Trump y la Corte Suprema

Donnie Kong. Caricatura. The Economist. Diseño de protada desechado

Cada domingo, para divertir a sus suscriptores, The Economist les hace llegar un correo con la historia del diseño de la portada de la revista impresa de esa semana. Esta edición tiene como titulo de portada «HE’S WINNING: BUSINESS BE WARE» y se refiere, una vez más a los efectos de una posible victoria de Trump. Aunque no calificó para la edición semanal he seleccionado esta caricatura como la ilustración de la cucharada de hoy.

Hoy me meto en honduras.

Con la aplastante victoria de Donald Trump en las asambleas (caucuses) de Iowa y, ahora que su inmediato perseguidor Ron de Santis ha renunicado, hay una altísima probabilidad de que ese resultado se repita en las primarias de New Hampshire, que tendrán lugar el martes 23 de enero; para la gran mayoría de expertos y analistas la candidatura de Donald Trump a la presidencia parece asegurada y muchos de ellos predicen su triunfo en las presidenciales de noviembre. 

Los medios, liberales, si se quiere, más influyentes como el Washington Post, el Atlantic, el NYT y el Economist le han dedicado muchas páginas a la venidera elección estadounidense.  Los análisis y columnas se ocupan, fundamentalmente, de tres asuntos:

  1. La notoria debilidad de la candidatura de Joe Biden, y la incapacidad del partido demócrata que no parece tener un plan B, lo que le da una ventaja muy clara a Trump que domina el partido, pero sobre todo el ideario republicano con sus propuestas para hacer a los Estados Unidos grandes de nuevo MAGA.
  2. Las implicaciones que podría tener una eventual elección de Trump, sobre todo teniendo en cuenta que el equipo que lo rodea lleva meses, si no años, preparando una agenda de gobierno que buscará, en el interior, imponer las ideas ultraconservadoras en todos los aspectos de la administración federal, empezando con un revolcón de las burocracias de las agencias federales a las que Trump y su gente acusan de ser en su mayoría gente de izquierda.  En cuanto a la política exterior se espera el retiro del apoyo a Ucrania y a la OTAN, el apoyo a Israel y una confrontación comercial más abierta con China lo que podría llevar a los aliados de los Estados Unidos a alejarse.  Súmele a esto una decidida política antiinmigración, marcada por el racismo.  Esa es la “joya” que los estadounidenses están a punto de elegir, sin importarles los más de 90 cargos criminales que pesan en su contra.
  3. La posibilidad de que, al ratificar las decisiones de la corte suprema de Colorado y de la secretaria de Estado, que es la autoridad electoral, en Maine, la Corte Suprema de Justicia emita una sentencia que inhabilitaría a Trump para ser candidato a la presidencia. 

Séase como se sea, (en realidad se debe decir sea como fuere, pero a mí me gusta más esta frase cundiboyacense), lo que en lenguaje de los inteletuales (no es taipo) se traduce a para bien o para mal, en buen cristiano, si Trump es candidato, gana, y la única manera de prevenir el desastre de un segundo mandato es que el sistema judicial no se lo permita.  Ese es el sueño de muchos.

La discusión sobre la posibilidad de que sea la Corte Suprema de Justicia la que le niegue la posibilidad de repetir a Trump es muy interesante.  Empecemos por decir que, al día de hoy, en la corte suprema hay 9 magistrados (justices), 6 de ellos nombrados por presidentes republicanos y tres nombrados por presidentes demócratas, lo que hace pensar que la Corte favorece las ideas y posiciones conservadoras.

Sin embargo, varios analistas consideran que aún en estas condiciones es posible que la Corte inhabilite a Trump.  Se esgrimen dos argumentos.  Generalmente, cuando el asunto a su consideración tiene implicaciones jurisprudenciales o políticas importantes los magistrados optan por uno de dos caminos, el consecuencialismo o la Interpretación textual de la Constitución.

En el “caso” Trump la Corte estudia dos expedientes, ambos presentados por los abogados del expresidente, por una parte su quipo legal le ha solicitado a la Corte que eche para atrás las decisiones de la corte de Colorado y de la Secretaria de Estado de Maine de no permitirle a Trump inscribir su candidatura lo que efectivamente le cerraría las puertas a decisiones similares en otros estados, y por otra parte la Corte debe estudiar un “pedido” de los defensores de Trump que sostienen que las acciones del presidente deben estar protegidas por la Inmunidad y que el único que lo puede juzgar es el Congreso mediante el mecanismo del impeachment.

En el primer caso, tanto la corte de Colorado como la secretaria de estado de Maine, aducen que hay un parágrafo de la Enmienda 14 que inhabilita a Trump.  La Enmienda 14 dice textualmente:

Sección 3. Ninguna persona podrá ser senador o representante en el Congreso, ni elector del presidente y vicepresidente de los Estados Unidos, u ocupar cargos, civiles o militares, en los Estados Unidos, o en cualquier estado, si, habiendo prestado juramento previamente como miembro del Congreso, o como oficial de los Estados Unidos, o como miembro de cualquier legislatura de algún estado, o como oficial del poder ejecutivo o judicial de ese estado, para defender la Constitución de los Estados Unidos, ha incurrido en insurrección o rebelión contra los mismos, o ha dado auxilio o consuelo a sus enemigos. Pero el Congreso puede, por voto de dos tercios de cada Cámara, retirar tal inhabilidad.

