
Dos figuras de la vida nacional que simbolizan cuán bajo ha caído Colombia.
La foto de Luis Mane Díaz, el padre de Lucho, chupando frío en las tribunas del Etihad, el estadio del Manchester City, ha dado, claro está, para muchos memes. La realidad es espantosa. Mane Díaz es reconocido como un eximio formador de jugadores de fútbol, y así no hubiese tenido nada que ver con la formación de Lucho, el tipo es un ejemplo para una Colombia mejor. Tiene desde antes que Lucho alcanzara fama y fortuna, una escuela de fútbol en donde seguramente cientos de niños y niñas y jóvenes, que día a día van a la escuela a practicar deporte en lugar de estar “callejeando” y enredándose en actividades de pandillas y bandas que los llevan a volverse la carne de cañón de las bandas criminales organizadas. Ese es Mane Díaz, eso es lo que le ha regalado a Barrancas, a la Guajira y a Colombia, el tipo que además nos regaló a Lucho. Verlo sentado en la tribuna del estadio, cuando podría estar mirando el partido en “chores” y camiseta en una tienda en Barrancas, con el parche y tomándose unas águilas o un tragoerón, nos recuerda el nivel de demencia a que han llegado los delincuentes del ELN, con quienes Petro y su equipo de “paz total” han sido tan condescendientes. Mane y su esposa no van a pasar hambre en Inglaterra, pero no por ello no dejan de ser desplazados por la violencia y la barbarie del ELN, con quienes el gobierno colombiano pretende seguir conversando pese a que sus jefes han dicho que por ahora no van a ni siquiera pensar en dejar de secuestrar y mucho menos en soltar a los rehenes que tienen, porque ellos necesitan plata, con la minería ilegal y el tráfico de drogas no les alcanza. El 30 de noviembre el gobierno volverá a sentarse, en México, con los secuestradores, a conversar y ellos mondos y lirondos.
Ovacionado en el congreso de uno de los gremios en Cartagena de Indias, el fiscal Francisco Barbosa se ha convertido en el héroe de una oposición que no entiende o no quiere entender lo que significa la gestión de semejante bandido a la cabeza de la Fiscalía. Barbosa se ha dedicado a utilizar la posición de fiscal general para controvertir al presidente Petro cada vez que tiene la oportunidad y el presidente, en su afán por cazar cuanta camorra pueda, le responde en cada ocasión, convirtiéndose en caja de resonancia de la campaña del fiscal. Esa vaina que llaman la oposición que ha mostrado una miopía infinita, ha decidido olvidar quién es el funesto personaje que ocupa un cargo que podría ser fundamental para la consolidación de las instituciones en Colombia.
Olvidan que Barbosa ha permitido que la corrupción siga corroyendo las instituciones colombianas. Si hubiese mostrado contra los corruptos la misma saña que ha mostrado contra el hijo del presidente, es posible que tuviéramos algo de confianza en los entes de control, pero no. La fiscalía no sirve para nada, o más bien, si sirve: sirve para que el señor Barbosa aproveche y cometa toda clase de excesos, que han sido denunciados en numerosas ocasiones. Sirve para que la vicefiscal Martha Mancera cometa toda clase de irregularidades para favorecer a quienes obedezcan. Sirve para empapelar investigaciones importantes como lo denuncia semana tras semana Daniel Coronell y claro, ha servido para que el jefe político del fiscal, Álvaro Uribe haya logrado hasta ahora evitar el tener que responder ante la justicia por serias acusaciones. Francisco Barbosa ha sido un fiscal ventajoso, defensor de sus amigos y persecutor de sus enemigos y resulta que el fiscal no está sino para investigar y acusar a los delincuentes, sin defender ni perseguir. La derecha viene usando desde que la candidatura de Gustavo Petro empezó a consolidarse el argumento del castro chavismo y el fantasma de Venezuela, yo siempre pensé que Colombia no tomaría el camino de Venezuela, justamente por la solidez de nuestras instituciones, la gestión de Barbosa ha debilitado las instituciones, en momentos en que lo que requiere Colombia es su fortalecimiento.
