De todo un poco, y de Colombia mucho

Quipú Inca, Museo Larco Lima

Empiezo, estoy en Lima, con Mónica, en un plan “divertido”, nos ha pedido la hija de Mónica que le cuidemos su apartamento, pero especialmente dos seres muy simpáticos, una perra Husky de nombre Esty y una gata atigrada de nombre Rabat.  Esos son los nombres, los apodos, nunca he entendido por qué son perrito y gatito, el tema de género no cuenta.  Nos vinimos a Lima a cuidarlos.  A los dos días empezamos a sentir una gripa fuerte.  Al tercer día conseguimos las pruebas rápidas y confirmamos COVID.  Es la versión 5.0, en mi caso COVID exprés.  Me tumbó, tumbado, por 36 horas y luego como si nada.  Mónica la ha pasado menos bien, pero después de cinco días ya funciona, con algunas limitaciones, dice haber perdido el gusto lo que es un desastre estando en Lima, con semejante gastronomía.

Estamos en San Isidro, el sector o distrito de estrato alto de los limeños, el marido de la hija de Mónica es diplomático y trabaja en la embajada de México.  Antes del COVID nos dimos unas caminadas muy agradables.  Estamos en verano y Lima está caliente, así que hay que aprovechar de nueve a doce y de cuatro a siete de la noche para salir.  El apartamento queda mirando al mar, frente a un pequeño parque que se llama el parque Mahatma Gandhi.  Por un camino que va a todo lo largo de la costa, el malecón Godofredo García, que luego cambia de nombre, puede uno recorrer unos seis kilómetros, pasando por San Isidro, Miraflores y finalmente Barranco.  El malecón tiene un carril para peatones y corredores y una ciclovía.  Un gran caminadero, que va pasando por parques y jardines.  Y eso es San Isidro un barrio lleno de parques y de parquecitos, en dónde caminar es un placer.  Y el premio mayor en mi caso personal, el mercado municipal de San Isidro.  Vegetales, frutas, maravillosos, pero sobre todo pescado fresco, pesca del día, de gran variedad.  Llevo ya 10 días el Lima y el único pedazo de carne roja fue un lomo saltado en un restaurante.  Mi impresión general, me produce cierta tristeza, Lima, que no lo era, está mejor tenida y más limpia que Bogotá.  Está bonita la ciudad.  El tráfico es un desastre, eso sí, manejan como dementes y nadie, absolutamente nadie respeta a los peatones.

Superada la coví, empezamos, con una semana de retraso el turismo, estuvimos en un museo absolutamente fantástico, el museo arqueológico Larco.  Los jardines de la casa son suntuosos y el museo es pequeño, sencillo, pero maravillosamente montado.  Muy recomendado. La foto que compaña esta columna es de un Quipú, el ábaco pero también el libro de cuentas de los Incas, el ingenioso sistema para hacer y llevar cuentas.

https://www.museolarco.org

Y claro toca meterse con la gastronomía, saliéndonos de la lista de los super restaurantes limeños para los que hoy en día es muy difícil conseguir reserva y son extremadamente costosos, hemos buscado otras cosas.  Llegamos a una calle que se llama Jirón Domeyer en Barranco.  Hay varios cafés y restaurantes.  Estuvimos en un restaurante que se llama Awicha, muy recomendable.  Muy sencillo, nada pretencioso, buena comida de eso que llaman fusión, el vino blanco de la casa muy tomable, un plato que el chef llama aguachile de camarón, no es un aguachile como los de Sinaloa, pero es una muy buena entrada, comimos una ensalada de tomates Cherry con un aderezo de balsámico muy sabrosa y una pesca del día con zanahorias confitadas, corvina hiper fresca deliciosa.  No me pareció caro, cuarenta y cinco dólares para dos.

Hoy seguiremos y les voy contando.

Pero toca hablar de Colombia.  La coví me dejó desordenado así que van unos comentarios así

¿Y a mí qué?  Esa es la actitud del canciller Leyva, respaldado por el presidente Petro, al negarse a aceptar la resolución de la Procuraduría que lo suspendió del cargo. Leyva se pasó por la faja la ley de contratación y desoyó las recomendaciones de la directora de la Agencia Jurídica del Estado y de su propio comité jurídico al negarse a buscar una concicliación con TG&S . La investigación de la procuraduría es justificable, la medida preventiva de la suspensión temporal tiene un tufillo a doble rasero, en tiempos del amigo de la procuradora, el presentador presidente, varios funcionarios debieron ser objeto de investigaciones similares y a ninguno que yo recuerde se le suspendió. Pero negarse a aceptar una decisión de la procuraduría porque al gobierno no le gusta, le parece injusta o no le conviene sienta un terrible precedente. Así empieza la erosión de la democracia, con entes de control tomando decisiones «políticas» y funcionarios y gobernantes que las desconocen.

Y llegó el 30 de enero, y el 31 y el 1 de febrero, y nada.  A mí me parece que el debate sobre la pérdida de la sede de los juegos panamericanos es importante, no por lo que significan los juegos sino porque la forma en que se llega a la situación actual es una perfecta descripción del gobierno del Magnífico. 

