
POR ACÁ
El presidente Petro acompañado por la primera dama Verónica Alcocer y por la segunda, Laura Sarabia recibió a unos “cacaos”, no a todos los cacaos y ni siquiera a los más importantes. Y como va la economía, de pronto a cacaos hay que cambiarle una letra. No estaba David Vélez, el banquero más rico de Colombia que es creador y propietario de NU Bank, tampoco había ningún representante del Grupo Empresarial Antioqueño a quienes seguramente Petro no les perdona sus enfrentamientos con “pinturita Quintero” en Medellín, tampoco estaban los Gilinski, ahora aliados con Tahnoun bin Zahed Al Nahyan, el asesor de seguridad nacional de los Emiratos Árabes Unidos, ni ningún representante del grupo Promigas, por mencionar algunos. Tras meses de enfrentamiento con los dos gremios que supongadamente representan a las empresas de los cacaos, y años de insultos y ataques a la élite empresarial y financiera, el presidente los invitó a almorzar a la Casa de Huéspedes en Cartagena con Verónica y Laura y un par de ministros. No se supo mucho de qué hablaron; se supo de qué les habló Petro: de educación, de competitividad, de agroindustria y de inclusión financiera. No se supo sí, por ejemplo, discutieron las reformas labora y pensional y, claro, la de la salud que está supremamente enredada. Pero bueno, hay por lo menos aires de “acuerdo nacional”. Yo si fuera el de la ANDI o el de Fenalco, estaría por lo menos incómodo con que no me hubieran invitado. A yo no me gusta nadita esa costumbre de Petro de excluir gente. Los acuerdos se hacen incluyendo.
Anoche el presidente recibió en la Casa de Nariño al expresidente Uribe y su carro acompañante, primeramente, para discutir la reforma a la salud. Saludo el deseo del presidente de buscar espacios de diálogo y la buena voluntad del expresidente Uribe para asistir. Anoche yo andaba en otro rollo así que me remito a lo que dicen en la radio esta mañana. Lo primero es que relatan que Paloma Valencia, antes de entrar a la reunión, anunció que no iban a negociar nada de nada sino a exigir que se retire la reforma, para eso ni a qué iban. Lo segundo que relatan es que hubo un debate intenso y no se logró llegar a ningún acuerdo y luego se comieron un arroz atollado, atollada la reforma. El ministro de salud que anda muy boquisuelto, le embistió al partido verde, exigiendo que o apoyan la reforma o se van del gobierno, palabras más palabras menos. Y tiene razón. Los partidos de gobierno votan las reformas del gobierno, y si no están de acuerdo, pues se retiran del gobierno. Y no, eso no es mermelada. Los partidos negocian su participación en el gobierno y esa participación se hace con cargos de responsabilidad, como los que Jaramillo amenaza con quitarle a los verdes. Mal quedan las comentaristas furibistas gritando “foul”. No señoras, eso no es cohecho, eso no es comparable con las notarías de Yidis. El partido verde debe definir si apoya o no apoya las reformas del gobierno del que hace parte, y si no las apoya debe retirarse del gobierno. Si las muy enteradas parlamentarias del partido verde tienen objeciones y observaciones deben convencer a sus compañeros del partido, no se vale pretender que ellas son independientes, porque no lo son, son parte de un partido de gobierno y deben votar con el gobierno. Ahora bien, el ministro Jaramillo ha podido llamar por teléfono, o pedirle a la segunda dama que llamara por teléfono, a los representantes del partido verde en el gobierno y plantearles el problema en lugar de hacerlo en los medios.
Anécdota de inseguridad.
En Massa, prestigiosa panadería en la carrera 9 con calle 81 en Bogotá, ahí he desayunado varias veces yo, en mangas de camisa y nunca ni siquiera miraron mi reloj Fossil comprado en el duty free de algún aeropuerto, con un descuento espectacular, le robaron un reloj Rolex al esposo de una presentadora de televisión. Qué inseguridad carajo, pero que estupidez también ¿a quién diablos se le ocurre seguir exhibiéndose con un reloj de setenta millones de pesos en Bogotá?