MINSALUD MUY ACTIVO
Tras el favorcito que le hizo Enrique Gómez, sin querer queriendo al gobierno recusando a todos los parlamentarios del partido verde, la discusión del proyecto de reforma a la salud cogió un segundo aire, seguramente untado de mermelada pa’ los liberales y el partido de la U, y lentejas pa los conservadores. En la plenaria de la Cámara de Representantes, ayer se aprobaron 12 artículos del proyecto de Ley que reforma la salud en Colombia. El martes se habian aprobado 15, uno de los cuáles, el artículo 70, determina que la ADRES que según la reforma es el “banco” que administra los recursos que le quitan a las EPS, podrá pagar las cuentas sin que estas sean auditadas. Dicen los opositores que el artículo aprobado es un orangután. Dice el ministro Jaramillo en defensa del artículo que es falso. Que en el nuevo sistema serán las EPS convertidas por la reforma en gestoras las que auditen las cuentas y que solamente el artículo se aplica para las cuentas no auditadas en un plazo de 30 días, eso no aparece en el artículo aprobado. La verdad es que lo que dice el artículo 70 es que la IPS presentará una cuenta a la ADRES y que esta deberá pagar el 85% de la cuenta, como mínimo, en los 30 días siguientes y el saldo cuando se haya completado la revisión y auditoría. Jaramillo sostiene que el propósito de este mecanismo que de hecho elimina la auditoría de las cuentas es el de agilizar la prestación de los servicios por las IPS y de mejorar su situación financiera. La discusión está encendida, y yo perdido. El único comentario que me ha parecido interesante es el de uno de los panelistas de Blu Radio que dice que el artículo 70 es un “orangután bien intencionado”. Siempre he pensado que la reforma a la salud es urgente y que todo este rollo, y el que viene en Senado se hubiera podido evitar si el gobierno de Petro no hubiera arrancado con una posición ideológica intransigente que, creo yo, ha llevado a que, quienes se oponen al articulado del proyecto en discusión también asuman una posición ideológica intransigente. Y todo eso se le debe a Carolina Corcho que dijo desde el vamos que había que acabar con las EPS, discurso que los trinos de Petro refuerzan cada vez que puede. Eso no era por ahí. Lo que hay que reformar es a las EPS para que por ahí no se pierdan recursos como ha sido la historia hasta ahora. El sistema como está hoy permitió que Palacino hiciera hochas y panochas con la que fue en su momento la EPS más grande del país. El sistema como está hoy fue el que permitió el cartel de la hemofilia y toda clase de bestialidades por parte de EPS y de IPS que se montaron con el fin único y exclusivo de apropiarse de los recursos de la salud. Claro, ni Sanitas, ni Sura, no Colmédica, ni Salud Total, ni ninguna de las Cajas de Compensación son culpables de los desfalcos y robos perpetrados desde que se expidió la ley 100; perseguirlas y acusarlas no lleva sino a enrarecer el ambiente. Y en ese ambiente enrarecido ya no sabe uno si el artículo 70 es la solución a todos los problemas o un orangután de magnas proporciones. Lo que sí es seguro es que nos estamos encaminando hacia un sistema de salud totalmente inequitativo, habrá salud prepagada y seguros de salud con precios desproporcionados para los ricos que los puedan pagar y otra salud con toda clase de obstáculos y de dificultades para quienes no puedan pagar esos precios. A mí me cuesta creer que ese es el cambio que conviene.