El gobierno de Duque, no me sorprende, incumplió unos compromisos y le dejó la bolita al gobierno del Cambio, que no hizo nada.  Falso, si hizo.  La ministra de deporte fue a Santiago de Chile a “recibir” con el alcalde de Barranquilla la bandera de los Juegos, que es el símbolo que se le entrega al organizador de los siguientes juegos en la ceremonia de clausura de los actuales.  La ministra del deporte prometió que le pagarían a Panam Sports.  No pagaron, no cumplieron.  Panam Sports anunció que los juegos ya no se harían en Barranquilla y el Magnífico respondió que “frescos, que él iba a enderezar el asunto”.  Puro discurso, como siempre.  Ni el Magnífico ni nadie en su gobierno hizo absolutamente nada.  Y claro viene el último discurso en donde el Magnífico le echa la culpa a su predecesor y de paso acusa a los organizadores de tener todo planeado para darle los juegos otra ciudad latinoamericana. La última perla del Magnífico es que ha resuelto inventar que el que inclumplió fue Panam Sports, «santo niño Jesús de Atocha».  Joder, cualquier cosa.  La realidad es que el tipo no quería que se hicieran los juegos en Barranquilla, punto, lo que pasa es que no tiene los cojones de reconocerlo.

Lo de FECODE apesta.  Según un ex miembro del consejo directivo del sindicato, que se declara petrista de raca mandaca, en FECODE, en donde la directiva está ya acostumbrada a hacer lo que se le viene en gana, en una reunión del consejo directivo, resolvieron que le iban a dar 500 millones de pesos a la campaña de Petro Presidente, lo que es absolutamente ilegal.  Para darle la vueltica, resolvieron después que más bien le daban la plata a Colombia Humana para que Colombia Humana se la metiera a la campaña, lo que sigue siendo ilegal, sobre todo si, como parece, la campaña no reporta el aporte de Colombia Humana.  Colombia Humana contrató a un tercero para que prestara apoyo logístico el día de la elección, disque con los testigos y el director de Colombia Humana en su momento sostiene que el día de las votaciones no es considerado parte de la campaña electoral y que por ende el aporte de Colombia Human no fue a la campaña porque esta se había acabado el día antes.  Y ese tipo es superintendente de de Servicios Públicos ¡Sopes, diría Quico!  Queda un apregunta ¿se justifica la visita de inspección, que el Magnífico se apresura calificar de allanamiento, o con pedir copias de los documentos bastaba? La acción de una fiscalía cuyo palmarés no es el más transparente apesta tanto como la donación de FECODE. 

El molino de los rumores cuenta que en la reunión del consejo de ministros de esta semana hubo, “de todo como en botica”, que varios ministros se le plantaron al presidente porque están mamados del maltrato.  Se dice que la segunda dama de la nación sugirió que todos los ministros presentaran la renuncia protocolaria, la dotora Sarabia lo confirmó, el presidente la desmintió, la dotora renunció, el Magnífico no le aceptó la renuncia y ahí.  El que si renunció fue el Director del DNP por serias diferencias con el Magnífico.

Desde sus tiempos en la alcaldía al estilo mesiánico del Magnífico lo acompaña un notorio delirio de persecución. Las acciones de la procuradora y del fiscal que le dejó Duque, sumadas a la demora de la Corte Suprema en nombrar una fiscal que el dé cierta confianza desatan sus peores paranoyas, el Magnífico se siente acorralado. Sin panamericanos, sin ejecución, sin jefe de planeación, con su hijo al borde de la cárcel, varios funcionarios empapelados, los gastos suntuarios de su esposa expuestos y cuestionados, y ante el estruendoso fracaso de sus primeros 18 meses de gobierno el Magnífico entra en barrena, se siente perseguido por todos, aún sus colaboradores que se atrevan a discutir sus deciones y «entonces estalla en soliloquios virales en las redes sociales, contesta a cuentas falsas y vocifera en árabe, francés e italiano que lo quieren tumbar» ( Ana Bajarano, Los Danieles, CAMBIO, feb 4) . Vuelve el relato del golpe, el mesías se inventa una ruptura institucional y alerta a sus seguidores a quienes les pide que salgan a la calle a defender el gobierno, no por sus logros que no existen sino porque al mesías no se le puede tumbar.

https://cambiocolombia.com/gustavo-petro-alerta-ruptura-institucional-movilizacion-popular

Y el tirano favorito del magnífico no se queda atrás.

A mí, es que no me gusta hablar de lo que sucede en Venezuela hoy en día porque ello implica como punto de partida reconocer que Maduro se ha salido y se sigue saliendo con la suya y me da una rabia infinita aceptarlo.  Y tome pa que lleve, como dicen, otra vez.  La dictadura venezolana le montó un show al pendejo de Biden y firmó unos acuerdos en Barbados a sabiendas que los iba a incumplir.  Con ello logró el tirano que le levantaran las sanciones a su país y eso le ha permitido una cierta mejoría a la economía.  Luego vino la negociación para que le soltaran al muy corrupto Alex Saab y así aseguró el tirano su silencio.  Ya con Saab guardadito en casa, Maduro destapó las cartas, su tribunal supremo de bolsillo inhabilitó a María Corina Alonso, la candidata que podría competirle y de pronto ganarle las elecciones y ya están anunciando que van a adelantar las elecciones para el mes de marzo.  Y los gringos viendo un chispero.  Y Petro mirando para Palestina.


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