
Gustavo Petro llega tarde con frecuencia, es la primera frase de la columna publicada por el Economist en la edición esta semana. Relatan que no llegó sino ocho meses después de anunciar que pronto visitaría a China y que se esperaba que Petro firmara la billonaria iniciativa de inversiones chinas en infraestructura de transporte conocida como BRI (Belt and Road Initiative) que de paso, está bastante empañada; pero que se las arregló para llegar una semana después del final de la cumbre BRI y salió de China con una docena de acuerdos de negocios y la creación de varios “grupos de trabajo”. Para la prestigiosa revista, el viaje a China es un fracaso más que se suma a una ya larga y preocupante lista.
Lo que no dice el Economist, tal vez porque les dio pena, en el sentido que usan los mexicanos y los españoles, o sea lástima, es que el propósito del viaje de Petro a China era tratar de convencer al gobierno de Xi Jinping de que ordenara modificar el contrato para la construcción de la primera línea del metro de Bogotá. Resulta y pasa, como dicen en el altiplano, que Petro creyó que como el señor Xi tiene fama de tener un estricto control sobre China, iba a ser tan pendejo en meterse con un contratito de poca monta, comparado por ejemplo con las inversiones en la iniciativa BRI. El tema del metro de Bogotá no fue considerado por el gobierno chino. No aparece en ninguna parte en la declaración final. Xi Jinping le dijo a Petro y a Colombia “sepan que los queremos mucho, somos buenos amigos y socios comerciales”, eso se lo dice a todas, le decían a uno las peladas cuando en la adolescencia uno les decía que las había pensado mucho, claro a esa edad no se imaginaban las cosas que uno pensaba.
Derrotado y con el rabo entre las patas, Petro dijo desde China que había conversado con los técnicos y que “enterrar” parte de la primera línea del metro era técnicamente posible y que la nación pondría la plata, doce billones de pesos. Ya en Hawái se sacó de debajo de la manga la respuesta de siempre, cuando está derrotado, “voy a acudir a la iniciativa popular, elecciones o plebiscito o asambleas populares”, dijo. Sabía bien Petro que la elección de alcalde en Bogotá la perdería su candidato Gustavo Bolívar.
El tema del metro de Bogotá muestra, tal vez, la peor faceta del perfil de Gustavo Petro, una soberbia sin límites. La realidad de la historia del metro es que, cuando fue alcalde Petro, como es su costumbre, habló y habló mucho y entre más hablaba, menos hacía. Y así fue con el Metro. Habló y habló del metro subterráneo y mandó hacer unos huecos, recuerdo que uno de los sitios de excavación era en la carrera once con calle 87, adelantito del semáforo peatonal del parque El Virrey. Derrotado en China, dijo en Hawái que los estudios del metro subterráneo estaban listos, eso lo viene diciendo desde el final de su gestión y no es verdad. “En varias ocasiones, el presidente Petro ha dicho que sus estudios estaban listos, pero nada más alejado a la realidad” Cambio octubre 27, 2023.
El metro enterrado no tiene estudios completos, modificar un contrato no es un asunto de un par de semanas, la propuesta de Petro requeriría que se completen los estudios, que se lleve a cabo una licitación, que se defina que se hace con el avance del contrato ya existente. Seguramente, con la capacidad de ejecución del gobierno del Pacto, eso tardaría más de los tres años que le quedan a Petro en la Casa de Nariño. La nación no debería disponer de doce billones para satisfacer el ego de un gobernante, cuyo objetivo real es no dejar hacer el metro de Peñalosa, punto. Para el ego de Petro es mejor una Bogotá sin metro que cualquier opción que muestre que un gobernante local si puede ejecutar y contratar, lo que a él le quedó grande.
La soberbia del presidente Petro se complementa con lo que el periodista Felipe Zuleta llamó el cuchuco intelectual y mi amigo y columnista Mauricio Rubio el sancocho nacional de ideologías que acabó priorizando la acción sobre la reflexión.