Recordemos, una de las causas criminales que se le siguen a Donal Trump es la de haber incurrido en el delito de insurrección por lo menos de facilitar una insurrección o de proteger a quienes cometieron la insurrección del 6 de enero de 2021.  Pero ese juicio no ha empezado.

La interpretación textual da para mucho.  Uno podría decir que el texto no incluye, en ninguna parte al presidente, pero también podría decir que no lo excluye.  U sea como decía el gran Cantinflas, ni a favor ni en contra sino todo lo contrario.  Aparece entonces ese extraño concepto de consecuencialismo, que propone que la Corte debe tener en cuenta las consecuencias jurisprudenciales y/o políticas de sus decisiones.  Y ahí si que se enreda la pita porque si la Corte inhabilita a Trump, enfurecerá por una parte a la base “trumpista” que lo considera un mesías, entre otras cosas porque esa importante proporción de los votantes estadounidenses consideraría, como su candidato, que la Corte estaría influyendo la elección presidencial confirmando la persecución política de la que es objeto.  Pero si la Corte no lo inhabilita, serán los demócratas y liberales quienes se enfurecerán, aduciendo que la Corte ha tomado una decisión eminentemente política.

Inmunidad presidencial.  En esa si, las probabilidades de que la corte niegue el pedido del equipo jurídico de Trump podrían ser más altas, ya que una decisión sobre este asunto va más allá de la persona del presidente porque se referiría a la inmunidad de cualquier presidente, asunto en el que la Corte, pensando en la consecuencias jurisprudenciales, prefiera abstenerse de emitir una opinión o llanamente establezca que no todas las acciones de un presidente en funciones están sujetas a esa inmunidad porque ello abriría una caja de pandora de consecuencias incalculables.  En este caso hay que anotar que esta decisión de la Corte tendría efecto sobre las causas criminales que se siguen contra el expresidente, pero no inmediatamente sobre su candidatura.

Uno de los analistas, participante en una discusión sobre este asunto plantea que otro aspecto que la Corte tendrá, muy posiblemente en cuenta es el efecto o la consecuencia que una decisión en un sentido o en otro tenga sobre la confianza de la población en el sistema judicial que en la actualidad ha bajado a 49%, 17 puntos por debajo del promedio de los últimos años.

De lo que he leído y entendido, puedo decir que la mayoría de los analistas coinciden en que la Corte va a decidir a favor de mantener la candidatura de Trump y que la elección se definirá en noviembre con los votos de los ciudadanos.

Mal

Una señora en uno de los parques de Orlando se acerca a la familia presidencial y se dirige a la esposa del Magnífico, Verónica I Emperatriz de todos los colombianos, quien está acompañada de su hija Antonella, y la increpa diciéndole “¿Oye qué tal los panamericanos?, sabroso paseando, quejarse del capitalismo”.  La señorita Antonella, indignada, se dirige a decirle algo a la señora y la señora le dice “yo contigo no quiero nada, porque yo no te estoy diciendo nada”.  La señora grabó la escena y la verdad, está mal.

Peor

El Magnífico aprovecha la oportunidad para inventar un delito.  “Esto pasó con mi hija en un parque en la Florida, EE. UU, al que fue mi hija con su familia.  Así la trató una señora colombiana de derechas.  No contento con el acoso que sufrió en el estadio de Barranquilla, continúa la persecución de la ignorancia derechista contra una menor de edad.  El fiscal en silencio”.  El Magnífico pretende usar a su hija Antonella como escudo humano ante las críticas a su pobre gestión.

Muy tristemente feo

Que el tema que debía ser intrascendente se convierta en un asunto de estado.  Y lo peor de lo peor es que los críticos del gobierno de Petro pretendan con argumentos “chuecos” defender la acción de la mujer que es a todas luces reprochable.

Cito textualmente a Daniel Coronel: 

“Piedad Córdoba no fue el monstruo que pintan sus detractores, ni el ángel que pretenden sus defensores. Creo que luchó desinteresadamente por la paz de Colombia y la liberación de los secuestrados por las Farc y también creo que se benefició de su relación con el régimen venezolano y con Álex Saab, el señalado testaferro de Nicolás Maduro.”  (Un Recuerdo de Piedad, Los Danieles, Cambio, enero 21)

Paz en su tumba

Y hablando de Piedad y de Chavez recomiendo esta columna de Ana Bejarano en Los Danieles

https://cambiocolombia.com/los-danieles/venezuela-erosionada

El tuit de la semana

“Que Laura manda decir que no va a pasar al presidente al polígrafo” @jcpastrana, alias Cacalo.


2 respuestas a “Trump y la Corte Suprema

  1. De acuerdo en que la Corte Suprema de EEUU no va a descalificar a Trump como candidato. Aunque de todas formas dudo la decisión de ese caso se haga antes de las elecciones de noviembre… Asi que todo se decidirá en las urnas de votación.
    Rafa

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