría “entorpecer” la investigación en su contra. Faltaba más, decía mi bisabuela Lolita. Pero es que en este caso Leyva no estaba escondiendo nada, ni tapando nada, la violación a la norma de contratación y las subsecuentes medidas todas cuestionables las tomó Leyva por encima de la mesa, no hay secretos, Leyva mismo ha dicho, “que me investiguen, no me importa”. Entonces, se pregunta uno, “¿para qué la suspensión por tres meses?” y la respuesta es obvia: para crear escándalo y hacer ruido. La misma procuraduría que no quiso tocar a la señora Abudinen que dejó, con pleno conocimiento de que iba a suceder, que se robaran 70 mil millones de pesos.
No defiendo a Leyva, que se puede defender solito. No es, sin embargo, aceptable que la procuradora Cabello busque réditos y reconocimientos persiguiendo a un funcionario que se persigue solito.
Y si por allá llueve por la fiscalía no escampa. El comité ejecutivo, que es como la junta directiva de FECODE, decidió en 2022 que la federación debía apoyar la campaña Petro presidente, y pienso yo, estaban en todo su derecho. Consta en un acta de dicho comité ejecutivo, que es de conocimiento público. FECODE le donará 500 millones de pesos a la campaña de Petro presidente. Opa, les dicen, eso no se puede, es ilegal que una persona jurídica le done a una campaña presidencial. Okey, dicen, se los pasamos a Colombia Humana que es el partido del Petro y que el partido decida como apoya a su candidato. Eso si está bien, es legítimo y lo hacen todos los partidos. FECODE le entregó la plata a Colombia Humana y eso consta en una escritura pública que obviamente cualquiera puede consultar. Eso debe ser así cuando los recursos son legítimos. Si son de un contratista corrupto como Odebrecht, o de un personaje cuestionado como el Ñeñe, o como los “donantes de Nicolasito”, los recursos entran y salen por otra puerta. Ahora bien, la donación de FECODE parece haber sido utilizada para apoyar a la campaña de Petro presidente con un contrato para el pago de gastos logísticos y viáticos para los testigos electorales el día de la elección. El contrato existe y Colombia Humana lo confirma. Surge entonces la pregunta ¿es esa operación legal? y sobre todo, ¿debía la campaña de Petro reportar la donación y el gasto? Si los recursos fueron utilizados para cubrir gastos de la campaña, se habrían “volado los topes” lo que pone en serios aprietos al gerente de la campaña, hoy presidente de Ecopetrol y al presidente Petro. Todo eso es y debe ser objeto de investigación, cierto. Pero el sujeto de la investigación no es FECODE. Punto. FECODE le dio una donación a Colombia Humana en apoyo a las intenciones de Gustavo Petro de convertirse en presidente de Colombia. El uso que se le haya dado a la donación de FECODE no tiene por qué implicar a FECODE, ni a sus directivos. No se entiende entonces por qué diablos se le ocurre al fiscal ordenar una “inspección” a FECODE, que en realidad fue un allanamiento. De nuevo, crear escándalo, poner en la picota al presidente Petro, en una campaña del fiscal Barbosa.
No defiendo a Petro, creo que su campaña estuvo plagada de los mismos vicios de todas las campañas de todos los presidentes de Colombia en el siglo XXI y antes, y “el que esté libre de pecado que lance la primera piedra, eso sí fijo que le cae en la cara”. Eso no quiere decir que me parezca aceptable que el fiscal Barbosa, terrible y oscuro personaje, embista contra FECODE.
El resultado ya lo conocemos, las salidas antidemocráticas de fiscal y procuradora le abren la puerta al Magnífico para que desate su paranoica visión apocalíptica.
¿Gobernar, eso paqué? Basta con comprar una encuestica que diga que todo va bien y que los que me critican me quieren es tumbar, del resto se encargan al fiscal y la procuradora.
CUCHARADITAS
Otra concesión de Petro a los bandidos. Luego de meses de sostener que no lo haría, el gobierno del Magnífico aceptó crear un mecanismo de financiación multilateral para el proceso de paz con el ELN a cambio de que la banda delincuencial se “comprometa” a “suspender” los secuestros.
El Magnífico tuitea, tuitea y tuitea. El gobierno de Colombia expide comunicados a diestra y siniestra sobre los asuntos que conmueven al mesías. Ni el gobierno, ni el presidente de los colombianos han, todavía, expresado su solidaridad y pesar por el fallecimiento del expresidente chileno Sebastián Piñera. Les ganó la mano Maduro. Qué vergüenza tan berrionda.
El fracaso de Nikki Hakey en Nevada es definitivo, se me ocurre. Perdió contra “nadie”, si le ganó “nadie” (ninguno de estos candidatos) en una elección primaria en la que Trump no participó y sus aliados invitaron a votar por “nadie”. En otro frente, el gobierno de Biden y congresistas republicanos trabajaron arduamente para llegar a un acuerdo sobre una ley que le otorgaría ayuda militar a Ucrania y a Israel y que por insistencia de los republicanos tenía que incluir un paquete de legislación para frenar la inmigración ilegal. Lograron el acuerdo y estaban listos para votar, de pronto Trump mandó decir que no le gustaba la ley y los republicanos se echaron para atrás, el gobierno fue derrotado hoy por 60 votos contra 59. Joder a ese tipo no lo para “nadie”.
Admirables, otra vez los británicos. Al rey Carlos le diagnosticaron un cáncer y la corona y el Gobierno han tratado el asunto con absoluta transparencia, mucho que aprender, para gente, como los cuidadores del Magnífico y de la emperatriz, para quienes la transparencia es atrevida.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav1