El principio anarquista “actuar primero, pensar después”, que luego fue consigna explícita tupamara adoptada por el M-19, parece ser la norma para el actuar del presidente. Para rematar, el “gobierno en línea”, que Petro ha interpretado como el gobierno en X (sonaba mejor Tuiter), hace que el actuar primero se haya convertido en “postear primero, pensar después”. Y eso es si el siguiente post da tiempo para reflexionar sobre el inmediatamente anterior, que parece ser lo que con frecuencia le sucede al presidente, y entonces la máxima de Petro se vuelve: “postear primero ¿pensar pa’qué?”.
Y se la cobraron.
En Bogotá en donde la soberbia de Petro había convertido la elección en un referendo sobre el metro, su candidato, Gustavo Bolívar, tuvo un resultado desastroso. El candidato del Pacto Histórico, el más petrista de los petristas, quedó en un vergonzoso tercer lugar, y lo mismo le sucedió a la lista del Pacto, que no logró sino el mismo tercer lugar.
De celebrar la monumental derrota de “pinturita” de Daniel Quintero en Medellín. En Antioquia el gran ganador fue el Centro Democrático. Satisface la derrota de Luis Pérez, que es un bandido.
En Cali, Roberto el chontico Ortiz, empresario del chance, que tenía el apoyo del Pacto Histórico fue sorpresivamente derrotado por el empresario Alejandro Eder. Mala cosa, en Cali salió elegido concejal Andrés Escobar, un oscuro personaje que ocupó las noticias durante el movimiento social de 2021 por sus actitudes violentas.
A los clanes mal no les fue: Ganaron los Char en Atlántico, los Gnecco en César y Dilian Francisca en el Valle, su combo ganó en Santander y en Cundinamarca. La mafia petrista de Carlos Caicedo ganó en Magdalena. En Boyacá el muy cuestionado candidato verde Carlos Amaya logró repetir, parce que no le cobraron los negocios del suegro.
Entre lo anecdótico, el alcalde de Tunja es un ruso de Rusia, con marcado acento y todo. Su nombre Mikhail Krasnov.
El presidente reclama en X que “su movimiento político” ganó nueve gobernaciones, como de costumbre, verdad a medias, sólo ganaron las gobernaciones de Amazonas, Magdalena, y Nariño, en los otros seis ganaron coaliciones.
La participación estuvo muy cercana al 60%, que es similar a las anteriores elecciones regionales.
Al presidente le escribieron un buen discurso, que leyó bien en la tele anoche en el que fundamentalmente reconocía que no ganó y anunciaba cooperación con los elegidos. Y como siempre, luego en X, depatrá como el cangrejo reclamando triunfos que no fueron del Pacto.
La democracia colombiana es bien sólida y bien rara. En uno de los años más violentos que se hayan vivido, ayer no hubo casos de ataques o acciones de los grupos organizados delincuenciales con quienes el gobierno viene construyendo su Paz Total. En medio de una campaña muy polarizada se han presentado serios problemas en los lugares en donde los resultados fueron apretados.
Cucharaditas:
Esta señora administra uno de los presupuestos más jugosos del Estado colombiano en le DPS:

La guerra que no debería estar pasando:
Tan impresionantes son las imágenes de la masacre de palestinos en Gaza y como emocionantes las de las marchas de solidaridad con ese pueblo, en Londres, en Paris, y en los mismísimos Estados Unidos. La insoportable soberbia de Benjamín Netanyahu ha llevado a las Fuerzas de Defensa de Israel a cometer toda clase de violaciones al derecho internacional humanitario. No es difícil ampararse en esas imágenes para empezar a hablar de genocidio. Ni el pueblo palestino, ni el pueblo judío se merecen a lo que los terroristas de Hamas y el régimen de extrema derecha de Israel los están sometiendo. Sin duda el gobierno de Netanyahu “ganará” esta batalla, pero la imagen de Israel quedará manchada para siempre y eso no es justo con el pueblo judío, perseguido por siglos.
Por: Juan Manuel Urrutia
X: @juanmaurrutiav1