POR ACULLÁ
Y ganó Milei, el despelucado candidato con un discurso inflamatorio y con la promesa de convertir a Argentina grande de nuevo, ¿Make Argentina Great Again, otra MAGA?
Sorpresa para muchos, para mí no tanto. Influido por un gran amigo vengo siguiendo a varios miembros del movimiento libertario argentino hace ya unos cuantos meses. No me sorprende que el discurso de Milei, radical, a ratos incendiario, pero siempre sincero, le haya dado el triunfo. Lo que me hubiera sorprendido es que hubiera ganado Sergio Massa que deja la economía de Argentina en una inempeorable situación con una tasa de inflación de 140% y con un notorio incremento de la pobreza. En el discurso de Milei hay elementos del pensamiento de extrema derecha que me molestan. Sin embargo, creo que su victoria era necesaria, Argentina y América Latina, cuyos destinos pretende defender Petro atacando a Milei, lo que no merecían era la continuidad del kichnerismo/peronismo que saquearon a ese país. El 10 de diciembre comienza el gobierno “libertario” que puede ser un interesante “experimento” y que nos permitirá ver si esa derecha libertaria es capaz de gobernar. Los que nos ubicamos en esa vaina que llaman “el centro”, u sea los tibios, no les creemos mucho a las extremas. Yo me reservo pronósticos y futurismo, y más bien me coloco a la expectativa, con bastantes dudas sobre el éxito del modelo propuesto por Milei y sus “asesores”. Veremos. Eso si, hay que aceptar que el tipo tiene la chance (como dicen los argentinos) de corregir el rumbo de una economía en total caos.
Siguiendo el ejemplo argentino, los neerlandeses le dieron la mayor votación en las elecciones parlamentarias al “Partido por la Libertad” liderado por otro radical de extrema derecha de pelo desordenado, anti islamista y anti inmigración Gene Wilders, a quien hace unos años le rechazaron la entrada en el Reino Unido por sus discurso lleno de odio (hate speech). Es altamente posible que Wilders, cuyo partido sacó 37 curules, no logre armar una coalición que le permita obtener los 71 votos necesario para formar un gobierno pues los demás partidos con representaciones significativas en el parlamento consideran que el PVV y su líder son unos parias. De todas formas, el resultado electoral en Países Bajos seguramente creará complejidades en la política europea.
La “negociación” para la liberación de los rehenes civiles tomados por los terroristas de Hamas, nos muestra una vez más el horror de esta guerra que se libra contra los civiles. Hamas no debería tener rehenes civiles. Hamas debería liberar a todos los rehenes. Israel no ha debido matar a más de 10,000 civiles. Israel no debería tener 150 civiles palestinos presos políticos en sus cárceles. A mi cada vez que me meto a tratar de explicarme hacia dónde puede ir esto, me da una especie de yeyo. Según las útlimas informaciones, el intercambio de 50 rehenes judíos por 150 presos paletinos y la «tregua» de cuatro días empiezan mañana. Ojalá.
Para rematar, acabo de leer un artículo de The Economist sobre las finanzas de Hamas, y quedo anonadado, esos tipos son riquísimos y tienen su patrimonio muy bien escondido en empresas fantasmas domiciliadas en países que los apoyan. Los negocios de Hamas les producen varios billones de dólares de ingresos al año, con los que sostienen escuelas y hospitales en Gaza y con los que compran armas, muchas armas, y mantiene un ejército de 30,000 efectivos según estimaciones. Ninguno de los cerebros de la organización vive en Gaza y todos viven en hoteles de lujo regados por el mundo árabe. El músculo financiero de Hamas será seguramente el músculo que no le permita a Netanyahu cumplir con su promesa de “acabar con Hamas”. Y los habitantes de Gaza seguirán poniendo los muertos, los heridos y los desplazados.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @Juanmaurrutiav1