Anoche, también, antes de embarcarse para Dubai a enseñarle al mundo como es que se debe resolver la crisis del cambio climático, el presidente Petro promulgó un decreto que revive los mataderos municipales. Y claro surge el debate. La razón que esgrime el gobierno del Cambio es que, en el sistema actual, la carne es excesivamente costosa para los habitantes de los municipios alejados de las ciudades en donde están las grandes centrales de procesamiento de carne y que por ello, en los municipios pequeños se está sacrificando y beneficiando el ganado en los potreros de las fincas y que esa carne sin ningún control va a las carnicerías locales. Esgrimen los críticos de la medida del gobierno que no hay ninguna garantía que el Estado tenga la capacidad para controlar efectivamente los mataderos municipales y que el riesgo para los consumidores es muy alto. Vivo en el campo. Conozco al matarife del pueblo, que de vez en cuando viene hasta la finca a sacrificar un marrano o un ternero. Lo hace bien. Tenemos la capacidad de colgar la res o el marrano sacrificado para desangrarlo y despresarlo y tenemos la capacidad para enfriar y congelar la carne una vez completado el beneficio. Esa carne la consumimos nosotros. No puedo dar fe de que sucede cuando el matarife va a otras fincas, pero estoy seguro de que va, porque vive muy ocupado y hay que llamarlo con anticipación para agendar el sacrificio. La situación que tanto preocupa a los críticos de restablecimiento de los mataderos municipales existe y es latente, hoy en día nadie sabe cómo es el proceso de sacrificio por fuera de los grandes frigoríficos ni se sabe si las reses o los marranos sacrificados tienen todas las vacunas. Para llevar una res o un marrano al un centro de procesamiento, hoy en día, hay que sacar una guía, que es el permiso de movilización, y esa guía no la expide el ICA sino a predios registrados y para animales que cumplan con todos los requisitos de vacunación. Hoy nadie vigila que el animal sacrificado en finca cumpla con todos los requisitos, y uno esperaría que la apertura de mataderos municipales mejore la situación y sobre todo que termine con los “mataderos clandestinos” que operan en muchos lugares del país. Otro orangután, dicen los representantes de los frigoríficos. Eso sí hay que reconocer que esta medida la había anunciado Petro desde su campaña y al comienzo de su poco efectiva gestión. No sabe uno por qué se tardaron 14 meses y 21 días en expedir el decreto correspondiente.
Para rematar, el ministro Jaramillo, dando alaridos, culpó a las farmacéuticas de la debacle en el suministro de medicamentos y amenazó con que el gobierno iba a intervenir el mercado para controlar los precios. No explicó el ministro cuál es la responsabilidad de su cartera ni la del acéfalo Invima en la escasez.
Para Jaramillo la culpa de los problemas del sistema de salud es de las grandes EPS, la culpa de los altos precios de la carne es de los frigoríficos privados y la culpa de la escasez de medicamentos es de las grandes empresas farmacéuticas. Y para arreglar todo el despelote, le van a quitar controles a los pagos de las IPS y a los mataderos y van a intervenir para controlar los precios de los medicamentos. O sea, la salud de los colombianos, la sanidad de lo que comen y la disponibilidad de medicamentos se resuelven todos con determinación y una sola acción “acabar con las grandes empresas oligopólicas”.
¡Ah! y para rematar Jaramillo la emprendió contra las vacunas. En el mismo debate en la comisión primera del Senado dijo: «Todos los que estamos vacunados hoy, con excepción de los que cogimos Sinovac, yo tengo Sinovac, toda la nueva tecnología y todas las vacunas entraron aquí sin permiso. Fuimos y nos convertimos en un experimento, todos los colombianos que están vacunados sirvieron para el más grande experimento que se haya hecho en la historia de la humanidad. No podemos seguir experimentando con la comunidad colombiana, y menos con los indígenas, con los negros, y los más pobres del país, con los campesinos”. Ahí si se le chispoteó totalmente.
El 30 de noviembre, con la notoria ausencia de Joe Biden y de Xi Jinping, empieza la COP 28 en Dubai. Afortunadamente va Gustavo Petro, ojalá cumpla la agenda y llegue a tiempo a las citas. Anunció que va a proponer un «tratado de no proliferación de combustibles fósiles». En la Cucharada estaremos pendientes. Dos temas sobresalientes, según The Economist: La libreta de calificaciones de la comunidad internacional en materia de cambio climático muestra que algo se ha avanzado, pero que queda mucho, muchísimo por hacer y el tiempo se acaba. Y el hecho que la COP se lleve a cabo en Dubai, resalta el apogeo de la pequeña nación llamada Emiratos Árabes Unidos. Dura prueba para la “comunidad internacional” que ha mostrado su absoluta incapacidad ante la guerra entre Hamas e Israel.
Por: Juan Manjuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav1
